L A INSERCIÓN DE C OLOMBIA EN EL SISTEMA INTERNACIONAL CAMBIANTE A MÉRICA L ATINA R ECONSTRUCCIÓN DE RELACIONES DE C OLOMBIA Y SUS VECINOS R ESUMEN Colombia ha vivido en 2008 una de sus peores, si no la peor crisis diplomática de su historia, lo que le exige un giro sustancial en su política internacional, en particular con América Latina. Ese giro empieza por construir unos términos proactivos de normalización de las relaciones con Ecuador y Venezuela. Pero no basta con el restablecimiento de los canales diplomáticos. Este policy paper, elaborado luego de algunos debates sobre la situación regional y las tendencias de la cooperación, quiere proponer cinco pasos adicionales, imprescindibles, para reconstruir las relaciones: reforzar lo que une, tramitar lo que separa, convivir en la diferencia, rescatar lo común y concretar un acompañamiento y apoyo internacional. Universidad del Rosario Universidad Externado de Colombia L as relaciones entre Ecuador y Colombia venían deteriorándose a lo largo de los años dos mil, luego de que la confrontación armada se concentrara en esa frontera. Las F ARC llegaron al Putumayo, a mediados de los años noventa, tras los cultivos de coca sembrados por narcotraficantes y detrás de ellas llegaron los paramilitares a disputarles vías, rutas y redes del negocio. Comenzaron entonces las masacres, generadas por los grupos irregulares, los desplazamientos forzados de población, las incursiones al otro lado de la frontera, la presión a las poblaciones por apoyos o prestación de servicios, y por contrabandos de muy diversa naturaleza. El Estado colombiano respondió entonces con fumigaciones, que indujeron efectos ambientales negativos y el desplazamiento de comunidades, ocasionales traspasos de la línea limítrofe en persecución de los guerrilleros, así como la criminalización de las poblaciones atravesadas por el fuego cruzado. Y ante los efectos del conflicto colombiano y las interacciones que desde Ecuador se fueron tejiendo, más que la cooperación, se impuso entre ambos gobiernos una estéril recriminación mutua. Las tensiones fueron subiendo hasta llegar a la ruptura de relaciones ordenada por Ecuador, con la consiguiente expulsión del embajador colombiano en Quito, y una denuncia internacional de la incursión colombiana a territorio ecuatoriano, que dio como resultado la destrucción del campamento del segundo mando de las F ARC . Antes de llegar a esa ruptura, Bogotá y Quito habían intentado varias aproximaciones que, rápidamente, se veían entrabadas ante la falta de un manejo diplomático adecuado de los nuevos acontecimientos ligados con la seguridad en las zonas fronterizas. Habría que evitar, pues, que se repita ese patrón de acercamiento-tensión que se generó en los años dos mil, y se repitió cuando los dos gobiernos anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas a nivel de agregados de negocios, y que los vicecancilleres inAcademia Diplomática de la Cancillería Pontificia Universidad Javeriana IEPRI Universidad Nacional Universidad Militar Nueva Granada B OGOTÁ , C OLOMBIA JULIO DE 2008
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