Consenso progresista. Las políticas sociales de los gobiernos progresistas del Cono Sur. 2 LOS CAMBIOS EN LA POLÍTICA FISCAL Y LABORAL Una política fiscal apropiada es aquella que en el ciclo económico actúa a través de déficit presupuestario y se endeuda cuando la demanda efectiva se encuentra deprimida respecto al producto potencial, y que actúa a través de superávit(es decir desendeudamiento público) cuando la demanda excede el producto potencial. Se produce así un balance global en el ciclo completo(una política de este tipo es la que recomienda por ejemplo la Unión Europea a sus países miembros, con un límite de déficit de 3% del PIB). Puede tener también sentido una política de superávit estructural si el ahorro así generado se emplea en sustentar tareas sociales futuras, como las pensiones y fondos de ahorro para la educación; como también puede tenerlo financiar la inversión pública con deuda y no con impuestos si los mercados de capitales funcionan apropiadamente, sin efectos desestabilizadores, y los retornos sociales de la inversión son mayores al del sacrificio que el endeudamiento impone a las futuras generaciones. Desestabilizar la economía mediante déficit fiscales recurrentes no es recomendable desde el punto de vista del interés general en tanto sólo atiende las urgencias del corto plazo hipotecando el futuro, ni es equitativo acumular deudas improductivas que las generaciones posteriores habrán de pagar sacrificando su nivel de vida. En Chile, se optó desde 2000 por una política de superávit estructural anticíclica que ha permitido mantener un crecimiento sistemático del gasto público y del gasto social en coyunturas desfavorables(no inferior al 5% anual, lo que es considerable), aunque hubiese sido deseable una mayor flexibilidad para atacar el desempleo agudo provocado por la crisis de 1999 y la equivocada política de tasas de interés elevadas practicada por el Banco Central, mediante, por ejemplo, metas multianuales, para acentuar la capacidad de acción contracíclica, y establecer una trayectoria, a medida que la regla ganaba credibilidad, como lo ha hecho, de tránsito del superávit al balance estructural. Esto no ocurrió por temor a déficit fiscales superiores a 1% del PIB que hubieran eventualmente sido mal recibidos por los mercados financieros globales, poco dados a diferenciaciones sutiles entre países en un mismo continente, más bien sospechoso de proclividad al endeudamiento endémico y a episodios periódicos de crisis de deuda. No obstante, la técnica de la concesión de inversiones amplió 101
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Consenso progresista : la políticas sociales de los gobiernos progresistas del Cono Sur
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