de coordinación y de objetivos comunes que están lejos de alcanzarse, parecen insinuarse débiles e incipientes respuesta nacionales. La respuesta ante el reto chino ha sido hasta el momento de cada país y no del MERCOSUR. La relación preferente Brasil-China fomenta, obviamente, la respuesta individual 56 . Además la proliferación de foros(como, por ejemplo, el“G-20”) donde solo concurren algunos de los miembros del MERCOSUR, introducen elementos de dispersión y no de convergencia para el acuerdo regional, y no parece evidente que se estén articulando posiciones entre quienes asisten y quienes no a dichos foros 57 . En este contexto, las respuestas nacionales han sido aun débiles y no resulta evidente que el aprovechamiento de la demanda de alimentos y los buenos precios de exportación se utilicen de plataforma para diversificar la producción y la exportación hacia bienes industriales y servicios. No puede ignorarse, por otra parte, que una fuerte complacencia ha invadido a las dirigencias políticas, las gremiales empresariales y sectores de la población que obtienen beneficios de la nueva realidad caracterizada por la antigua correlación, que reaparece cíclicamente, entre el incremento en el precio de los recursos naturales en el mercado internacional y la tasa de crecimiento de los países de la región. Y con la complacencia viene el deseo, extendido, de vivir bien con los precios del presente y no prestar atención a los cimientos para el desarrollo futuro. Es precisamente contra esta complacencia que se debe reaccionar. Y las preguntas relevantes, con ese cometido, son: ¿Cuáles son las aproximaciones y acuerdos-regionales y extra regionales- más adecuados para acumular capacidad de negociación con China? ¿Cuáles son los objetivos del MERCOSUR en esa negociación? Reflexiones finales Veinte años después, el MERCOSUR sobrevive, mantiene vitalidad y muestra capacidad de iniciativa. Es bastante mas de lo que puede decirse de otros organismos regionales, aunque es menos de lo que la región está necesitando. Si el relato y las interpretaciones expuestas en las páginas anteriores son acertados, puede decirse que el MERCOSUR necesita ahora, a la mayor brevedad posible, avanzar en las siguientes direcciones: • Consolidar el proceso interno que comprende una reforma mas profunda de sus instituciones y, en especial, de los órganos decisorios; la incorporación en los ordenamientos jurídicos nacionales, en breve plazo, de las normas MERCOSUR referidas a la Unión Aduanera y aprobadas en San Juan, Argentina; la eliminación efectiva de las barreras para arancelarias que afectan la libre circulación en el mercado regional; y la incorporación de Venezuela al acuerdo regional, en tanto las mayorías parlamentarias de Paraguay lo permitan, no surjan incompatibilidades con otros esquemas de integración de los cuales Venezuela forma parte y se convenga en los demás requisitos establecidos en la Decisión 28/05. • Continuar con el programa de integración productiva poniendo en práctica las iniciativas –propuestas por Brasil– referidas a petróleo y gas y a automotriz, con adecuada reglamentación de las cadenas de valor, y ampliando dicho programa hacia otros sectores industriales. Complementariamente, aumentar los recursos del FOCEM y destinar una parte creciente de los mismos a proyectos público privados, referidos a los sectores seleccionados, y, de preferencia, con participación de los estados y de las empresas de capital privado nacional de al menos dos países miembros del MERCOSUR. Un programa de estas características sólo resulta consistente si se acompaña de un esfuerzo hacia cierto grado de convergencia de la política económica(fiscal, monetaria y cambiaria) de forma que resulte compatible con el programa productivo. 56 A��d��if�e�r�e�n�c�i�a��d�e��lo��q�u��e��o�c�u�r�r�e�e��n�l�a��n�e�g��o�c�ia��c�ió��n�c��o�n��la��U�E��–�d��o�n�d��e�l�o�s��c�u�a�t�r�o��e�s�t�á�n�f�o�r�z�a�d��o�s�a��e�n��c�o�n�t�r�a�r�u��n�a��o�fe��rt�a��c�o�m��ú��n�-�a�q��u�í�n�o��o��c�u�r�re��n�a��d�a��d�e��e�s�o�. 57 F��e�l�ip��e�d��e��la��B�a��lz�e��:“�E�l��G�-�2�0��u��n��d�e�s�a��fí�o��p�a��ra��l�a��p�o��lí�ti�c�a��e�x��te��ri�o�r��a�r�g�e��n�t�in��a�”��E�l�a�u��to��r�d��ic�e��, �r�e�s�p�e��c�t�o��a�l�a��p�a��rt�i�c�i�p�a�c�i�ó�n��a��rg��e�n��ti�n�a��e��n��e�s�e��fo��r�o��:“�E�l��G�-�2�0��n��o�s��b�r�i�n�d�a��u��n��e�s�c�e�n��a�r�io�� para reformular nuestra política exterior. Se trata de dejar atrás la retórica defensiva, ampliar nuestros horizontes buscando socios globales con intereses similares y articular posiciones comunes con nuestros vecinos que no tienen voz en el G-20. Una inteligente participación argentina en el G-20 genera oportunidades para la política exterior que no deben ser desaprovechadas” Clarín, Buenos Aires, 1°. de agosto 2010. 126 | MERCOSUR 20 años • Fijar como objetivo prioritario de la agenda externa la firma, al concluir el primer semestre de 2011, de un “acuerdo de nuevo tipo” con la Unión Europea, según el cual tanto el MERCOSUR como la UE resulten beneficiados. El beneficio, para el MERCOSUR, debe estar relacionado con el crecimiento sectorial equilibrado y una expansión exportadora que incluya, además de productos primarios, una variedad creciente de productos industriales y de servicios con contenidos tecnológicos medio y alto. Un acuerdo sobre esas bases no reproduciría la relación centro-periferia tradicional y permitiría ampliar las exportaciones de calidad del MERCOSUR. • Fijar, como segundo objetivo de la agenda externa, la negociación cuatro(o cinco) mas uno entre MERCOSUR y China, apuntando a un programa parcial de preferencias arancelarias mutuas en bienes industriales y contemplando, muy especialmente, las necesidades de abastecimiento de alimentos y materias primas de China. A la vez, tomando en cuenta los siguientes objetivos complementarios: • Emprendimientos de inversión conjuntos, de capitales de MERCOSUR y de China, para producir bienes industriales y servicios, radicados en territorio MERCOSUR, o Chino o en un tercer país. • Emprendimientos de Investigación y Desarrollo conjuntos, de MERCOSUR y de China, en las áreas de bienes o servicios de producción conjunta. Efectivamente, América del Sur puede constituirse –como se ha dicho- en uno de los polos de la nueva configuración mundial multipolar. Pero para eso se requieren objetivos claros, ambiciosos, cohesión regional, y una enorme disciplina de trabajo. Nunca ha estado tan cerca de la región alcanzar esa meta. MERCOSUR 20 años | 127
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