fácilmente, siempre y cuando tuvieran suficientes reproducciones y evitaran contenidos y lenguaje polémicos(sexuales o violentos). Sin embargo, en 2017, una serie de escándalos sacudió a la plataforma cuando incluyó algunos anuncios en vídeos que promovían el extremismo y el lenguaje del odio. Varias empresas importantes retiraron sus anuncios y se previó que YouTube perdería un total de 750 millones de dólares estadounidenses en ingresos. El escándalo y la caída de los ingresos obligaron a YouTube a revisar sus algoritmos, pero esto tuvo un impacto negativo en los contenidos y los ingresos de los creadores. Muchos youtubers profesionales vieron cómo les desmonetizaban y aplicaban shadowban a sus vídeos(es decir, bloquear total o parcialmente a un usuario o su contenido de manera que no sea evidente para él) o cerraban(temporalmente) sus canales, dejando a muchos de ellos en una situación económica muy precaria. Jörg fue uno de ellos. Según nos cuenta, el problema no fue el cambio de algoritmos propiamente dicho, sino el hecho de que no informaran claramente a los creadores sobre el proceso ni sobre las nuevas directrices. Aunque YouTube era su principal fuente de ingresos, tenía otras maneras de ganarse la vida, pero sentía que tenía la obligación de contraatacar. En marzo de 2018 creó el YouTubers Union (YTU; Sindicato de Youtubers) con el objetivo de facilitar el intercambio de información entre los creadores, organizar campañas de apoyo y analizar los cambios implantados en la plataforma. UNIDAD Y VISIBILIDAD Según destaca el informe de la fundación Friedrich-Ebert-Stiftung titulado Organizar a YouTube – Un caso novedoso de sindicalización de las trabajadoras y los trabajadores de plataformas por Valentin Niebler y Annemarie Kern, la sindicalización de los trabajadores en las grandes plataformas digitales sigue siendo relativamente infrecuente y está plagada de dificultades. Una de dichas dificultades es la fragmentación organizativa. Como los trabajadores no están formalmente integrados en la organización,“carecen de los derechos para negociar colectivamente o para organizarse”. Asimismo,“se enfrentan a la fragmentación tecnológica, mezclada con grandes asimetrías de información que les impiden comunicarse entre sí” y también tienen que hacer frente a la separación geográfica, pues viven y trabajan en distintas zonas del planeta y están sujetos a leyes diferentes. A lo que se une otro reto, subraya Jörg: las diferencias ideológicas.“El grupo está formado por gente de diferentes convicciones políticas. Tenemos canales de derechas, de izquierdas y de cualquier otra pos42 Los trabajadores tecnológicos se sindicalizan
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Sindicatos en transformación 4.0 : historias de sindicatos que se enfrentan al nuevo mundo del trabajo
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