Por otro lado, es también evidente que las formas de participación, desde esta óptica más integral, han trascendido los espacios tradicionales y formales de ejercicio de la misma(partidos políticos o gremios y sindicatos, por ejemplo), para comenzar a hacerse visibles en los ámbitos locales y más informales. Como lo señala Correa(1997),“... hay que tomar debida nota de que las agrupaciones y los movimientos ya no obedecen en absoluto- y eso ya no tiene retorno- a las pautas de los movimientos sociales clásicos. Los movimientos tienden a ser más temáticos y más locales. En el plano operativo, la participación ha tendido a institucionalizarse al punto que hoy es cada vez más infrecuente encontrar proyectos y desarrollar programas tanto en las instancias gubernamentales como en las propias multilaterales y en las del campo de la Sociedad Civil- que no contemplen el componente participativo. Los desafíos de la participaciòn Pueden existir varios aspectos prioritarios a abordar en el corto plazo: Cerrar la brecha entre discurso y práctica El primero de estos desafíos y quizás el que constituye el punto de partida para todos los demás, es cerrar la brecha existente entre el discurso sobre participación y su concreción en la práctica. A lo largo de gran parte de las lecturas se puede notar cómo el discurso ha penetrado, lo que de por sí es un hecho altamente positivo y quizás el primer paso que había que dar, pero no ha logrado trascender a una práctica fluida y permanente. Educar en Ciudadanía Cómo se ha señalado también a lo largo del texto, el desconocimiento de los mecanismos de participación, así como una escasa tradición de participación son causas que explican su poco ejercicio. Se impone entonces adelantar una tarea educativa que tenga como eje la formación de ciudadanos, que brinde la información requerida pero también las herramientas y capacidades necesarias. Hacer uso de los mecanismos e instancias de participación No basta con conocer los mecanismos e instancias de participación con que contamos, es necesario ponerlos a funcionar de manera de validarlos y convertirlos en herramientas verdaderamente útiles para el ejercicio de la participación. No incluye esta perspectiva los mecanismos ya creados o expresamente contemplados(formales); también incluye a aquellos a los que las comunidades y colectivos apelan en forma creativa(no formales) y que pueden constituirse en referentes importantes. Incorporar y ejercer prácticas participativas al interior de nuestras instituciones Si se está convencido de las bondades y la utilidad de desarrollar procesos participativos, se debe empezar por hacerlos realidad al interior de las propias organizaciones en las que se hace vida. De esta manera, además de estar logrando los resultados esperados, se modela hacia fuera una práctica que se pregona y por la que se apuesta. Los mecanismos de participación como elementos de la democracia Participar significa intervenir con poder de decisión; es decir, sólo se participa si se tiene la capacidad de influir en una decisión importante para la vida de la comunidad. En este sentido, la participación ciudadana debe ser entendida como un proceso amplio y abierto en la toma de las principales decisiones de interés común, que busca aportar en la creación de nuevas condiciones sociales, políticas y económicas para la población o modificar las existentes, mejorándolas. Es en el artículo 6 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela donde se establece la participación como una de las bases sobre la cual se sustenta el gobierno, y en el artículo 70 se establecen los medios de participación en lo político y en lo social. Los mecanismos de participación ciudadana, da un voto de confianza al ciudadano en su autodeterminación democrática, para que este controle las formas y los contenidos de la gestión del Estado, cumpliéndose la doble intervención que se da en los Estados Sociales de Derecho, como son la intervención del Estado a la sociedad y de la sociedad al Estado.
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