estado nacional, y por tanto, es más probable una articulación eficiente entre ciudades que a nivel de países para conformar grandes bloques Así, desde esta perspectiva las Mercociudades han podido configurar una agenda más flexible y autónoma en cuanto no compromete al conjunto del país, oportunidad que ha representado mayor libertad para espacios de innovación. Finalmente para otros analistas, la articulación regional de municipios debe ser una política«subsidiaria» de los estados; en consecuencia, señalan como prioritario la búsqueda de institucionalización en el seno del Mercosur y el incremento de la legitimidad política de la Red dentro de ese espacio. La Red de Mercociudades ha optado por una institucionalización que no es ajena a la competencia por mayor legitimación política y reconocimiento del Mercosur, pero ha desarrollado su agenda en forma paralela, centrada más en las temáticas vinculadas al gobierno de la ciudad que a la política macroestructural. Esta restricción ha sido también su mayor capital. Su vitalidad está asociada obviamente al desempeño de sus países, pero constituye un escenario de gestión y de articulación de acuerdos y políticas que se maneja con relativa independencia de sus referentes nacionales, siendo expresión más bien de un verdadero«sistema de ciudades». En el debate actual se considera a la«ciudad» como un espacio, un lugar y una comunidad con capacidad de autogobierno; es decir, como un territorio articulado que, en las regiones más desarrolladas y urbanizadas, integra un sistema de relaciones recíprocas, a veces de competencia y otras de complementariedad, que constituyen un sistema. Este espacio tiene vigencia económica, busca la cohesión social, tiene identidad cultural(o la construye) y es capaz de definir estrategias de desarrollo concertado entre instituciones locales, de coordinación regional y de vínculo con la sociedad civil. Es decir que la ciudad y el sistema de ciudades se constituye en un ámbito de gobernabilidad y gobernanza que es necesario considerar en sí misma. La ciudad es un espacio formal y también un espacio irregular; es un espacio predominantemente urbano, pero trasciende estos límites para integrar dentro del sistema áreas no urbanas que se constituyen en relación con estos centros. En el contexto de desarrollo urbano de las sociedades contemporáneas se está planteando actualmente que no se le puede negar a la ciudad el derecho y la posibilidad de ser un actor respecto a los contenidos problemáticos que asume; las ciudades se constituyen así en gobiernos que reclaman intervenir en la caracterización de los problemas que las afectan y en las políticas con que se les da respuesta. «Hoy sabemos que el espacio urbano–regional es el que determina en gran medida la productividad, la sostenibilidad, la competitividad de la economía, la cohesión social, la identidad cultural, y la gobernabilidad. No es posible que su sistema político–legal sea débil y subordinado, que no se le reconozcan ni las capacidades ni los medios para hacer lo que debe hacer. El gobierno democrático del territorio exige conquistar competencias en promoción económica, justicia y seguridad, infraestructuras y equipamientos del territorio, bienestar social, cultura y medios de comunicación social». 1 La interrogante que se formulan es si las ciudades deben resignarse a ser continentes pasivos de las problemáticas sociales, culturales, ambientales, derivadas de la globalización y de la pérdida de capacidad reguladora de los poderes públicos o si deben reclamar para sí el derecho y la responsabilidad de realizar los derechos de ciudadanía que el estado nación ha desatendido. Es decir, se plantea que la cuestión de la ciudadanía se disocia del concepto de nación, y que puede en consecuencia ser una función suficientemente cumplida por la ciudad y el gobierno municipal. Esta disociación entre nación y ciudadanía tiene su base en otro factor característico de las políticas públicas de comienzo de siglo: la territorialidad. Mientras el sistema de políticas públicas del estado de bienestar se basó en la estrategia sectorial(fundamentalmente a través del mercado de trabajo y del sistema educativo como los dos grandes subsistemas asignadores de recursos), en el contexto de la crisis el territorio se transformó en el espacio de localización de la población y en la unidad de implementación de las políticas públicas. En la experiencia de la Unión Europea, de donde surge principalmente este reclamo, el debate se sitúa más en términos de conquista de espacios formales para la articulación de ciudades en red que en términos de caracterización o reconocimiento político de los contenidos de la ciudadanía. Para el caso del Mercosur, el debate pasa por la consideración de un aspecto previo: cómo se constituye la ciudadanía en este contexto de debilitamiento de las responsabilidades políticas del estado nación, y en particular, cómo se vincula el ejercicio y la protección de esos derechos ciudadanos en el marco de la ciudad o el gobierno local como unidad política. Nuestra hipótesis es que en el contexto de globalización se produce una liberalización de las condiciones económicas al mismo tiempo que una reducción de las funciones públicas estatales, lo que implicó una reducción de los derechos ciudadanos por la abstención estatal respecto a sus responsabilidades. En este contexto, la crisis de los estados nacionales tuvo un efecto de desregulación de problemas y de conflicto transfiriendo al ámbito subnacional o local esta responsabilidad. No hay duda que hay un déficit democrático en los ámbitos de la globalización. La masa de excluidos en esta sociedad cada vez más dual de comienzos de siglo así lo confirman. En un contexto de vigencia de derechos políticos ampliados se han reducido los derechos sociales y se ha liberalizado los costos y las responsabilidades respectivas.« En consecuencia, en la medida que la ciudadanía es para la gente lo que la democracia es para la organización política, no es posible separar progreso democrático de desarrollo de la ciudadanía» 2 . Y en particular, esta tarea parece estar localizada 9 1 Jordi Borja,«Nación y Ciudadanía, dos notas», WP núm. 177, Institut de Ciències Polítiques i Socials. Barcelona, 2000. 2 Jordi Borja, ob. Cit.
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Fortaleciendo escenarios de encuentro : un paso más ; Unidad Temática de Género y Municipio, Unidad de Desarrollo Social, Unidad de Desarrollo Económico Local, Red de Mercociudades
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