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Militares y gobernabilidad : ¿Cómo están cambiando las relaciones cívico-militares en América Latina?
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l 382 La retirada relativa: la cada vez más errática política exterior de los Estados Unidos U na resaca de los años 2000 La política de seguridad de Estados Unidos hacia América Latina durante la última década se puede entender como una especie de resaca de los fre­néticos años 2000. Los temas de la primera década del siglo continuaron presentes en la relación. Laguerra contra el terrorismo y la lucha contra el extremismo violento, que nunca encajaban bien en América Latina, fueron eclipsados gradualmente como los principales escenarios de amenazas a la seguridad que guiaban la política, siendo sustituidos por el aumento conti­nuo y el afianzamiento del crimen organizado. Mientras tanto, el auge de los precios de los productos básicos durante la década de 2000 se vino abajo en la de 2010, agotando las arcas públicas y expulsando a los gobiernos de iz­quierda de sus cargos. El auge de los dirigentes personalistas o populistas en el decenio de 2000 continuó y se expandió más allá de la izquierda política, ya que los aspirantes autoritarios se aferraron al poder y, con éxito variable, politizaron las Fuerzas Armadas. En el periodo inmediatamente posterior a la guerra fría, la era de la de­mocratización de latercera ola, hubo importantes avances en el control civil de las Fuerzas Armadas. En el primer decenio del siglo XXI se obser­ que esos progresos comenzaron a debilitarse, y las administraciones de George W. Bush(2001-2009) y los primeros años de Obama desempeñaron a menudo un papel poco constructivo cuando los civiles cedieron terreno clave a las Fuerzas Armadas. El aumento de la asistencia de Estados Unidos para asuntos de seguri­dad después del 11 de septiembre se basaba en una visión de losterroris­tas –agentes no estatales que podrían operar como individuos o pequeños grupos mezclados con la población– como el adversario más urgente que requería una respuesta militar. Gran parte de la asistencia y el entrenamien­to se destinó a ayudar a las Fuerzas Armadas a enfrentarse a este atomizado enemigo interno. Ese enfoque de atención hacia elenemigo interno pasó rápidamente de los grupos incluidos en la lista de organizaciones terroristas extranjeras del Departamento de Estado a los carteles, las bandas y las insur­gencias.