discusión sobre el modelo 3 . Este capítulo constituye un intento de desarrollar la idea de que esta dimensión del proceso de integración regional es clave para comprender las dinámicas que dan lugar a un nuevo tipo de regionalismo. Lo hemos organizado de la siguiente manera: en primer lugar, presentamos los tipos de integración predominantes desde mediados del siglo XX hasta comienzos del siglo XXI; en segundo lugar, mostramos una configuración de elementos que nos permiten dar cuenta de un nuevo escenario a partir de 2003; en tercer lugar, desarrollamos el derrotero del MERCOSUR Social, para finalmente, buscar establecer una relación entre las características presentadas de la agenda social del MERCOSUR y los rasgos de un nuevo tipo de regionalismo, tipo ideal por cierto, que denominamos“regionalismo inclusivo”. La integración regional en América Latina y el Caribe desde mediados del siglo XX hasta comienzos del XXI. Una permanente y profunda disputa por el modelo El estudio de la historia de los procesos de integración regional que se han encaminado en América Latina y el Caribe desde mediados del siglo XX nos muestra una permanente tensión entre modelos en pugna. Esta tensión se ha manifestado, por un lado, de forma sincrónica: en diversos momentos de la historia, concebidos individualmente, estas fuerzas contradictorias se han enfrentado, imponiéndose determinados modelos. Por otro lado, esta tensión se ha expresado de manera diacrónica: al interior de cada proceso de integración, el estudio de la larga duración nos muestra que diversas etapas han representado el triunfo coyuntural(nunca absoluto) de alguna de las visiones en pugna. No existe una única forma de hacer integración. Como constelación de políticas públicas, la integración regional, sus objetivos, su estructura institucional y la definición de quiénes participan en su concepción e implementación son objeto de lucha política 4 . Asimismo, determinadas políticas públicas de integración regional plasman en medidas concretas la opción por un modelo determinado. Así, afirmamos que es el caso, en el MERCOSUR, de las políticas públicas que conforman la dimensión social del proceso. Los clivajes centrales que determinan la tensión señalada precedentemente parecerían ser dos. Éstos dividirían las aguas, por un lado, con respecto a la relación entre política y economía, Estado y mercado y, por otro lado, en relación con la mayor o menor democratización de las decisiones vinculadas con las políticas de integración. En este capítulo desarrollaremos fundamentalmente el primero de ellos, si bien nos referiremos tangencialmente al segundo. El regionalismo autonómico latinoamericano y caribeño “La heterodoxia económica latinoamericana y caribeña fue un compromiso político de las élites regionales que buscaban una mayor autonomía frente a los países del centro, en particular, frente a EEUU y al decadente panamericanismo” 5 . El profesor venezolano José Briceño Ruiz 6 denominó“regionalismo autonómico” al tipo de integración que surgió en América Latina y el Caribe luego de la segunda guerra mundial. Múltiples han sido los trazos históricos que han marcado el contexto de su surgimiento. Destacaremos sólo algunos de ellos en los siguientes párrafos. En primer lugar, es preciso considerar el contexto económico mundial del período, en el cual destacamos dos elementos: las mayores dificultades que comenzaron a experimentar los países latinoamericanos y caribeños para exportar sus productos a los países desarrollados; y el deterioro de los términos del intercambio, que tuvo en la época un impacto fuertemente negativo para la región. 3 En este trabajo utilizamos indiferentemente las palabras“modelo” o“tipo” de integración regional. Sin embargo, somos conscientes de que un trabajo posterior debería buscar un mayor rigor conceptual, así como clarificar el proceso de abstracción y la construcción histórica que lleva a determinados“modelos” o“tipos” de regionalismo. 4 Hemos desarrollado este punto en Vazquez, Mariana,“Historia y presente del debate sobre los modelos de integración en América Latina y el Caribe”, en Santestevan, Ana y Vazquez, Mariana,“La integración regional y los derechos económicos, sociales y culturales. Modelos de integración e instrumentos que consagran los derechos económicos, sociales y culturales en el MERCOSUR”, Asunción, Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, 2010. 5 Briceño Ruiz, José.“La integración regional en América Latina y el Caribe. Procesos históricos y realidades comparadas”, Mérida, Universidad de Los Andes, 2007, capítulo 1, pág. 19. 6 Briceño Ruiz, José, op. cit. 166 | MERCOSUR 20 años En segundo lugar, es clave comprender el pensamiento que guió los proyectos de integración regional en el período, concebidos estos últimos como intentos de dar a la región un mayor peso en el marco del sistema bipolar y hermético de la guerra fría. La integración regional constituía así“un acto político a través del cual los países latinoamericanos reafirmaron su voluntad de corregir la distribución del poder dentro del sistema internacional, con el objeto de democratizarlo” 7 . En tercer lugar se destaca el surgimiento, en los países latinoamericanos y caribeños, de gobiernos nacional-populares que encararon políticas redistributivas en la arena doméstica y, frente a la cada vez mayor hegemonía estadounidense en la región, comenzaron a reivindicar un fuerte latinoamericanismo. Ese fue el marco en el cual florecieron las ideas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas(CEPAL). Estas ideas vincularon la industrialización con la integración regional, encontrando entonces un terreno claramente fértil. Se trató del tipo de integración que, como mencionamos previamente, el profesor Briceño Ruiz ha denominado“autonómico” 8 . Este concepto nos parece más acertado que el de“regionalismo cerrado”, utilizado a menudo en la literatura especializada para dar cuenta de aquel modelo. Coincidimos con el autor señalado en que la propuesta de la CEPAL no excluía de forma absoluta la apertura a los mercados mundiales, sino que esta última era considerada una etapa que la región atravesaría una vez que sus bienes fueran competitivos en los mercados latinoamericanos. Asimismo, el concepto de“integración autonómica” propuesto y su desarrollo, introducen en el análisis tanto la dimensión política de la opción de integración elegida, como las contradicciones que implicó su implementación real. La tensión entre fuerzas contrapuestas intentando definir los rasgos centrales del modelo de integración, se manifestó desde los orígenes en los dos procesos que comenzaron a ponerse en marcha en la región luego de la segunda posguerra: el que giró en torno a las negociaciones para la conformación de un Mercado Común Latinoamericano(MCLA) y el que condujo a la creación de un Mercado Común Centroamericano(MCCA). Presentaremos brevemente el primer proceso 9 , que dio lugar, en primer término, a la creación de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio(ALALC) y, luego, a la de la Asociación Latinoamericana de Integración(ALADI) 10 . Es importante considerar este proceso dado que esta última constituye actualmente el marco(paraguas jurídico) que contiene los acuerdos que constituyen los antecedentes más cercanos del MERCOSUR, así como el propio Tratado de Asunción que lo creó. Las negociaciones para el establecimiento de un MCLA comenzaron en el año 1956. La propuesta de la CEPAL, que implicaba la puesta en marcha de un modelo de integración basado en la industrialización y la transformación productiva regionales, encontró dos tipos de obstáculos: la posición de los países de América del Sur(Argentina, Brasil, Chile y Uruguay), favorable a la creación de una zona de libre comercio; y la oposición de los Estados Unidos. A su vez, aquella propuesta encontró también, con el transcurso del tiempo, obstáculos nacidos de la contradicción de intereses que generó el propio proceso de integración. Esta contradicción se dio fundamentalmente a partir del fortalecimiento de actores nacionales que priorizaban una visión sectorial/nacional de aquél, comenzando a oponerse a la estrategia cepalina tan pronto como afectara sus intereses inmediatos. El proyecto de la CEPAL se encontró entonces, por un lado, con las tendencias comercialistas opuestas a sus programas desarrollistas y políticamente conducidos; y, por otro lado, con la presión de aquellos que priorizaban los procesos de industrialización interna(y las relaciones de poder que éstos traían aparejadas o representaban) a sus proyectos de industrialización regional. Es en el marco de esa contradicción que tuvieron lugar las decisiones políticas de los gobiernos, entre las cuales terminaron triunfando posiciones opuestas al sendero propuesto por la CEPAL. Señala Briceño Ruiz que esta ambivalencia“debe ser recordada al evaluar el desarrollo de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, de manera de evitar recurrir al argumento simplista según el cual la crisis de este modelo 7 Lagos, Gustavo,“Autopreservación y autoexpansión del Estado-nación y experiencias de cooperación regional en América Latina”, en Muñoz Valenzuela, Heraldo y Francisco Ortega Vicuña(compiladores),“La cooperación regional en América Latina. Experiencias y perspectivas”, México, Colegio de México- Universidad de Chile, 1986, pág. 105, citado en Briceño Ruiz, José, op. cit., cap. 1, pág. 20. 8 Briceño Ruiz, op. cit., cap. 1, pp. 21-22. 9 Hemos desarrollado ambos en Vazquez, Mariana, op. cit. 10 Puede encontrarse un relato completo y rigurosamente documentado de este proceso en Magariños, Gustavo,“Integración Económica Latinoamericana”, Montevideo, Asociación Latinoamericana de Integración, Banco Interamericano de Desarrollo, 2005. MERCOSUR 20 años | 167
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