L A INSERCIÓN DE C OLOMBIA EN EL SISTEMA INTERNACIONAL CAMBIANTE A SIA -P ACÍFICO ¿Q UÉ PODEMOS HACER CUANDO C HINA DESPIERTE ? R ESUMEN China es el tercer país más extenso del planeta y el primero en población. La tasa actual de crecimiento productivo del 9% en promedio anual acelera su proceso de industrialización y amplía su economía. Tan amplia base económica, unida a su poder político y militar, hace de ese país una potencia mundial de primer orden. El ejercicio de su influencia internacional difiere de las formas rutinarias como Estados Unidos y las potencias europeas aplican medidas para salvaguardar sus intereses, en razón de las modalidades de expansión de su cultura milenaria y de la necesidad de hallar apoyos a su posición de actor determinante en la solución de los problemas globales. Para un país en desarrollo, como lo es Colombia, es de suma importancia establecer un diagnóstico objetivo de las relaciones con China, sobre el cual advertir las oportunidades y los retos. Las relaciones colombo-chinas deben verse en el marco de la proyección del país a Asia y el Pacífico, y deben fortalecer los nexos bilaterales, aumentar la presencia en los organismos regionales de cooperación y establecer una agenda de mutuo apoyo en los escenarios multilaterales. El fortalecimiento de la inserción ha de estructurarse sobre un consenso amplio con los gremios y las instituciones académicas, bajo la batuta del ejecutivo. La experiencia de apertura multipolar que han desencadenado Brasil, Chile y Argentina da pistas sobre lo que los líderes políticos y gremiales colombianos deben tener en cuenta para aprovechar la emergencia de China en el sistema mundial contemporáneo. E L DESAFÍO CHINO Se dice que Napoleón afirmaba que cuando China despertara el mundo se estremecería. El dragón asiático no sólo está despierto, ruge. La expansión de la industria y el comercio, las reformas periódicas en la administración y la organización política, el nuevo trato con los países vecinos y su papel en las organizaciones multilaterales ponen de manifiesto su papel de gran potencia. En realidad el orden regional asiático toma una configuración renovada con China como el eje en lo económico, político y militar. La dimensión de las transformaciones en ese continente permite considerar al«País del Centro»(según su etimología) como la cabeza de una propuesta de ordenamiento mundial en el que el polo sinocéntrico se proyecta como contracorriente de un sistema cautivo de los intereses de Estados Unidos. Hasta qué punto la dirigencia china está en condiciones de buscar mayor injerencia en la discusión y manejo de los asuntos mundiales, es asunto de controversia por parte B OGOTÁ , C OLOMBIA A GOSTO DE 2006
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