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Mercosur 20 años : 20 años
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todos órganos conformados por miembros de la Cancillerías y los Ministerios de Economía de los Estados parte. En la esfera doméstica, es una barrera importante la ausencia de coordinación y articulación de políticas entre las agencias de gobierno que tienen competencia en los temas sociales. Si bien se ha comenzado a avanzar en esta dirección, precisamente como una exigencia de la participación en el proceso regional, lo hecho aún no es suficiente. En segundo lugar, barreras vinculadas a las capacidades. Es fundamental, para avanzar en el proceso de integración, el fortalecimiento de las capacidades de gestión e incidencia de los diversos actores involucrados, regionales y nacionales, público y privado. Esto implica también la generación de cambios vinculados a la democratización del proceso. El MER­COSUR tiene un déficit de transparencia que debe ser superado, de tal manera de permitir a todos los actores tener una participación real en la definición e implementación de las políticas de integración. También es preciso señalar, con res­pecto a la cuestión de las capacidades, las asimetrías entre los Estados Partes del acuerdo regional. La creación de agencias regionales responsables de ciertos temas clave de la agenda, contribuiría a minimizar el impacto de aquellas diferencias. En tercer lugar, las asimetrías: entre los ordenamientos jurídicos nacionales, las políticas y la percepción de los de­cisores acerca de la naturaleza y los objetivos del proceso de integración y del lugar de lo social en ese marco. Es cuasi hegemónica la visión del proceso con sesgo nacional y los incentivos institucionales para la superación de este enfoque son casi nulos. Si bien hay un proceso gradual de aprendizaje en la construcción de una visión regional, las acciones por el momento son nacionales y, en el mejor escenario, coordinadas. Incluso en un contexto político favorable a la integración como el actual, por lo menos considerando los comunicados conjuntos de los presidentes, los mensajes cotidianos a las sociedades nacionales al respecto no son claros. Esto implica una ausencia de visión por parte de los líderes regionales acerca de la importancia del proceso de integración. Transformaciones institucionales con cariz de supranacionalidad, como la reciente creación del Parlamento del MERCOSUR, ayudan, en el mediano y largo plazo, a superar estas barreras, contribuyendo a la socialización política en la visión regional y a la construcción de una cultura política e institucional más favorable. Finalmente, las barreras relacionadas con el financiamiento de actividades comunes, que tienen que ver, en algunos casos, con carencia de recursos y, en otros, con la ausencia de una decisión política vincu­lada a financiar este tipo de actividades. El MERCOSUR social. Cambio político y nueva identidad para el proceso de integración regional A lo largo de este capítulo, hemos intentado realizar un recorrido, un relato que nos lleve, paso a paso, al interrogante acerca de la relación entre el modelo o tipo de integración regional y lo que, en el proceso sudamericano, se ha lla­mado MERCOSUR social. En primer lugar, hemos realizado una presentación de los tipos o modelos históricos. Al respecto de ellos, vale decir que partimos del supuesto de que todavía están inacabados. Mucha investigación ha de realizarse aún para que podamos presentar su forma definitiva. Sin embargo, un primer esbozo permite ya algunas reflexiones de tipo exploratorio. Los conceptos de regionalismo autonómico y regionalismo abierto nos permiten construir una dimensión analítica, a partir de la descripción de los rasgos más destacados de esos procesos. Asimis­mo, vuelven posible la comparación acerca del lugar que la dimensión de las políticas sociales ha adquirido en cada uno de ellos y, fundamentalmente, en el presente. El momento actual, los rasgos del tipo de integración presente, si acaso estuvieran definidos, serían aún más inasibles. En segundo lugar, desarrollamos la agenda de la dimensión social del MERCOSUR, fundamentalmente a partir de 2004, cuando adquiere mayor relevancia en el proceso de integración. Se cae aquí por su propio peso la necesidad de intentar establecer una relación entre ambas cuestiones: el modelo o tipo de integración regional presente y la di­mensión social del proceso. La hipótesis que guía nuestro trabajo, a modo de interrogante disparador de la reflexión, es que la mera existencia de esta dimensión, bajo la forma que ha asumido, es decir, con su nivel de acumulación política, conceptual e institucional, da lugar a un nuevo tipo de integración regional en América Latina y el Caribe, de características aún indefinidas pero novedosas. Llamaremos provisoriamente a este tiporegionalismo inclusivo. 184 | MERCOSUR 20 años Evidentemente, se trata de un tipo ideal con lo cual, la construcción histórica no coincide plenamente con su tipo puro. El regionalismo inclusivo tiene elementos del regionalismo autonómico, fundamentalmente en el terreno discursivo. Los intentos de avanzar hacia proyectos de integración productiva, incluso, nos remontarían a aquella etapa, reconocién­dose las diferencias de escenario histórico. Sin embargo, lo que en el MERCOSUR ha sido llamadoMERCOSUR Social, es decir, la agenda encaminada por la RMADS, constituye una novedad de estos tiempos. La preocupación, presente en las actas de estas reuniones, de definir laidentidad conceptual del MERCOSUR Social, lleva entonces aparejada una nueva definición de la identidad del MERCOSUR como tipo de integración. En algún sentido, en la realidad actual del MERCO­SUR, conviven los tres tipos de regionalismo. La disputa por el modelo de integración en el presente tal vez sea una disputa acerca de cuáles son y, sobre todo, cuáles serán, los rasgos predominantes de la integración regional en América del Sur en los próximos años.