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Consenso progresista : la políticas sociales de los gobiernos progresistas del Cono Sur
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Consenso progresista. Las políticas sociales de los gobiernos progresistas del Cono Sur. LAS POLÍTICAS SOCIALES, SEÑA DE IDENTIDAD PROGRESISTA A fines de junio de 2008, un grupo de políticos, técnicos y funcionarios de gobierno de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, convocados por la Red de Fundaciones Progresistas del Cono Sur con el apoyo de la Fundación Friedrich Ebert, se reunieron durante dos días en Montevideo para discutir sobre el desarrollo y los resultados de las políticas sociales recientes en sus países. El Seminario forma parte de un proyecto de más largo aliento, que busca identificar las bases de unconsenso progresista en la región. La base de la discusión fueron cuatro documentos con descripciones de los procesos nacionales, elaborados por expertos independientes, que analizaban con un esquema común las experiencias. Los expertos recibieron una pauta con un esquema analítico, y elaboran sus aportes expresando su propio punto de vista. Como los lectores podrán advertir, es difícil sintetizar el contenido de los documentos en pocas líneas, y mucho más resumir el intercambio generado durante esas dos jornadas. Aún así, algunos rasgos comunes y ciertas interrogantes pueden levantarse como base para profundizar discusiones futuras. El primer aspecto resaltable que atraviesa como telón de fondo todos los trabajos y las discusiones del Seminario es una concepción de la democracia que supera la más clásica visión procedimental, y considera que un sistema de este tipo debe comprender una ciudadanía basada en derechos, apoyada en amplias posibilidades de participación y asegurando no sólo igualdad de oportunidades sino, también, niveles básicos de igualdad de resultados. Luego de más de una década de predominio neo-liberal, se verifica la existencia de un legado que, en todos los casos, marcó profundamente –y de manera negativa- nuestras sociedades y aún condiciona las actuaciones de los diferentes gobiernos para recrear los sistemas de protección social. Una parte de la respuesta a esta situación se vincula directamente con la necesidad de un Estado fuerte –no necesariamente grande, ya que es una cuestión de capacidades más que de tamaño- que tenga poder de intervención y lo ejerza criteriosamente, asumiendo las formas que la historia, la economía, la sociedad y las características de cada país requieran. 11