III. Breve historia de la Evolución Institucional del M ERCOSUR (1991–1999) También en este apartado, con la perspectiva particular que ofrece la mirada histórica, aunque sea sucinta, se trabajará nuevamente en torno a dos cuestiones, a dos asuntos, que no resulta fértil trabajar por separado sino de manera articulada. La primera hipótesis a destacar es que en la coyuntura actual el M ERCOSUR tiene una oportunidad histórica para reformularse en varios aspectos y para configurar de alguna manera una respuesta más sólida y efectiva, ante un contexto internacional muy desafiante. Esto puede sonar trivial pero no lo es, pues todavía permanecen en nuestros países actores, algunos con altas responsabilidades de gobierno o desde posiciones relevantes en el ámbito privado, que siguen pretendiendo –vanamente a mi juicio– contestar las interpelaciones que sufren nuestros países en solitario, desde una«vocación isleña» arcaica y fútil. La segunda hipótesis a resaltar apunta al señalamiento –una vez más– que esta oportunidad, cuyo desenlace no es ineluctable, ni en un sentido positivo ni negativo(el éxito no está asegurado, no estamos tampoco condenados al fracaso), depende de lo que hagamos, depende de lo que podamos hacer, de modo especial sobre algunos tópicos que habría que incluir en lo que Fernando Lorenzo ha llamado desde sus estudios económicos«la agenda corta» o«prioritaria» para el M ERCOSUR en el corto plazo. En esa dirección quiero detenerme nuevamente en la explicitación de una problemática que juzgo como central: el imperativo de una reformulación negociada, incremental, pero efectivamente reformista, de la institucionalidad del M ERCOSUR como sustento y como instrumento indispensables para una nueva agenda que convoque a la construcción de un nuevo modelo integracionista, esencialmente distin23
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