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Mercosur 20 años : 20 años
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Existe, por otra parte, un gran margen de ahorro si se mejora la eficiencia energética. Todo esto en el marco de una integración ambiental y socialmente sustentable que supere la lógica actual, limitada a la idea de un mercado(sólo eso) energético regional. En el caso de los combustibles líquidos, se promueve la generación de biocombustiblesfundamentalmente biodie­sel a partir de oleaginosas como la soja, un cultivo de crecimiento explosivo en los países de la cuenca del Plata, y bio etanol a partir de cereales(como sorgo dulce o caña de azúcar, del cual Brasil es pionero). Para la generación de energía eléctrica las miradas siguen puestas en las fuentes hídricas de la región, que conservan uno de los más importantes poten­ciales de crecimiento a nivel mundial. Pero analizar la evolución conceptual en este ámbito implica distinguir al menos dos períodos bien marcados en la historia del MERCOSUR: 1. La década de 1990, donde los esfuerzos se centraron fundamentalmente en armonizar mercados y fomentar la inversión privada. Aquí, los logros que se pueden anotar son los siguientes: Directrices de políticas energéticas del MERCOSUR(1993), de las que se destacan la mayor integración aseguran­do una más eficaz utilización de los recursos disponibles, y la directriz que fija como criterio básico la promoción de la producción y uso de energías renovables con bases económicas y ambientalmente sustentables 46 . Memorando de entendimiento relativo a los intercambios eléctricos e integración eléctrica en el MERCOSUR (1998), orientado a asegurar el comercio libre de trabas que alteren las condiciones de competencia 47 . La región cuenta con una serie de grandes represas hidroeléctricas sobre los ríos Paraná y Uruguay, y por lo tanto se ha desa­rrollado una red de interconexión eléctrica que vincula a los países, surgida a partir de la infraestructura creada por los acuerdos binacionales para cada emprendimiento. Memorando de entendimiento relativo a los intercambios e integración gasífera entre los Estados parte(1999). Esta resolución –tomada en el marco de las privatizaciones de las explotaciones gasíferas en la región– tenía su foco en el mercado, los precios y las tarifas y determinó inversiones en infraestructura de gasoductos que aún hoy esperan del suministro seguro de esta fuente energética. 2. El cambio de siglo trajo consigo un nuevo contexto y el relanzamiento del MERCOSUR, con la creación de nue­vos ámbitos –como la reunión de Ministros de Energía– que dan cuenta de la prioridad política que se le comenzaba a asignar a los temas energéticos, así como un nuevo enfoque para una mayor integración pero maximizando los beneficios económicos y sociales en la región, fortaleciendo el desarrollo sustentable. En octubre de 2005, los Ministros de energía de los países del MERCOSUR consideran el Acuerdo sobre com­plementación energética regional y su protocolo adicional de solución de controversias. Del mismo se destaca el objetivo de profundizar la integración en las áreas de intercambio comercial de hidrocarburos, interconexión de redes eléctricas, interconexión de gasoductos y ductos de hidrocarburos, cooperación en la prospección, explotación e industrialización y fuentes de energías renovables y fuentes alternativas. En 2006 Los Estados parte del MERCOSUR y Venezuela firmaron un Memorando de entendimiento para establecer 46 R��e�s�o�lu��c�ió��n�G��M��C��N�°. �5�7�/�9�3�. �1�0�/�9�8�. 226 | MERCOSUR 20 años un grupo de trabajo especial sobre biocombustibles y en 2007, el CMC aprobó el Plan de acción del MERCOSUR para la cooperación en materia de biocombustibles creándose un grupo ad hoc específico para el cumplimiento de dicho Plan. Al igual que las políticas ambientales, las energéticas muestras avances a saltos. La experiencia de trabajo común a nivel bilateral en las empresas de generación hidroeléctrica es un paso consolidado, que permite proyectar futuros escena­rios de trabajo regional. Ejemplo de ello son los proyectos de interconexiones de gasoductos que permitirán incorporar a Bolivia y su oferta de gas natural, una planta regasificadora a localizarse en Uruguay y los proyectos finalmente aprobados por el FOCEM para la instalación de una interconexión eléctrica entre Uruguay y Brasil con una convertidora que asegure el flujo de energía eléctrica dentro de la región. A estas proyecciones hay que sumar el impulso a los biocombustibles y las normas que en cada país se han aprobado para fomentar su incorporación como mezclas para su uso en el trasporte, y la instalación de parques eólicos y el uso de energía solar para calentamiento de agua. Además de los impactos económicos que estas nuevas líneas tendrán en un fu­turo no muy lejano, en clave ambiental es preciso destacar que, pese a no tener obligación de un compromiso de reducción de gases de efecto invernadero, es destacable el esfuerzo que se está registrando en la región para aportar soluciones al problema del cambio climático. En resumen El MERCOSUR no escapa a la realidad ni a la historia de América Latina. Los avances son desparejos, a impulsos de intereses específicos y no siempre respondiendo a la realidad a la que se deben sino que, muchas veces, se trata de copiar de espejos ajenos sin tomar en cuenta si esto es o no una solución a un problema propio. Pero los avances existen. Zigza­gueantes –nunca lineales–, a pasos rengos muchas veces, desesperadamente lentos en ocasiones, contradictorios en otras, pero atendiendo a la premisa que pauta los objetivos fundamentales: el desarrollo debe ser sostenible o no será desarrollo. MERCOSUR 20 años | 227