Druckschrift 
Mercosur 20 años : 20 años
Entstehung
Einzelbild herunterladen
 

pública de Chile en la 14ª Reunión del CMC del 24 de julio de 1998 45 , que le otorgó fuerza de ley a la cláusula democrática apli­cable a los países miembros(con la consiguiente separación automática del país signatario en el que se violentara la continuidad constitucional), ni la aprobación de la Declaración Socio Laboral del MERCOSUR 46 , que ratificaba(en términos declarativos) el compromiso de los Estados Parte en el cumplimiento de derechos básicos y universales en materia laboral, pudieron echar demasiada luz a un proceso integracionista que había entrado en una etapa signada por el empantanamiento general del proceso, así como por las rispideces acrecidas entre sus socios. En efecto, estos años no fueron pródigos en avances efectivos en las diversas materias involucradas al proceso de integración, y los acuerdos que pudieron aprobarse se vieron rápidamente mediatizados en su cumplimiento(cuando no bloqueados en su vigencia) por las controversias generalizadas que ganaron al bloque y a cada uno de sus Estados Partes. Sobre este último particular, entre 1995 y 1998 pueden identificarse algunas iniciativas que en otro contex­to habrían tenido una proyección de relevancia, pero que en el clima de conflictividad cada vez mayor dentro del MERCOSUR quedaron bloqueadas en su implementación y su despliegue: protocolos de integración educativa 47 ; protocolos de acuerdo y armonización sobre temas estratégicos y sensibles en la perspectiva de convergencia de desarrollo económico y comercial 48 ; programas de acción y de profundización de medidas integracionistas de diversa índole 49 ; creación de organismos auxiliares de las instancias formales del organigrama institucional consolidado en el Protocolo de Ouro Preto 50 ; entre otros. Crisis y conflictividad. Parálisis e intentos derelanzamiento(1999-2002) No por esperada, la crisis que detonó en los primeros meses de 1999 dejó de impactar con mucha fuerza al MERCOSUR, sumiéndolo en una situación extremadamente difícil. En enero de ese año, el gobierno brasileño dispuso una severa devaluación del real como medida extrema para responder a la crisis financiera desatada, lo que afectó de inmediato todo el cuadro comercial de la región. La caída pronunciada de las exportaciones de los demás miembros del bloque provocó en verdad una situación crítica y alarman­te en sus proyecciones previsibles. No faltaron entonces incidentes diplomáticos dentro del MERCOSUR, como el que generó la sugerencia del Presidente argentino Carlos Menem en relación a su propuesta de dolarización del conjunto de las economías MERCOSUReñas, como mecanismo casi inexorable para enfrentar la crisis internacional y los desequilibrios internos del bloque en materia cambiaria. En ese contexto, los gobiernos de los Estados Partes comenzaron en forma unilateral a diseñar y a imple­mentar medidas en procura de diversificar el destino de sus exportaciones, de modo de escapar en lo posible a la dependencia respecto al mercado brasileño, que en aquel momento especial derivaba forzosamente en un cuadro muy deficitario. Mientras se intentaba con escaso éxito la negociación de medidas compensatorias para paliar las pérdidas comerciales, el gobierno argentino avanzaba decididamente –en conexión cercana con los EEUU– en la perspectiva de lo que luego sería su Plan de convertibilidad. posterioridad la República del Ecuador el 29 de junio de 2007, también en Asunción. En la actualidad, todos los países integrantes de la UNASUR comparten este compromiso de salvaguarda democrática, cláusula que ya ha tenido aplicaciones de gran relevancia como la ocurrida en ocasión de los episodios de octubre de 2010 en Ecuador. �P�r�e�s�id��e�n�t�e�s��d�e��lo�s��E�s�t�a�d�o�s��P�a�r�t�e�s�d��e�l �M��E�R�C�O��S�U��R��e�n��R�ío��d��e�J�a�n��e�ir�o��e�l�1�0��d�e��d�i�c�i�e�m��b�r�e�d��e��1�9�9�8�.�A��b�a�r�c�ó��u�n�a��m��u�y��e�x�t�e�n�s�a��li�s�t�a�d��e�a��su��n�t�o�s� comono discriminación,promoción de la igualdad,trabajadores migrantes y fronterizos,eliminación del trabajo forzoso,trabajo infantil y de menores, entre otras. Se ha cuestionado su aplicabilidad efectiva. �P�r�o�t�o�c�o��lo��d�e��I�n�t�e�g�r�a�c�i�ó�n��E�d�u��c�a�t�iv�a��y��R�e�v�á�l�i�d�a��d�e��D�i�p�l�o�m��a�s�,�C��e�r�ti�fi�c�a�d��o�s�, �T�ít�u�l�o�s��y�R��e�c�o�n��o�c�i�m��ie�n��to��d��e�E��s�tu��d�io��s�d��e�N��i�v�e�l�M��e�d�i�o��T�é�c�n�i�c�o��(�D�e�c��is�ió��n��C�M��C��N��º. 7/95, Asunción, 5/8/95); o el Protocolo de Integración Educativo para Proseguimiento de Estudios de Post Grado en las Universidades de los Estados Partes del MERCOSUR (Decisión CMC. 8/96, Fortaleza, 17/12/1996); entre otros. �e�l�P�r�o�t�o�c�o�l�o��d�e��A�r�m��o�n�i�z�a�c�ió��n�d��e��N�o�r�m��a�s��so��b�r�e�P��ro�p��ie�d��a�d��In�t�e�l�e�c�tu��a�l �e�n��e�l�M��E�R�C��O�S�U��R�,�e�n��M��a�t�e�r�ia��d�e��M��a�r�c�a�s,�I�n�d�i�c�a�c�io��n�e�s��d�e��P�r�o�c�e�d�e�n��c�ia��y��D�e�n�o��m��in�a�c�i�o�n�e��s�d�e��O��ri�g�e�n�� (Decisión CMC. 8/95, Asunción, 5/8/95, no entró en vigencia por la no aprobación parlamentaria en Argentina y Brasil); el Protocolo de Montevideo sobre el Comercio de Servicios del MERCOSUR(Decisión CMC. 13/97, Montevideo, 15/7/97, no fue aprobado por el Parlamento paraguayo); o el Protocolo de Armonización de Normas en Materia de Diseños Industriales (Decisión CMC. 16/98, Rio de Janeiro, 10/12/98, no entró en vigencia al no ser aprobado por ninguno de los respectivos Parlamentos de los Estados partes); entre otros. integración a través de la consolidación y perfeccionamiento de la Unión Aduanera y la inserción regional e internacional del MERCOSUR; o el Plan de Cooperación y Asistencia Recíproca para la Seguridad Regional en el MERCOSUR(Decisión CMC. 5/98, Buenos Aires, 23/7/98); entre otros. �c�re��a�d�o��e�n��d�i�c�ie��m��b�r�e�d��e�1��9�9�8��c�o�m��o��ó�r�g�a�n��o��a�u�x�il�ia��r�d�e�l�C��o�n�s�e�j�o��d�e�l�M��e��rc�a�d��o��C�o�m��ú��n�(�C�M��C��),�i�n�t�e�g�r�a�d��o�p��o�r�a�l�t�o�s� funcionarios de las Cancillerías de los Estados Partes del MERCOSUR, con el objetivo de ampliar y sistematizar el diálogo y la cooperación políticas entre los Estados Partes, inclusive en lo atinente a cuestiones internacionales de interés político común relacionado con terceros países, grupos de países y organismos internacionales. Decisión CMC . 18/98, Rio de Janeiro, 10/12/98. 38 | MERCOSUR 20 años No faltaron intentos por concretar algunas medidas concertadas para enfrentar de manera más colectiva los retos de la crisis desatada. Los Presidentes de Argentina y Brasil anunciaron a través de la Declaración de San José de los Campos del 12 de Febrero de 1999, la creación de un grupo especial integrado por altos funcionarios de los dos gobiernos, con el fin de realizar un seguimiento de la evolución de los flujos comerciales y de evaluar la adopción conjunta de medidas com­pensatorias o adaptativas cuando las circunstancias lo ameritaran. Sin embargo, el avance de la crisis brasileña hizo que el país norteño privilegiara la atención de sus problemas domésticos sobre el cumplimiento de los acuerdos regionales. En esa perspectiva, Brasil adoptó en 1999 el formato de negociaciones bilaterales(en sus acuerdos comerciales con México o con los países de la CAN) en detrimento de las estrategias y tratativas regionales. En ese contexto, mientras el comercio intrabloque caía en forma pronunciada, los gobiernos consolidaban un accionar cada vez más unilateral, con la emergencia de las fricciones y conflictos subsiguientes. Mientras Brasil firmaba con la CAN un Acuerdo de Preferencias tarifarias en sustitución de los acuerdos bilaterales anteriores, el Presidente argentino Carlos Menem enviaba una carta al Presidente norteamericano Bill Clinton solicitando el ingreso de Argentina en la Organización del Tratado del Atlántico Norte(OTAN), petición que por cierto no prosperó pero que generó la irritación de Brasil y reveló los alcances de la nueva política de neto acercamiento del gobierno menemista a la superpotencia del norte. El unilateralismo cada vez más dominante y las fricciones comerciales herían intereses bien concretos: ante el reclamo de empresarios locales, el gobierno ar­gentino dispuso la aplicación de un régimen de salvaguardas para frenar el flujo de las importaciones textiles de Brasil, China y Pakistán. Ante esta medida, el gobierno brasileño decidió suspender todas las negociaciones en el ámbito del MERCOSUR. También afectados en sus intereses pero sin demasiados instrumentos para hacer valer a los efectos de reequilibrar las relaciones dentro del bloque, Paraguay y Uruguay hacían sentir sus reclamos y protestas. Si bien la revocación, al menos parcial por parte de Argentina, de las barreras contra la entrada de productos importados procedentes de sus socios del MERCOSUR permitió reestablecer las negociaciones dentro del bloque, la afectación de la confianza y de la credibilidad de los acuerdos resultaba ino­cultable. El MERCOSUR comenzaba a transitar su peor momento y los gobiernos de los Estados Partes desplegaban estrategias unilaterales sin asumir los riesgos de buscar soluciones concertadas para enfrentar la crisis del bloque. Por su parte, las institu­ciones integracionistas tampoco habilitaban instrumentos eficaces para enfrentar ciclos adversos como el que entonces se vivía. Los cambios políticos a nivel nacional, más allá de algunas alternativas dramáticas, no implicaron virajes ideológicos importantes. Tampoco promovieron modificaciones sustantivas en las políticas de los gobiernos de la región frente al MERCOSUR. Hacia fines de 1998 Fernando Henrique Cardoso era reelecto en Brasil lo que, si bien no significó cambio alguno en la política exterior brasileña(había continuismo pero, en particular, Itamaraty no lo ambientaba), permitió la aplicación del ajuste postergado durante la campaña, que finalmente se efectivizó con la devaluación de enero de 1999. En Paraguay, el efímero pasaje del oviedista Raúl Cubas Grau por la presidencia terminó con la sangrienta crisis política de marzo de 1999 en la que, tras el asesinato del Vicepresidente Luis Argaña y la renuncia de Cubas, accedió a la primera magistratura el entonces Presidente del Senado, el colorado Luis González Macchi. Lideraría un gobierno de extrema de­bilidad, en el marco de una muy frágil democracia, apuntalada de todos modos por el MERCOSUR y suclaúsula demo­crática. Por su parte, al frente de una Alianza política pluripartidaria, en Argentina Fernando de la Rúa sucedía a Carlos Menem tras una década de dominio del gobierno. Lo hacía con un discurso de fuerte entonación integracionista pero con debilidades de origen que muy pronto estallarían de manera torrencial. Por último, Jorge Batlle asumía en marzo de 2000 la presidencia de Uruguay, tras haber vencido en el balotaje de noviembre de 1999 al candidato de la izquierda uruguaya, Tabaré Vázquez. Batlle nunca había ocultado su cercanía militante con los EEUU y con el proyecto ALCA, tampoco su profundo recelo y escepticismo en relación al MERCOSUR. Como puede advertirse, la clave de las políticas nacionales no hacía más que estimular y consolidar el cuadro de pará­lisis que aquejaba por entonces al proceso de integración. Por entonces, los gobiernos del MERCOSUR no tenían margen ni tampoco demasiada voluntad política para siquiera intentar un golpe de timón en procura de reencaminar el proceso de integración. Ya por entonces comenzó a hablarse(en un progresivo desgaste del término) de relanzamiento del MERCO­SUR. Pero lo cierto era que las urgencias incrementales de la crisis volcaban decididamente a los gobiernos a sus cada vez MERCOSUR 20 años | 39