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Cambio democrático y social - herramientas
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APUNTES FES COSTA RICA N O 2/2014 Cambio democrático y social herramientas Ocliver Rojas Gómez A GOSTO 2014 Históricamente, los sistemas demo­cráticos en América latina han sido precursores de enormes cambios y transformaciones sociales, producto de la co-existencia de la participación social y política. Sin embargo, los gobiernos de nuestra región no han potenciado o digerido la importan­cia de una sociedad civil organizada, más fuerte y políticamente más acti­va, que genere impactos y resultados concretos en programas y políticas públicas. Este artículo profundiza en 8 com­promisos y mandatos orientadores para activar la participación ciuda­dana efectiva y una cultura política constructora de un nuevo liderazgo progresista que promete democracia y justicia social. Antes de su desarrollo es importante partir de la siguiente interrogante: ¿cómo inciden los valores en el cam­bio social? dicha cuestión nos plan­tea la posibilidad de pensar en un nuevo liderazgo progresista con valo­res y principios, eliminando consigo estructuras organizativas(políticas, sociales y sindicales) centralizadas, clientelares, verticales, sin ideas o planteamientos débiles, que termi­nan reproduciendo un inadecuado modelaje para las actuales y futuras juventudes. Este nuevo liderazgo progresista debe dar vida a los valo­res de la democracia social(libertad, igualdad, solidaridad y justicia so­cial) y los principios éticos de acción: transparencia, rendición de cuentas, equidad de género y respeto a las di­ferencias interculturales(étnicas, de preferencia sexual y religiosas). El primer compromiso para la aspira­ción del cambio democrático y social, es la visualización del conflicto como recurso . El conflicto ha sido percibi­do como disputa, enfrentamiento y agresión, la nueva aproximación pro­puesta supone la administración del conflicto como necesidad de cambio, ello depende de las capacidades indi­viduales y/o grupales que pongamos en juego. El conflicto será entonces una oportunidad en potencia que re­quiere ser gestionado, de manera que no serán los conflictos quienes mane­jen a las personas, sino personas y co­lectivos gestionando los conflictos de manera informada y responsable, po­niendo como punto de partida la es­cucha activa y la confianza. Será en­tonces, el conflicto una oportunidad de cambio del paradigma tradicional: ganar-perder, que fundamenta la in­sana competencia, dando espacio al paradigma ganar-ganar que es la base de la cooperación o beneficio mutuo. Poder encausar esas fuerzas conflicti­vas hacia mecanismos de diálogo y de construcción de consenso superará la fragmentación, ayudando a generar espacios de confianza y procesos par­ticipativos con transparencia. El ma-