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100 días de Biden : la administración Biden y Costa Rica ; perspectivas desde los primeros 100 días
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FES BRIEFING 100 DÍAS DE BIDEN La administración Biden y Costa Rica. Perspectivas desde los primeros 100 días Carlos Cascante Segura Abril 2021 TEASER Las relaciones entre Costa Rica y los Estados Unidos durante los primeros días de la administración Biden apuntan a un comportamiento inercial. Pese a las esperanzas de algunos cambios positivos, por el interés de la administración Biden en temas ambientales, lo cierto es que el interés estadounidense en Centroamérica está focalizado en la migración proveniente de Guatemala, Honduras y El Salvador; así como los temas de narcotráfico y legitimación de capitales. Por otra parte, lograr un balance entre las relaciones con los Estados Unidos y China constituirá uno de los problemas fundamentales de la política exterior costarricense en los próximos años. INTRODUCCIÓN Las relaciones entre los Estados Unidos y Costa Rica han con­sideradas por políticos y académicos como constantes, segu­ras y confiables. A diferencia de otros países centroamerica­nos, salvo por algunas etapas excepcionales, lo normal es que las autoridades estadounidenses mantengan la percepción de que Costa Rica y sus líderes políticos y empresariales son ami­gos sinceros de los Estados Unidos y que el país, pese a sus problemas, mantiene una estabilidad política y social que lo distingue del resto de la región. La reducción del interés relativo en Centroamérica condujo a que la agenda entre Costa Rica y los Estados Unidos se dirigie­se a las áreas de libre comercio e inversión, indispensables para la economía costarricense; así como cooperación vinculada con la securitización de la lucha contra el narcotráfico, bandas y migración ilegal. Estos componentes, que ha permanecido en los últimos lustros podrían tener cambios profundos dada la conflictividad que puede causar la presencia de China en Centroamérica y Costa Rica, con claros intereses vinculados con su poder comercial y con inversiones dirigidas a las gran­des rutas de logística comercial y energética. De tal forma, el objetivo de estosapuntes consiste en valorar el derrotero que podrían seguir estas relaciones entre Costa Rica y los Estados Unidos durante la Administración Biden, pa­ra ello se recurre a las acciones emprendidas en los primeros días de esta por el gobierno costarricense. BIDEN Y COSTA RICA EN CLAVE DE CENTROAMÉRICA Como se señaló anteriormente, la relación entre Costa Rica y los Estados Unidos solo puede comprenderse si se analiza en el marco más amplio de la relación de esta potencia con los otros actores centroamericanos. Desde esta perspectiva, algu­na pequeña parte de la campaña electoral, del entonces can­didato y ahora presidente, se dedicó a fijar los márgenes geopolíticos de Centroamérica. De tal forma, la Administración Biden esbozó la necesidad de reducir el flujo migratorio desde los países del denominado triángulo norte, el cual han diferenciado desde el punto de vista estratégico del resto de los países que forman parte de la región. Así, las nuevas autoridades establecieron como priori­dad la cooperación internacional por 4 billones de dólares para continuar el plan de Alianza para la Prosperidad, surgido de los años de Obama, que se concentra en combatir la violencia provocada por las pandillas, las organizaciones, el crimen or­ganizado, así como la corrupción de las instituciones del go­bierno. La emergencia migratoria que se está experimentado durante los primeros meses de la administración no han hecho más que reforzar esas ideas iniciales, pese a los esfuerzos que han realizado algunas figuras centroamericanas por cambiar tales posturas, como quedó demostrado con la misión enco­mendada a la vicepresidente, Kamala Harris, para que entable un diálogo que permita tomar las medidas para reducir los flujos de migrantes provenientes mayoritariamente de esos tres países. Esta visión de una Centroamérica fragmentada y peligrosa por los procesos migratorios en marcha trae una situación paradó­jica para Costa Rica, que, al encontrarse relativamente mejor en sus índices sociales, pese al deterioro que estos han experi­mentado en los últimos años y que se aceleró debido a la pandemia, recibe menos atención de los actores políticos esta­dounidenses, lo que se traduce en una serie de obstáculos