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100 días de Biden : Colombia y los 100 primeros días del gobierno Biden
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FES BRIEFING 100 DÍAS DE BIDEN Colombia y los 100 primeros días del gobierno Biden Sandra Borda Abril 2021 INTRODUCCIÓN Aun cuando Joe Biden llegó al poder con grandes desafíos domésticos y prioridades internacionales que no pasan tan cla­ramente por América Latina, el cambio de tono y de contenido de la política exterior de su gobierno hacia ésta y hacia Colom­bia ha sido de dimensiones que es preciso considerar. El cam­bio más notorio en la agenda binacional probablemente tiene que ver con una renovada preocupación por los derechos hu­manos y el acuerdo de paz entre el gobierno y las Farc, hoy partido político. Pero a pesar de esta transformación de la re­lación bilateral, ello no necesariamente implica un viraje radical de la agenda. La crisis venezolana y el tráfico ilegal de drogas ilícitas continúan siendo las preocupaciones centrales de Was­hington, aproximados de formas diferentes. Es claro que uno de los principales cambios se relaciona con la forma en que se adelantan relaciones con América Latina, y en particular con Colombia. Como lo sugirió un funcionario del Departamento de Estado, Trump empleó agresivamente tácti­cas que buscaban poner presión bilateral, amenazar con san­ciones económicas u otras, y forzar a los países a obedecer. 1 En este sentido, la política exterior de la administración Biden re­tornará a los conductos regulares y los canales diplomáticos tradicionales, y se insertará en el sistema internacional de for­ma mucho más institucionalizada que la de la administración anterior. Desde ya es evidente que el gobierno demócrata es más amigo de la construcción de liderazgo y de la negociación internacional y mucho menos del uso de las amenazas y los regaños públicos y altisonantes. La toma de decisiones retor­nará a los expertos y diplomáticos, y la política exterior estará menos politizada e ideologizada. 2 Además, Trump usó la política hacia América Latina como un apéndice de la política doméstica y de su lucha electoral contra los demócratas. Es decir, su política hacia América Latina bus­1 https://www.newyorker.com/news/news-desk/can-biden­reverse-trumps-lasting-damage-in-latin-america 2 https://www.cfr.org/podcasts/transition-2021­how-will-biden-handle-latin-america caba suplir las preferencias políticas de los votantes en la Flori­da. En busca de ese objetivo, su campaña contó con el acom­pañamiento de miembros del partido de gobierno colombianoel Centro Democráticoy con la aún no tan clara participación de su embajador en Estados Unidos. El pre­sidente Iván Duque no objetó ni comentó la estrategia de su partido sino sólo después de que el triunfo de Biden fuera claro e indiscutible. A pesar de que Washington ha enviado el mensaje de que no ejercerá ninguna retaliación en respuesta a tan arriesgada apuesta, hasta ahora Duque es uno de los po­cos mandatarios latinoamericanos que aún no ha hablado con el nuevo presidente y el distanciamiento diplomático entre am­bas naciones es cada vez más evidente. El pasado 5 de abril, el Secretario de Estado Antony Blinken conversó telefónicamente con Duque. Resulta muy elocuente que el primer contacto oficial del nuevo gobierno hubiese ver­sado, primero, sobre la cooperación bilateral en seguridad, de­sarrollo rural y lucha contra las drogas ilegales, en el marco del proceso de paz y como parte de su implementación; segundo, sobre el cambio climático, la protección a los derechos huma­nos y la recuperación regional frente a la pandemia; y tercero, sobre la restauración de la democracia en Venezuela y la bien­venida a la decisión de darle estatus temporal de protección a los migrantes de ese país. 3 Días atrás, la cuenta de Twitter de la Embajada estadounidense en Colombia declaraba que la prio­ridad del nuevo gobierno en la relación bilateral sería la imple­mentación del proceso de paz y la lucha contra el covid-19. Todo parece indicar que la priorización de la paz y la protección a los derechos humanos no dialoga directamente ni se articula fácilmente con los intereses prioritarios del gobierno colombia­no. Un ajuste a este nuevo escenario parece estar a la orden del día, sin que en Colombia se produzcan decisiones que demues­tren que dicho acomodamiento se está gestando. Otro escenario en donde también hubo una apuesta arriesga­da de Colombia en favor de la administración Trump y su can­didatura, fue en el nombramiento del nuevo presidente del 3 https://www.state.gov/secretary-blinkens-call­with-colombian-president-duque/