FES BRIEFING 100 DÍAS DE BIDEN Las relaciones bilaterales Brasil-Estados Unidos Cristina Soreanu Pecequilo Abril 2021 En enero de 2021, la asunción del demócrata Joe Biden en la Casa Blanca, y de su vice Kamala Harris, representó un cambio significativo en la política externa e interna de Estados Unidos respecto al gobierno republicano de Donald Trump. Este cambio se compone de dos niveles: el táctico y el estratégico. Ello explica que el perfil de la agenda estadounidense, ante cada país o cuestión determinada, posea diferentes grados de ajustes. Dicho perfil depende, además, de las pautas y acciones concretas de la otra nación, lo que podrá acercarla o distanciarla más de Estados Unidos. En el caso de las relaciones bilaterales Brasil-Estados Unidos bajo los gobiernos de Biden y Jair Bolsonaro, no es necesario ser experto para observar que las divergencias superan las convergencias en muchos puntos, con impactos que se extienden a todo el hemisferio americano y a la arena global. Cabe analizar aquí cuáles serían los posibles rumbos de esta relación a corto, mediano y largo plazos, y su panorama en los 100 primeros días de gestión Biden. Las interacciones Biden-Bolsonaro anteceden la asunción del demócrata en la Casa Blanca. Durante la campaña electoral, el entonces candidato mencionó que Brasil podría sufrir sanciones si no cambiara su agenda ambiental, en una referencia específica a las quemas en la Amazonia. Otras señales enviadas se referían a los derechos humanos y sociales, debido a las pautas conservadoras asumidas en las cuestiones de género, alineadas con las posiciones radicales de Trump. En Brasil, como consecuencia de estos mensajes, Bolsonaro acentuó aún más el acercamiento a Trump, existente desde que asumiera el poder en enero de 2019. La presidencia de Bolsonaro llevó al extremo la alineación automática a Estados Unidos en la política exterior: en lo político-social, estratégico y económico. Al frente del proceso, el exministro de las Relaciones Exteriores Ernesto Araújo resaltaba la importancia de Trump como líder de Occidente y esta tendencia era producto de la coalición de fuerzas que eligió a Bolsonaro en 2018. Estas fuerzas eran, y siguen siendo, asociadas a los movimientos conservadores religiosos, proarmas, proneoliberalismo, pro-Israel, anticomunismo y anti-China. Paradójicamente, incluso siendo China el mayor aliado comercial individual de Brasil desde 2010, uno de sus más significativos inversores y proveedores de ayuda, el gobierno adhirió a la pauta trumpista de críticas abiertas y restricciones a su actuación en sectores clave como el 5G. Sin reciprocidad a las concesiones que hacía a Estados Unidos buscando ventajas como un acuerdo bilateral de comercio, sin el fin del proteccionismo a los productos brasileños y sin el apoyo norteamericano a la entrada de Brasil a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico(OCDE) y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte(OTAN), la alineación se mantenía y profundizaba como parte de un movimiento global de extrema derecha. La eclosión de la pandemia de COVID-19 sumó nuevas dimensiones a esa alianza: el negacionismo científico, el cuestionamiento de las vacunas chinas, la oposición a una coalición multilateral de combate a la crisis sanitaria con la Organización Mundial de la Salud(OMS) como conductora y la diseminación de noticias falsas sobre el virus, sus orígenes, formas de prevención y tratamiento. La mayor conquista era el reconocimiento de Brasil por parte de Trump como un like-minded State. Brasil fue uno de los últimos países en reconocer la elección de Biden como presidente, un mes después de su confirmación en Estados Unidos, con autoridades(y medios de comunicación no oficiales del gobierno) reproduciendo críticas de Trump al proceso electoral, con sospechas de fraude. Aun después de este reconocimiento, Brasil no condenó oficialmente los ataques a la democracia en Estados Unidos, simbolizado por la invasión al Capitolio el 6 de enero de 2021, cuando Biden sería certificado como presidente por el Congreso. Si un Estado era definido por Trump como like-minded, y la agenda Biden durante toda la campaña fue totalmente opuesta a la del republicano, y su asunción y políticas subsiguientes han promovido el desmantelamiento de la era republicana, es fácil suponer que una nación pro-Trump o bien se adapta o será considerada como menos confiable. Aunque distintos sectores en Brasil hacen críticas a la agenda del país similares a las realizadas por la gestión Biden, entre los cuales parte de la sociedad civil organizada, de la agroindustria, empresas de infraestructura y telecomunicaciones, el tema es controvertido.
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100 días de Biden : las relaciones bilaterales Brasil-Estados Unidos
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