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El difícil camino de la integración regional
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www.fes.cl feschile@fes.cl El difícil camino de la integración regional 1 Roberto Pizarro* Introducción Se van a cumplir casi cincuenta años de esfuerzos integracionistas en América Latina y sus resultados son decepcionantes. No sólo porque las exportaciones intrarregionales apenas alcanzan al 15% 2 del total que nuestros países transan en el mercado mundial sino porque las acciones concretas a favor de la unión regional se han oscurecido, la retórica se acrecienta y las controversias se acentúan, con preocupantes distanciamientos diplomáticos. Ya no basta con decir, hay que realizar. No basta con decir En primer lugar, los países del norte de América Latina se han plegado formalmente a EE.UU.: México en el NAFTA y los cinco países de Centroamérica asociados mediante un TLC. En segundo lugar, la virtual renuncia a la formación de un bloque regional de países que tienen una misma historia queda de manifiesto cuando las iniciativas gubernamentales de integración en curso sólo apuntan a los países de Sudamérica y se han olvidado de México y de los países del Istmo Centroamericano. Así se observa con la iniciativa de la Unión Sudamericana de Naciones(UNASUR), el Banco del Sur o los proyectos de infraestructura en el denominado IIRSA. A esto se agregan los infructuosos esfuerzos de la Asociación Latinoamérica de Integración(ALADI) 3 por construir una zona de libre comercio sobre la base de encontrar convergencias en las desgravaciones arancelarias y en la homogenización de las disciplinas comerciales contenidas en los Acuerdos bilaterales de Complementación Económica(ACE). Incluso las iniciativas por hacer avanzar la integración de los propios países de * Economista chileno, ex Ministro de Planificación. América del Sur presentan dificultades. En efecto, la Comunidad Andina de Naciones (CAN), después de casi cuarenta años de su constitución 4 , no ha sido capaz de establecer un arancel externo común y su debilitamiento es inocultable a partir de abril del 2006, con el retiro de Venezuela de la CAN. Por su parte, el MERCOSUR, que tantas esperanzas ofreció a la región en los años noventa, muestra actualmente un panorama desalentador. Los conflictos comerciales entre Argentina y Brasil han sido persistentes a partir la devaluación brasileña de 1999, los que se acentuaron con la grave crisis argentina y la modificación del sistema de paridad, a partir de enero 2002. A ello se ha agregado el duro conflicto entre Uruguay y Argentina por la construcción de dos plantas de celulosa en la frontera entre ambos países, lo que ha llevado a una controversia al Tribunal Internacional de La Haya, con duros enfrentamientos bilaterales. Sin una institucionalidad para resolver adecuadamente los conflictos, con un arancel externo perforado y una clara disminución del comercio subregional en relación a las exportaciones al resto del mundo, el estancamiento del MERCOSUR se torna manifiesto. FES ­Actual