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Mercosur 20 años : 20 años
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de tamaño entre ambos países, pero también características particulares de la especialización de cada uno. La importancia de Brasil como proveedor de la Argentina también es más de cuatro veces superior que la recíproca. Esta asimetría en los vínculos comerciales, no obstante su intensificación, condiciona de manera muy importante los incentivos para coordinar y resignar autonomía en la definición de políticas. Tabla 2. Comercio Argentina- Brasil Participación en el comercio exterior total(porcentaje) Argentina Exportaciones a Brasil Importaciones desde Brasil Brasil Exportaciones la Argentina Importaciones desde la Argentina 1984-86 7.33 16.27 2.52 4.00 2005-07 17.27 34.14 8.63 8.65 Un hecho nuevo, sin embargo, ha sido el fuerte aumento experimentado por las inversiones directas de empresas bra­sileñas en la Argentina. En efecto, desde el cambio de siglo la inversión de empresas brasileñas en la Argentina se convirtió en una de las principales fuentes de IED. En general, dichas inversiones se orientaron a aprovechar el mercado doméstico ( market seeking) y, en algunos casos, a capitalizar ventajas de costos para producir para el mercado mundial(como en el caso de la carne). Como contrapartida, relativamente pocas inversiones han sido parte de un proceso de restructuración industrial y división del trabajo orientada a obtener ganancias de eficiencia derivadas de la especialización. Estas tenden­cias podrán cambiar con la apreciación real experimentada por la moneda brasileña y las expectativas de que ese proceso se mantenga en el tiempo, pero aún es temprano para decirlo. El flujo de inversiones directas brasileñas a la Argentina también modificó la naturaleza de la agenda económica bila­teral y las demandas que provienen del sector privado. Si bien la agenda comercial tradicional continúa teniendo un peso importante en las relaciones bilaterales y ocupando buena parte de la atención oficial, ha ganando creciente importancia una agenda asociada a las reglas de trato a los inversionistas extranjeros en particular y al clima de negocios en general. De hecho, algunas empresas brasileñas fueron muy afectadas por prácticas regulatorias en sectores sensibles como el energé­tico. Nuevamente, estas demandas han sido muy asimétricas por parte de actores de uno y otro país. La estrategia económica internacional de ambos países también evolucionó de manera divergente. Mientras que Brasil incorporó a su tradicional foco defensivo basado en la protección de la industria manufacturera un agenda de intereses ofensivos, la Argentina ha continuado concentrada en una estrategia defensiva tanto en sus relaciones con su socio como en sus relaciones más amplias con la economía global. Un ámbito en el que esto se manifestó claramente fue en las posi­ciones de ambos países en las fases finales de la negociación en la Ronda de Doha, antes de su suspensión. Mientras que Brasil se mostraba más inclinado a un acuerdo, la Argentina se opuso firmemente. Estas divergencias también se reflejaron en otras áreas, como en las negociaciones entre el MERCOSUR y la UE. 84 | MERCOSUR 20 años Este patrón también se reflejó en las relaciones bilaterales. Mientras que Brasil amplió su agenda de relacionamiento con la Argentina incorporando(aunque aún modestamente) algunas demandas de los inversionistas, la posición de la Argentina continúa dominada por la perspectiva de proteger sectores sensibles tradicionales, agravando el conflicto co­mercial con Brasil. En términos políticos, la respuesta brasileña ha tomado la forma de la llamadapaciencia estrátegica, un eufemismo para responder con cuentagotas a las demandas argentinas, no profundizar los compromisos y mantener un clima político positivo en la relación bilateral. En los hechos, lapaciencia estratégica fue un sustituto imperfecto del ejercicio de un rol más efectivo de liderazgo regional. Conclusiones Estos apuntes han intentado presentar brevemente la situación general de la integración regional en América Latina y su contexto. Nuestra conclusión es que en América Latina la integración a través de los mercados parece estar en bastante mejor estado que las instituciones dedicadas a promoverla. Una consecuencia de ello ha sido le erosión de los proyectos de integración más intensivos en institucionalidad, como las uniones aduaneras, las que enfrentaron enormes dificulta­des de consolidación producto de cambios en las condiciones externas y de determinantes endógenos. Estos últimos no parece que puedan variar de manera sustantiva en el mediano plazo, tal como parece confirmarlo la evolución reciente de las relaciones entre la Argentina y Brasil(las dos mayores economías de Sudamérica). La consecuencia probablemente continuará siendo un sendero en el que se combinarán la fragmentación y el deterioro de las instituciones tradicionales de integración, junto con vínculos económicos recíprocos más estrechos entre al menos algunos países de la región. MERCOSUR 20 años | 85