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Mercosur 20 años : 20 años
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mercados extra regionales. Es posible comprobar también que en 2009, cuando la demanda extra regional se contrajo en varios de los destinos tradicionales, las exportaciones argentinas crecieron relativamente tanto hacia el MERCOSUR como hacia los demás paí­ses de América del Sur. Y algo similar ocurre en el caso de Uruguay. De manera que el MERCOSUR y los demás países de América del Sur fueron un refugio ante la crisis global que permitió que se mantuviera el nivel de actividad. Esto sucede al tiempo que se registra la caída de la participación relativa de las exportaciones industriales hacia el resto del mundo, fenómeno muy visible en Brasil y Uruguay y, más atenuado, en Argentina. El tercer capítulo se dedica al conjunto de iniciativas que contribuyeron a crear expectativas y ciertos aires de trans­formación en el MERCOSUR, en los años 2000. Seis son las áreas que se consideran en este texto y que estuvieron remo­vidas por propuestas de cambio. Cinco se abordarán en el segundo capítulo: el Protocolo sobre Comercio de Servicios; las iniciativas en materia de integración productiva; el tratamiento de las asimetrías; las nuevas instituciones; y el Protocolo de incorporación de Venezuela como socio pleno. El sexto tema refiere a la agenda externa del MERCOSUR y a ella se le dedica el tercer capítulo de este trabajo. Muchas de las propuestas ya están implementadas o están en proceso de incorporación. Buena parte de ellas se juz­gan acertadas y otras se analizan desde una perspectiva critica. Una aproximación global y sintética a esos cambios sugiere que son positivos pero en muchos casos insuficientes y sin visión de conjunto, quizá porque, como se señala en el primer capitulo, desde los primeros tiempos del MERCOSUR no hubo una concepción de desarrollo económico y social común. Y aquí radica una importante debilidad del proyecto, como emprendimiento conjunto de cuatro socios, pues ha sido in­capaz, hasta el momento, de movilizar y generar entusiasmo y credibilidad con una propuesta fuerte, de alcance regional, transformadora, vital y de provecho para todas las partes. El cuarto capítulo se refiere a la negociación con la UE. Un buen acuerdo requiere que tanto el MERCOSUR como la UE resulten beneficiados. Y el beneficio, para el MERCOSUR, está relacionado con el crecimiento sectorial equilibrado y una expansión exportadora que incluya, además de productos primarios, una variedad creciente de productos indus­triales y de servicios con contenido tecnológico. Un acuerdo hecho a la medida de las necesidades de ambas regiones no reproduciría la relación centro-periferia tradicional y, concebido sobre bases de equidad, podría contribuir a que el MERCOSUR se aproximara a una inserción internacional entre los grandes jugadores y revirtiera la tendencia, que pare­ce confinarlo, a ser un abastecedor de los centros industriales sólo de productos primarios. Lo que se sugiere aquí es un acuerdo de nuevo tipo, que exprese un ambicioso proyecto de aproximación entre regiones que tienen lazos históricos profundos y mucho que ganar con un acuerdo bien diseñado. El quinto capítulo se destina a la emergencia de China y su impacto sobre la economía más grande del MERCOSUR: Brasil. El hecho más notable, y transformador, es la emergencia de China y su participación ascendente en las exportacio­nes totales del MERCOSUR y, muy marcadamente, en las de Brasil. Aunque el ascenso era sostenido desde años previos ha sido sorprendentemente elevado en 2009 y en los primeros ocho meses de 2010. El avance en el comercio bilateral entre Brasil y China se acompaña, además, de un boom de inversiones chinas por montos muy elevados, sobre todo en 2010 que sugieren el planteo de hecho de una alianza estratégica entre la economía más grande de Asia y la más grande de América del Sur. Es difícil imaginar que esto no tenga consecuencias sobre el MERCOSUR y sobre las visiones de la integración que han predominado en los últimos cuatro lustros. Los orígenes y la larga marcha hacia la Unión Aduanera Los cuatro socios del MERCOSUR presentan entre grandes diferencias. En términos de la teoría de la integración son las economías homogéneas las que crean condiciones para el desarrollo del comercio intra industrial y las que impulsan, con más facilidad, la diversificación industrial característica en los procesos de desarrollo. Se menciona con frecuencia que la disparidad industrial y tecnológica entre Argentina y Brasil –las dos economías de mayor tamaño del acuerdo- se ha ido ampliando desde 90 | MERCOSUR 20 años que se firmó el Tratado de Asunción. La aseveración es correcta pero, en verdad, la distancia se venía ampliando desde mucho antes. En rigor, la brecha se viene ampliando desde que se firmó el PICE(Programa de Integración y Cooperación Económica), en 1986, y el MERCOSUR, en 1991, aunque ambos proyectos eran de signos ideológicos y económicos distintos. Las razones de la aproximación La disparidad entre Argentina y Brasil se comienza a agudizar desde mediados de los años setenta, cuando Argentina inició su programa liberalizador luego del golpe de Estado de 1976. Antes de esa fecha las economías de Argentina y Brasil eran más homogéneas que en 1991 y Argentina mostraba –al menos en sus exportaciones- un avance tecnológico superior. Observemos el perfil tecnológico del intercambio entre ambos países: Tabla 3. Intercambio de manufacturas entre Argentina y Brasil. Perfil tecnológico Intra industrial Perfil tecnológico Ramas exportadoras netas de Argentina Perfil tecnológico Ramas importadoras netas de Argentina Perfil tecnológico Alto Medio Bajo Alto Medio Bajo Alto Medio Bajo 1976 19.0 63.3 17.7 17.8 13.3 68.9 ------­53.0 47.0 1986 7.9 74.8 17.2 ----­14.0 86.0 19.1 49.4 31.4 1990 5.0 80.0 15.0 3.9 8.8 87.3 16.2 67.6 16.2 Fuente: J.M. Quijano Los acuerdos de integración en América Latina: ¿Un proceso convergente? III Foro Euro Latinoamericano, setiembre de 1993, con informa­ción de CEPAL, Integración y Desarrollo, Vol. 2. ALADI. El cuadro anterior muestra que en 1976 Argentina abastecía a Brasil de bienes manufacturados de alto perfil tecno­lógico, condición que fue perdiendo en los años sucesivos. Algo semejante, aunque no tan pronunciado, se observa en los bienes manufacturados de perfil medio. Por su parte Brasil, que no exportaba bienes de perfil tecnológico alto a la Argentina en 1976, fue consolidando esa posición a los largo de los años ochenta. Y la tendencia es similar para los bienes MERCOSUR 20 años | 91