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Espacio frontera, jóvenes de izquierda en reflexión, análisis y construcción política
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y grupos en el poder, que plasman una deter­minada escala en un determinado pacto pu­nitivo en el estado. El principio básico de esta argumentación es entender que el estado en su relación con las personas ejerce un poder co­activo. En este sentido, la norma, implica cierto nivel de coacción, esta coacción tiene dos nive­les, un primer nivel de persuasión y un segundo nivel de represión. Lo que queda claro es que en cualquiera de los niveles, el rol del sistema penal es dar cuenta del poder de los sectores dominantes sobre los otros, ya sea mediante el uso de la represión o de la disuasión. Otra cuestión implícita en el análisis del sis­tema penal, es que toda sanción implica una privación de algún derecho, en este sentido se da cierta priorización, y existe cierto nivel de gradualidad. En la lógica anterior, pareció interesante repre­guntar en la siguiente línea: La izquierda en el poder, ¿puede imponer nue­vas reglas?, ¿las impone? En general la respuesta inicial sería si; ahora bien la imposición de normas, implica la impo­sición de la imagen negativa en torno a deter­minados hechos, sobre todo porque el siste­ma penal y el derecho actúa sobre hechos, no sobre intenciones. De manera que las normas tienen relación con la cosa cotidiana. ¿Qué es un delito? ¿Qué define una práctica como delictiva? ¿Cuál es la tarifa por cada delito? Todo tiene que ver con el acento de la mirada, en dónde se ponga, con la forma que adquiere el sistema penal y la justicia en cada país. Las penas se relacionan con el su­frimiento, por infringir un grado mayor o menor en función de las consecuencias que trae apa­rejada la práctica delictiva. En cierto sentido, la parte de las penas trae cierto significado simbólico, la pena es un mensaje del poder, es un hecho del poder. Esto se vincula con lo planteado en la anterior actividad, no existe ningún delito, ni ninguna pena que haya pasado por todas las sociedades y sobrevivido a todos los tiempos históricos. Así como no existe un acto«bueno» que permanez­ca con tal valoración a lo largo de la historia. Surgió de los participantes el cuestionamiento siguiente: ¿Por qué aceptar cómo algo natural el sufrimiento?; ya sea de la víctima del delito como de quien paga la pena luego de apre­sado. Luego de la asunción del gobierno de izquierda en Uruguay, se aprobó una Ley de humanización del sistema carcelario, que de alguna manera rompía con la visión de infringir sufrimiento al delincuente con largas penas, al habilitar la salida temprana de quienes cum­plieran un porcentaje importante de la pena. La crítica mayor que se puede hacer respecto a aquella medida, era que no fue parte de un proyecto estratégico de largo plazo. Una ley por sola no puede cambiar el sistema penal; tal cosa implica esfuerzos en paralelo en to­dos los subsistemas. Esta actividad a modo de evaluación, tuvo una muy buena convocatoria en cuanto al número de participantes y en cuanto a la calidad de los debates. Evidentemente no cierra los debates que se dieron; y si abre una línea de reflexión conjunta que había sido iniciada en la activi­dad anterior. Un minuto técnico… El minuto en Básquetbol se utiliza para orde­nar, o para generar nuevas tácticas o repasar lo trabajado. Es en este sentido que utilizaré los minutos en esta publicación como un es­pacio en el cual poder salir específicamente de lo realizado por el Espacio durante el año. Desde ya agradezco a Martín Hopenhayn 5 que gentilmente, comparte con nosotros la pre­5 Martín Hopenhayn nació en 1955 y estudió filosofía en las Universidades de Chile, Buenos Aires y París, Actual­mente trabaja en CEPAL. Participa del colectivo latinoamericano de Juventud de FLACSO. 15