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Plan nacional de desarrollo : ni trabajo decente ni equidad de género
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perspectivas 2/2019 Plan nacional de desarrollo: ni trabajo decente ni equidad de género Natalia Moreno Salamanca n n El Plan nacional de desarrollo es la hoja de ruta que determinará las políticas económicas y sociales del gobierno de Iván Duque. El texto de sus Bases in­cluye la definición de trabajo decente; no obstante, las actuaciones propues­tas distan mucho de acogerse a los cuatro pilares que sustentan el concepto. n n En relación con la creación de empleo, el gobierno descarga su responsabi­lidad y acudiendo a viejas recetas le apuesta a que la iniciativa particular y el sector privado proporcionen alternativas de solución a los altos niveles de informalidad y desempleo. n n En cuanto a la garantía de derechos en el trabajo, el Plan esconde una refor­ma laboral que pretende legalizar el trabajo precario, permitiendo el trabajo por horas o por días y con salarios inferiores al mínimo. Cambios inconsultos e inconvenientes respecto a la normativa vigente, en contravía de derechos adquiridos. En el caso de las mujeres, propone flexibilización laboral y teletra­bajo, perpetuando su rol en el hogar mediante la supuestaarmonización con sus responsabilidades domésticas y de cuidado. n n En cuanto a la protección social, esconde una reforma pensional que preten­de crear un nuevo sistema de seguridad social paralelo al actual para traba­jadores con ingresos por debajo del mínimo, desmontando las garantías del sistema general de seguridad social integral. n n Sobre el diálogo social escasean las propuestas para promoverlo. Mientras que se mantengan todos los aspectos regresivos del Plan en materia laboral y pensional, la única solución para alcanzar los propósitos del movimiento sindical será la movilización social. n n En materia de equidad de género, las actuaciones propuestas no tienen una asignación presupuestal específica y se centran en el otorgamiento de más beneficios al sector privado. Se fortalecen programas como Familias en Ac­ción que no aportan en nada a la igualdad de género y no se avanza en la transformación de la división sexual del trabajo. El país requiere con urgencia una política que avance hacia la reducción y redistribución del trabajo do­méstico y de cuidado no remunerado.