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Mercosur 20 años : 20 años
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Sudamericana de Naciones(UNASUR). El SICA y el CARICOM, más allá de las diferencias entre sus países miembros, parecen consolidar su inserción plena en la órbita norteamericana, al igual que lo que ocurre más específicamente con México. Pero esta América Latina tan cercana a la influencia de los EEUU comienza a sentir las duras consecuencias de la instalada inestabilidad económica norteamericana, de duración incierta 153 . Con el advenimiento acelerado –aunque hasta hoy inconcluso­154 de Venezuela como socio pleno, el MERCOSUR se expande pero sin completar aún un programa de profundización consistente. Tras el fracaso del proyecto ALCA, a partir de la postura asumida por los países del MERCO­SUR y Venezuela(por entonces ajeno al bloque) durante la Cumbre de Mar del Plata de noviembre de 2005, la presencia norteamericana en la región parece empero haberse consolidado con la concreción de los TLCs bilaterales 155 , aun cuando la situación actual tiende –como vimos- a congelar cualquier iniciativa nueva en esa dirección. Por su parte, el proyecto de la UNASUR, piedra angular del proyecto continental de Itamaraty, con algunos aciertos iniciales de relevancia y con potencialidades efectivas innegables en varios planos 156 , parece perfilar de manera gradual una vigencia efectiva, más allá de cierta opacidad en la definición de su institucionalidad y de la interrogante abierta acerca de su complementariedad efectiva con el MERCOSUR. Asimismo, en el continente puede advertirse aun una puja sorda en procura de posicionamientos de liderazgo y arti­culación de ejes(Brasil versus. México, elfactor Venezuela y su proyecto bolivariano tan personalizado en la figura de Chávez, el eje ideológico Bolivia-Cuba-Ecuador-Nicaragua-Venezuela en el proyecto ALBA, el eje Brasilia-Buenos Aires­Caracas, la proyectada e incierta Liga del Pacífico, etc.). Por su parte, hay países que disputan la preferencia norteamericana en la región: la Colombia antes de Uribe y ahora con Santos(que presenta más novedades de las esperadas), el nuevo Perú jugado a la estrategia de sus flamantes TLC con EEUU y con la UE, a los que podría sumarse ese Chile postconcertación que parece despuntar tras el triunfo de Sebastián Piñera. La presencia internacional de América Latina, en especial a través de su protagonismo en elG20 plus o de alguno de sus países(Brasil, México y Argentina) en elG20 financiero, que discute una nueva institucionalidad para el sistema financiero internacional tras la crisis, no ha terminado de resignificar su necesario rol contestatario ante los poderosos(como en las Cumbres de Cancún o Lima) en la posibilidad de concreción de acuerdos positivos(en particular luego del persistente fracaso de la Ronda de Doha y en cómo ha quedado el maltre­cho escenario de la OMC) a nivel de los ámbitos multilaterales o birregionales(con la UE). Si es cada vez más visible que Brasil deviene un actor global poderoso, parece cada vez más consistente su apuesta al soporte regional, necesario para la afirmación de su protagonismo mundial. Este tema crucial –el de si la vocación global de Brasil requiere o no de un sólido afincamiento regional sudamericano– configuró uno de los temas más relevantes de las recientes elecciones brasileñas de 2010. Quien fue el candidato de la oposición en el balotaje de octubre, eltucano José Serra, insistió al comienzo de la campaña en su convicción acerca de que Brasil necesitaba desatarse de la región. Todos los analistas coinciden en que, en términos electorales, esta jugada no le resultó favorable. Precisamente, el trámite de campaña y el resultado final de las elecciones en Brasil, que dieron la victoria en segunda vuelta a Dilma Rousseff(la candidata de Lula para encabezar la coalición oficialista liderada por el Partido de los Traba­jadores), revelan hasta qué punto el posicionamiento en torno a la política exterior y a la integración regional configura hoy un punto de quiebre en la confrontación electoral entre bloques políticos y candidatos presidenciales en América del �im��p�a��c�to��p��re�v��is�ib��le��e�n��e�s�t�a��d�ir�e�c�c�i�ó�n��e�n��M��é�x�i�c�o�,�c�o�n��m��á�s��d�e�l�8�5��%��d�e��s�u�s��e�x�p�o��rt�a�c�i�o�n�e�s��r�a�d�i�c�a�d�a�s��e�n��e�l�m��e�r�c�a�d�o��n�o��rt�e�a�m��e��ri�c�a�n�o��y��c�o�n��m��á�s� de 10 millones de emigrantes en territorio norteamericano. Adviértase que el Presidente electo Barack Obama habló en la campaña electoral de 2008 de reformular el NAFTA y el CAFTA lo que, de producirse, sin duda arrojaría consecuencias muy duras en la región. Con la aprobación ya concretada por parte de Argentina y Uruguay, ahora sólo resta la decisión del Parlamento paraguayo, quien resolverá en marzo de 2010. �e�n��e�s�t�e�ú��lt�im��o��c�a�s�o�,�c��o�n��la��a�p�r�o�b��a�c�ió��n�p��e�n�d�i�e�n�t�e��d�e�l� Congreso. Han rechazado esta alternativa todos los países del MERCOSUR(Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), Venezuela, Bolivia y Ecuador. Este discernimiento, a partir de los contenidos específicos del formato norteamericano de TLCs y de sus fuertes condicionamientos en varios temas, implica una diferencia sustancial en términos de estrategia de inserción internacional. recrudecimiento de la crisis boliviana en el 2009 o de los sucesos en Ecuador en octubre de 2010. El proyecto de la UNASUR, que sucedió con increíble celeridad al malogrado y efímero intento de la precedente Comunidad Sudamericana de Naciones, desde un comienzo parece haberse orientado a objetivos específicos como la concertación política, los proyectos de infraestructura común y de articulación energética, y el más controversial tema del llamado Consejo de Defensa. 66 | MERCOSUR 20 años Sur. A este respecto, resultan ilustrativas las declaraciones formuladas en abril de 2010(cuando iba al frente de todas las encuestas) por el candidato opositor José Serra, recogidas entonces en un artículo por el diario argentino Clarín:El ex gobernador José Serra y ahora candidato presidencial por el Partido Socialdemócrata de Brasil no quiere la continuidad del MERCOSUR tal como es ahora porque, según definió en una reunión con una parte de la elite empresarial brasileña, el bloquees un obstáculo para que Brasil haga sus propios acuerdos individuales en comercio. El político opositor que lleva por ahora la delantera en las encuestas(34% frente a 30% de Dilma Rousseff) sostuvo quecargar con el MERCOSUR no tiene sentido. Subrayó quela unión aduanera(o sea el Mercado Común) es una farsa excepto cuando sirve para poner barreras a Brasil. Serra confirmó de este modo que mantiene sus antiguas ideas, ya expresadas en la campaña presidencial de 2002 cuando compitió con el presidente Lula da Silva. La visión del candidato opositor, que va al frente de una coalición con el partido Demócrata(ex conservador PFL) y el socialista PPS(ex Partido Comunista en su momento pro soviético), supone que Brasil debe despegar de Argentina, Paraguay y Uruguay, porque es la única manera de que su país pueda con­sagrar áreas de libre comercio sea con Estados Unidos o con Europa sin necesidad dearrastrar a sus socios 157 . Dada la relevancia de Brasil en el rumbo del continente todo, las declaraciones del candidato opositor brasileño en aquel momento constituían un indicio de mucha importancia. Reforzaban la idea, ya verificada en otros procesos electora­les ocurridos en la región(en Uruguay, Paraguay, Bolivia, Ecuador, etc.), que la postura a favor o en contra de los procesos de integración regional constituye una de las principales claves de diferenciación electoral entre los candidatos presiden­ciales dederecha o deizquierda, aun asumiendo lo polémico que pueden resultar en algunos casos sudamericanos la adjudicación de estos calificativos. De todos modos, más allá de la volatilidad de la opinión pública, en los países del MERCOSUR parece haberse afirmado una sólida postura de las ciudadanías a favor de líderes y candidatos que apuestan a la integración regional como eje de sus políticas exteriores y como clave de inserción internacional. ¿Convergen los países sudamericanos en sus políticas exteriores? Sin embargo y como una nueva evidencia de lo problemático de diagnósticos como el delgiro a la izquierda o el de las afinidades ideológicas como motor exclusivo y excluyente de la suerte de los procesos integracionistas, cabe la interro­gación sobre la convergencia o no de las orientaciones de las políticas exteriores actuales de los gobiernos sudamericanos. En esa dirección, por ejemplo, ¿pueden encontrarse evidencias sólidas acerca de la existencia de visiones estratégicas real­mente convergentes entre los partidos y movimientos de izquierda de la región? A nuestro juicio, cabe el señalamiento de fuertes dudas al respecto. Abonan esa visión la constatación acerca de que los partidos políticos, sobre todo los llamados progresistas, han resultado más integracionistas en la oposición que en el gobierno. Al mismo tiempo que los procesos integracionistas en curso en el hemisferio demuestran dificultades visibles para abordar en conjunto su agenda externa(con particular perjuicio para los países pequeños de los diferentes bloques), que aunque con dificultades persisten las tentaciones bilateralistas desde el Norte y que se mantienen las dificultades de nego­ciación favorable en los escenarios multilaterales, se vuelve evidente la dificultad para hacer converger de manera efectiva las estrategias comunes de política exterior, entre la reiteración de visiones tanto hegemonistas como provincianas, entre regionalismos mesiánicos y personalistas y pragmatismos tácticos sin estrategia. Como pruebas muy gráficas en esa dirección podrían citarse la presencia creciente del conflictivo Irán en la agenda externa de varios países de la región, de la mano de una iniciativa muy fuerte del Presidente Chávez sobre este punto, que también abarca asociaciones privilegiadas con Rusia y Corea del Norte. También en esta perspectiva adquiere relieve una ponderada tendencia a diversificar el destino del comercio y de la recepción de inversiones, en especial a trasvés de inicia­tivas hacia el factor más dinámico de Asia-Pacífico, con particular énfasis en China. Sin embargo, por lo menos hasta el momento, las relaciones comerciales con estos nuevos destinos reproducen y a veces profundizan el viejo formato centro­presidenciales de octubre. El candidato favorito en Brasil dice que el MERCOSURes una farsa. MERCOSUR 20 años | 67