más críticas agendas domésticas, quedando las negociaciones regionales en estado de auténtica estagnación. Tampoco en este tramo especialmente crítico faltaron intentos e iniciativas concertacionistas dentro del MERCOSUR. Al recuperar parte de su estabilidad y reequilibrar parcialmente su situación comercial y financiera, Brasil amagó con retomar cierta condición de liderazgo en un momento particularmente grave. En esa dirección puede ser leída la decisión del presidente Fernando Henrique Cardoso de designar en ese momento, en el cargo de Embajador Extraordinario para asuntos ligados al MERCOSUR, a una prestigiosa figura del ámbito diplomático brasileño como José Botafogo Gonçalves. Sin embargo, más allá de la firma de acuerdos importantes en el estratégico sector automotriz, Argentina y Brasil por aquellos años continuaron lidiando entre sí, enfrascados en recursos interpuestos ante los tribunales arbitrales del MERCOSUR o ante los grupos de monitoreo de la Organización Mundial de Comercio(OMC), en procura de resolver favorablemente para sus respectivos intereses sus enfrentamientos cada vez más graves en el terreno comercial. La expansión incontrolable de la crisis económica y financiera en Argentina profundizó la crisis del bloque y de sus Estados Partes a niveles inimaginables años antes. En ese contexto tan pleno de restricciones y controversias dentro del bloque, durante la Presidencia Pro Tempore argentina de la primera mitad de 2000 se lanzó la iniciativa conocida como el programa de Relanzamiento del MERCOSUR, que fue apoyada por todos los Estados socios y que como resultado de arduas negociaciones se tradujo en una serie de Decisiones de amplio espectro y de proyección ambiciosa, que fueron formalizadas en ocasión de la XVIII Reunión del CMC del 29 de junio de ese mismo año. Este amplio programa de relanzamiento del bloque apuntaba una vez más al fortalecimiento de la Unión Aduanera y a la consolidación de la plena accesibilidad del mercado ampliado para todas las exportaciones intrazona 51 . En muy poco tiempo quedó de manifiesto que un programa de esta naturaleza en aquellas condiciones resultaba totalmente utópico y voluntarista. De todos modos, pese a que persistía y hasta se profundizaba en aquel contexto de crisis el enfoque comercialista, nuevamente se perfilaban los requerimientos de ajustes y consolidación en el plano institucional, en una señal indirecta de que lo que comenzaba a ponerse en discusión bajo el contexto de la crisis emergente era el modelo integracionista y sus principales contornos. El año 2001, en el que precisamente el MERCOSUR cumplió diez años de su Tratado fundacional, resultó pródigo en acontecimientos por demás ilustrativos de la crítica situación en la que se encontraba por entonces el proceso integracionista. La estrategia de restringir prioritariamente la agenda del bloque a la culminación de las negociaciones en curso y a establecer mecanismos efectivos para garantizar el acceso al mercado ampliado rápidamente fue desbordada por la realidad. La asunción de Domingo Cavallo nuevamente como Ministro de Economía de Argentina, pero ahora con poderes ampliados, se asoció con todo un plan de emergencia denominado Ley de competitividad, que entre otras medidas incluía la revisión del AEC. Esta medida, que en los hechos implicaba –entre otras cosas– la decisión unilateral de reducir los aranceles de importación para los bienes de capital, no podía sino generar un fuerte impacto en el MERCOSUR, con énfasis en los intereses de empresarios de los otros países socios, en especial de Brasil. Mientras tanto, como resultaba esperable, las posturas ante los desafíos de la agenda externa del bloque también evidenciaban un fuerte distanciamiento, con el presidente uruguayo Jorge Batlle bregando militantemente a favor del ALCA y el gobierno brasileño reafirmando la necesidad de no acelerar los cronogramas acordados para la conclusión de las negociaciones, postura que finalmente prevaleció como decisión común del bloque 52 . A todo esto, se multiplicaban las escaramuzas comerciales entre Argentina y Brasil, mientras que Paraguay y Uruguay reclamaban cada vez con mayor vigor medidas compensatorias para minimizar los fuertes impactos en sus economías de la devaluación brasileña de 1999 y de 51 Este programa de Relanzamiento del MERCOSUR tuvo en efecto una muy amplia proyección, abarcativa de todos los núcleos más controvertidos dentro del proceso de integración:“acceso a mercados”;“incorporación de la normativa MERCOSUR”; fortalecimiento de la Secretaría Administrativa del MERCOSUR; perfeccionamiento del Sistema de Solución de Controversias del Protocolo de Brasilia; evaluación y ajuste de la“estructura de órganos dependientes del GMC y la CCM”(Subgrupos de Trabajo, Reuniones Especializadas, Comités Técnicos, etc.); Arancel Externo Común; Defensa Comercial y de la Competencia; Coordinación Macroeconómica; Incentivo a las inversiones, a la producción y a la exportación y Relacionamiento Externo. Cfr. Decisión CMC Nº 22 a 32/00. q��u�e��m��e�r�e�c�i�ó�e��l �b�e�n�e��p�l�á�c�it�o��e�s�p�e��c�íf�ic��o�d��e�l�P�r�e�s�id��e�n�t�e��n�o�r�t�e�a�m��e�r�i�c�a�n�o��G��e�o�r�g�e��W��. �B�u�s�h��, f�u�e��r�e�c�h�a��z�a�d�a��d�e��in��m��e�d�i�a�to��y��e�n��fo��r�m��a�e�n��fá�t�i�c�a� por el resto de los Estados parte del MERCOSUR; postura que también fue acompañada por el resto de los países latinoamericanos. A través de la Declaración Ministerial de Buenos Aires, los 34 Ministros de Comercio(o equivalentes) de las Américas ratificaron el cronograma inicial que disponía el inicio de la implementación(previo acuerdo) del proyecto ALCA para enero del 2006. La III Cumbre de las Américas, celebrada muy poco después en la ciudad de Québec entre el 20 y el 22 de abril de 2001, ratificaría a nivel de los Presidentes la posición de la reunión ministerial de Buenos Aires. 40 | MERCOSUR 20 años la crisis financiera argentina en pleno desarrollo en el 2001. El escenario regional quedaba así dominado por la suspensión de negociaciones, las medidas unilaterales, las declaraciones amenazantes de los gobernantes, la creación de mecanismos ad hoc como salida de emergencia ante la crisis, la sucesión de reuniones que terminaban sin acuerdo o con declaraciones genéricas y vacías. El tenor del clima por entonces reinante lo dio la Unión Industrial Argentina, la que pidió por entonces la“suspensión temporaria del MERCOSUR” como forma de asegurar el futuro de las empresas y de las economías nacionales de los Estados Partes, aquejadas por una crisis que parecía incontenible 53 . Aquel por tantos motivos crítico año 2001 no pudo terminar de manera más dramática para el MERCOSUR: la XXI Cumbre del MERCOSUR a realizarse en Montevideo en diciembre, debió suspenderse debido a la ausencia de los representantes argentinos por la escalada de la crisis en aquel país. En medio de disposiciones de“corralito bancario”, incidentes violentos, saqueos y de una repulsa generalizada hacia su gobierno, el Presidente argentino De la Rúa se vio forzado a renunciar a su cargo. Por apenas una semana asumió la presidencia en forma provisional el entonces Gobernador de la provincia de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, quien en su discurso de asunción ante el Congreso anunció –en medio de una cerrada ovación de la enorme mayoría de los legisladores y del público presente– la suspensión de pagos de la deuda externa. De la crisis del“MERCOSUR fenicio” a los programas augurales de otro modelo de integración(2002-2003) Por varios motivos, el año 2002 puede ser considerado como el momento inicial de una etapa de inflexión en el curso histórico del proceso integracionista. El año se inició con un nuevo cambio en la jefatura del gobierno argentino, asumiendo la presidencia Eduardo Duhalde. De inmediato se anunció un nuevo plan económico con base en el abandono del régimen de convertibilidad peso-dólar(vigente desde 1991) y de una apuesta visible a retomar desde allí la vía de un bilateralismo privilegiado con Brasil, con el objetivo manifiesto de revitalizar el comercio entre ambos países. Fue en ese contexto de nuevo acercamiento entre los dos grandes del MERCOSUR, que Argentina y Brasil retomaron las negociaciones sobre el vital y debatido acuerdo automotriz. Todos los socios del MERCOSUR expusieron públicamente su apoyo a Argentina y a sus demandas de consideración especial por parte de los organismos internacionales, pero al mismo tiempo, todos los gobiernos hicieron jugar entonces sus propias estrategias ante la evidencia de una situación de inestabilidad manifiesta que estaba lejos de resolverse. El Presidente uruguayo, Jorge Batlle, llegó a viajar a los EEUU en procura de negociar un Tratado de Libre Comercio con ese país, que finalmente no prosperó. De todos modos, aunque los recelos y las desconfianzas seguían dominantes, bajo el impulso predominante de Argentina y Brasil los organismos del bloque recobraron dinamismo y pudieron adoptarse decisiones importantes en varios campos. En tal sentido merecen destacarse: la adopción en el ámbito del MERCOSUR del Acuerdo Relativo a la Aplicación del Artículo VI del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1994(GATT) de OMC, dirigido a la aplicación de medidas antidumping en el comercio intrazona 54 ; se suscribió en conjunto un Acuerdo de Complementación Económica entre los Estados Partes del MERCOSUR y México 55 y otro similar con la CAN 56 ; se aprobó el Reglamento del Anexo al Protocolo de Ouro Preto sobre Procedimiento General para Reclamaciones ante la Comisión de Comercio del MERCOSUR, a los efectos de garantizar una aplicación uniforme del procedimiento de Reclamaciones previsto en algunas decisiones relevantes: la creación por parte del GMC de la Reunión Especializada de Cooperativas Resolución GMC Nº 35/01); la aprobación del Acuerdo Marco sobre Medio Ambiente del MERCOSUR Decisión CMC Nº 02/01Asunción, 22/06/01); la aprobación de Listas de Compromisos Específicos de los Estados partes del MERCOSUR como fruto de la conclusión de la Tercera Ronda de Negociación de Compromisos Específicos en materia de Servicios Decisión CMC Nº 10/01, Montevideo, 20/12/01). Sin embargo, ya no existía prácticamente espacio de credibilidad para los acuerdos y decisiones. La gran mayoría de ellos no alcanzó siquiera a estar vigente, quedando como una simple expresión de deseos en medio de la tormenta. �5�/�7�/�0�2�. �0�6�/�1�2��/�0�2�. MERCOSUR 20 años | 41
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