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Militares y gobernabilidad : ¿Cómo están cambiando las relaciones cívico-militares en América Latina?
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l Jorge Battaglino 249 avanzada y costoso, mientras que otras demandan equipos de menor comple­jidad y valor. En otras palabras, enfrentar a la delincuencia organizada o al terrorismo es una tarea por completo diferente, en términos de los recursos que demanda, a confrontar a una fuerza armada de otro Estado. Finalmente, la sanción del nuevo decreto habilita la potencial represión de aquellos grupos internos a los que se pudiera asociar con el terrorismo global, el narcotráfico o cualquiernueva amenaza cuyo origen sea exter­no. Como ejemplo, cabe mencionar que a raíz de las protestas realizadas por grupos del pueblo mapuche en el sur de la Argentina durante los años 2018 y 2019, distintos políticos manifestaron su preocupación por sus contactos externos y por el hecho de que sus vecinos en Chile habían llevado a cabo actividadesterroristas. Este escenario no es novedoso. Todos los países de la región han legitimado, en distintas etapas de su historia, la persecución y re­presión de la protesta social bajo la excusa de sus vínculos con actores como el comunismo internacional durante la guerra fría o, en la actualidad, con las nuevas amenazas como el narcotráfico y el terrorismo. E l gobierno de A lberto F ernández La designación del ministro Agustín Rossi al frente del área de defensa se produce en el marco de la convergencia de distintos factores que alteran el patrón previo de relaciones cívico-militares y que establecen un escenario propicio para avanzar en el terreno estricto de la defensa nacional. Como se afirmara previamente, la Argentina llevó a cabo un extenso proceso de juzgamiento a miembros de las Fuerzas Armadas por violaciones a los dere­chos humanos. Ese proceso, que se relanza en 2005, ha abarcado a una parte sustantiva de los responsables de tales delitos. Asimismo, en el interior de las fuerzas no solo no queda personal que haya participado en ese periodo sino que, además, sus integrantes se encuentran plenamente subordinados al sistema democrático. A ello se suma elefecto Covid-19, que ha puesto en evidencia ante la opinión pública un despliegue de efectivos de tal extensión territorial, magnitud y eficacia que ha contribuido a una mejora sustancial de la imagen positiva de las Fuerzas Armadas.