El nuevo diálogo post crisis de 2001-2002 A comienzos del nuevo mileno, como es bien sabido, una fuerte crisis sacudió a los países del Plata. Pero desde 2003 las condiciones internacionales comenzaron a mejorar y, casi simultáneamente, nuevas fuerzas políticas llegaron al poder en Argentina, Brasil, Uruguay y, algo después, en Paraguay. Se habló entonces de cierta fraternidad ideológica o sintonía política entre los gobernantes, lo que brindaría un nuevo impulso al proceso de integración regional. Pero los hechos no han confirmado esa fraternidad y tampoco es evidente que supuestas coincidencias ideológicas desempeñen un papel central en los procesos de integración. Más bien por el contrario, los más sólidos procesos de integración sobreviven y navegan en medio de la coexistencia y cohabitación de gobiernos de diverso perfil ideológico. La segunda década del MERCOSUR podría caracterizarse por los conflictos entre los socios, el más complejo de los cuales ha sido el de las“pasteras” entre Argentina y Uruguay, por la instalación de la empresa finlandesa Botnia en el margen oriental del río Uruguay, frente a la ciudad de Gualeguaychú. También subsistieron los conflictos comerciales durante toda la década. Tan solo para mencionar algunos ejemplos, los socios recurrieron a la aplicación(o la amenaza de aplicación) de medidas antidumping en diversas oportunidades: Brasil a la importación de resinas desde Argentina; Uruguay a los aceites comestibles argentinos; Argentina a las bandejas de poliestireno procedentes de Uruguay. Brasil ha recurrido a la aplicación de precios mínimos para el ingreso a su mercado de los vinos procedentes de Argentina; Uruguay ha aplicado restricciones al ingreso de bienes que provienen de provincias argentinas con regímenes de promoción; Argentina ha utilizado las licencias de importación, con plazos que en los hechos varían según las necesidades locales, y que se aplican también a los socios del MERCOSUR. Y la lista podría continuar. Lo cual pone en evidencia que en la primera década del milenio los problemas de acceso han subsistido en la región 12 . Es un hecho que en Brasil no hay acuerdo acerca del grado de compromiso con el MERCOSUR y esto significa, sin duda, un problema serio para el proceso de integración. Uno de los más entusiastas defensores de la integración sudamericana –Marco Aurelio García, asesor del ex presidente de la República Federativa del Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, en política exterior– ha dicho que“el proceso de integración sudamericana exige consistencia y rapidez, teniendo en cuenta el momento de transición de un mundo unipolar hacia un mundo multipolar(…) América del Sur puede constituirse en uno de los polos de esa nueva configuración mundial. El hecho de ser el mas grande le impone a Brasil mayores responsabilidades” 13 . Pero la posición de García tiene fuertes contradictores. Desde asesores de la FIESP(industriales de San Pablo) hasta un funcionario internacional de la categoría de Rubens Ricupero que ha señalado que“…debemos proponer un retroceso estratégico en la integración de América Latina(…) A falta de una convergencia en los valores, fines y medios entre los países, es mejor renunciar a una integración ambiciosa, pero intangible, y contentarnos con una integración viable, aunque modesta” 14 . De haber triunfado José Serra en la elecciones presidenciales de finales de 2010, el MERCOSUR habría dejado de ser una prioridad y Brasil se habría encaminado –muy probablemente en solitario– a un nuevo diálogo con EEUU y la Unión Europea Este debate interno en Brasil le impone varias limitaciones al proceso de integración, sobre todo en el plano de la institucionalización(y particularmente en el funcionamiento de los órganos decisorios) y en el de las prioridades meramente orientadas –según Fuser que cita al politólogo Ricardo Sennes– hacia la infraestructura y hacia las inversiones brasileñas en la región. 15 El �d�ia�r�i�o�b��o�n��a�e�r�e�n�s�e��C�l�a�r�ín�,�e�l�2��3�d��e�n��o�v�i�e�m��b�r�e��d�e��2�0�1��0�, �la��d�e�s�c�o��rt�e�s�í�a�d��e�u��n��fu��n�c�io��n�a�r�io�� argentino con el embajador Enio Cordeiro, representante del gobierno brasileño en Buenos Aires, generó fricciones entre el Palacio de Itamaraty(sede de la diplomacia de Brasil) y la Cancillería argentina. De acuerdo con la prensa local, el secretario Guillermo Moreno usó un“tono agresivo”con el diplomático en una reunión en el Ministerio de Economía el 5 de noviembre último. Moreno expresó la preocupación del gobierno argentino por la práctica de dumping por parte de empresas brasileñas que venderían, en el mercado argentino, productos a precios más bajos que los cobrados en su propio país. Se refirió, al parecer, a productos siderúrgicos. En Brasilia admiten que en la base de la disconformidad de Moreno está el creciente superávit comercial que los brasileños acumulan en relación a la Argentina; y eso a pesar de la sobrevaluación del real. Este año terminará con un intercambio a favor de Brasil superior a los 3.000 millones de dólares y un aumento de las importaciones de productos brasileños de 54%. Sin embargo, las subas más importantes en el comercio no fueron productos industriales sino mineral de hierro y sobre todo porcinos. Hubo por ejemplo una suba de 210% en los despacho de carne de cerdo brasileña. �A�.�G��a�r�c�ía�:�“�O��l�u�g�a��r�d�o��B��ra�s�i�l�n�o��m��u��n�d��o�”,�B��o�it�e�m���p�o��E�d�i�t�o�r�ia��l,�S�ã�o��P��a�u�l�o��2�0�1�0� �R�i�c�u�p�e��ro��: �C�o�m��o��e��n�t�e�n�d��e�r�n�o��s�s�o�s��ro��to��s�h��e�ro��is��E�s�t�a�d�o��d�e��S�ã�o��P��a�u�l�o�3��/�8�/�2�0�0�9��. �T�a�n�t�o��la��c�i�t�a��d���e����M����.��A���.��G���a��r��c��í�a���c��o����m���o��la��d�e��R�i�c�u�p��e�r�o��p�r��o��v��i��e��n���e��n����d���e����I�g��o���r���F��u��s��e��r:�“�D��e�l�a� “diplomacia compañera” al mercado”, Le Monde Diplomatique, setiembre 2010. 102 | MERCOSUR 20 años proyecto brasileño, expuesto por Luciano Coutinho, presidente del BNDS, apunta a la internacionalización de las empresas brasileñas, política de estado que debe ser apoyada por todos los medios. Pero la década se caracterizó, además, por un conjunto de iniciativas que contribuyeron a crear expectativas y ciertos aires de transformación. Seis son las áreas que estuvieron removidas por nuevas iniciativas y que se considerarán en este texto. Cinco son los temas que se abordaran a continuación, en este capítulo: el Protocolo sobre Comercio de Servicios; las iniciativas en materia de integración productiva; el tratamiento de las asimetrías; las nuevas instituciones; y el Protocolo de incorporación de Venezuela como socio pleno. El sexto tema refiere a la agenda externa del MERCOSUR y se le dedicará el capítulo siguiente de este trabajo. El Protocolo sobre servicios En diciembre de 2005 entró en vigor el Protocolo de Montevideo sobre el comercio de servicios que establece un plazo de diez años para la liberalización del intercambio entre los socios. Otras disposiciones normativas sobre servicios habían sido adoptadas con anterioridad. En 2003 se aprobó el Acuerdo para la Creación de la Visa MERCOSUR y el Mecanismo para el Ejercicio Profesional Temporal y, al año siguiente, el Acuerdo para la Facilitación de Actividades Empresariales. Desde antes de que el Protocolo de 2005 estuviera en vigor se habían realizado cinco rondas de negociaciones. La sexta ronda, que compendió todos los logros alcanzados en las rondas previas, fue aprobada en 2006(Cumbre de Córdoba) y una séptima está en curso. En el primer lustro de vigencia del Protocolo, y a pesar de las sucesivas rondas, los compromisos de liberalización asumidos han sido escasos. Los principales problemas que se han detectado son las distintas normativas que rigen en cada parte, las cuales deberían ser armonizadas; la dispersión de regímenes regulatorios y la ausencia de los mismos en algunos países; las dificultades para consolidar el statu quo regulatorio, de forma de disponer de una base sólida de negociación, lo cual implicaría que las futuras reglamentaciones que se aprueben en un país y que implique restricciones al comercio de servicios, excluyan a los estados partes de las mismas; la lentitud para incorporar a las legislaciones nacionales las normas MERCOSUR aprobadas por el CMC y que refieren a servicios; y la débil participación, en las negociaciones que se realizan en las rondas, de los intereses privados. Se podría agregar, además, que a diferencia de lo que ocurre en el comercio de bienes, donde la información es abundante y la estadística desglosada y confiable, no ocurre lo mismo con los servicios. El sector es grande y comprende una variedad de actividades que son sumamente heterogéneas. En algunas hay buena información estadística y en otras es insuficiente. Pero el tema cobra especial significación no solo porque es un paso necesario en el avance del proceso regional sino también porque en las negociaciones de la OMC, así como en las negociaciones MERCOSUR-UE, el tema servicios tiene un lugar muy destacado. Las negociaciones en la OMC son, como se sabe, por listas positivas(se negocia lo que uno propone negociar y lo demás queda excluido) pero en los TLC se utilizan las listas negativas(no se negocia aquello que un país excluye expresamente pero todo lo demás se liberaliza). Si el MERCOSUR ha enfrentado dificultades para avanzar en su proceso de negociación regional, cabe imaginar que tropezará con dificultades aún mayores en la negociación extra regional. ¿Cómo podría el MERCOSUR construir una oferta común para llevar a una mesa de negociación cuando no ha podido progresar, de manera sustancial, en el acuerdo interno de liberalización de servicios? La integración productiva Uno de los mayores esfuerzos de la segunda década del MERCOSUR –en materia de creación institucional, de elaboración de documentos, de convocatoria a reuniones de trabajo y de Decisiones y Resoluciones-, estuvo dirigido a la integración productiva. En los últimos años ha retomado vigor el enfoque sobre el papel activo de las políticas públicas en el desarrollo �B�N��D�S��d�e��s�ti�n�ó�,�e��n��e�l�p�r�i�m��e�r�m��a�n��d�a�t�o��d�e��L�u�l�a�,�3�5��2�m��i�ll�o�n��e�s�d��e��d�ó�l�a�r�e�s�a�n��u�a�l�e�s��a�i�n�v�e�r�s�i�o�n�e��s�d�i�r�e�c�t�a�s�e��n��A�m��é�r�i�c�a�d��e�l�S�u��r�(�2�6�%��q��u�e��e�n��l�a�p��re��s�id�e��n�c�i�a�d��e�C��a�r�d�o�s�o��),�y��e�n��e�l� segundo mandato, un promedio anual de 622 millones de dólares anuales, con un record en 2009 cuando trepó a 726 millones de dólares. MERCOSUR 20 años | 103
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