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Militares y gobernabilidad : ¿Cómo están cambiando las relaciones cívico-militares en América Latina?
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l 340 Remilitarización en América Latina El llamado Triángulo Norte de Centroamérica, El Salvador, Guatemala y Honduras, es una de las regiones más violentas del mundo, con el agravante que policías y exmilitares están vinculados con la delincuencia organizada, demostración suficiente de la ineficacia de utilizar soldados para combatir la criminalidad. México cuenta con militares que están fuertemente imbricados en la segu­ridad interior. La falta de transparencia y rendición de cuentas de las Fuerzas Armadas revela la autonomía que ellas poseen. La sociedad, ante las numero­sas muertes, se enfrenta al dilema de optar entre aceptar la represión o aceptar la destrucción del tejido social por parte de las mafias de la droga. En 2018, el número de homicidios relacionados con drogas en México au­mentó a 33.341, un aumento del 15 por ciento con respecto al año anterior. Además, los carteles mexicanos mataron al menos a 130 candidatos políticos en el período previo a las elecciones presidenciales de 2018(Council on For­eign Relations, 2020). Estas democracias sin instituciones, concentradas en un dirigente, deses­timan las mediaciones normativas. En algunos casos, se propaga que lo único válido es la relación pueblo-líder. Ese escenario ofrece una oportunidad a las Fuerzas Armadas, que dejan de ser una institución de resguardo de la soberanía para instalarse como el sostén del líder y, de esta forma, heredan la legitimi­dad de ser parte del pueblo. Los militares quedan domesticados por el líder, con menos autonomía, pero resignificados y empoderados por el presidente, quien los simboliza como una encarnación del pueblo. Por un camino dis­tinto de los golpes militares del pasado, las Fuerzas Armadas otra vez son el resguardo moral. U na progresiva militarización La militarización progresiva del espacio latinoamericano es un proceso ca­racterizado por la difusión e influencia de los valores militares en dominios de la esfera civil. Es diferente y menos corrosivo que el militarismo. Este último comporta la supremacía de los valores militares, la imposición de su cultura organizacional, su lenguaje, su disciplina hacia diferentes áreas de