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Cambio climático : lo que está en juego
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En 2005, el reconocido economista Nicholas Stern elaboró un informe sobre la economía del cambio climático, por encomienda del gobierno británico, en el cual llegó a la famosa conclusión según la cual los costos de la inacción sobre el cambio climático excedían de lejos los costos de la acción. Es un hallazgo que ha sido ratificado por numerosos estudios. Este informe pionero, por su alcance y rigurosidad, sirvió de acicate para que el tema del cambio climático entrara con mayor vigor en las ciencias económicas. Infortunadamente, aunque se está invirtiendo en energías renova­bles, se sigue subsidiando la extracción y el consumo de combusti­bles fósiles. Según la Agencia Internacional de Energía, en 2013 se invirtieron 342 billones de dólares en subsidios a los combustibles fósiles, cuatro veces más de lo que se invirtió en subsidiar energías limpias y en eficiencia energética. Los subsidios distorsionan el mercado y los inversionistas pierden claridad sobre las oportunidades reales que podría generar el desa­rrollo de una tecnología. Eso aplica tanto para combustibles fósiles como para energías renovables. Sin embargo, cuando una política carece de incentivos y sistemas de apoyo para las energías renova­bles, estas apenas pueden competir con la energía convencional. Para garantizar la implementación sostenida de las energías renova­bles, es clave mantener en el largo plazo la confianza y la seguridad jurídica de los inversionistas mediante subsidios, incentivos fiscales y financiamiento público directo. ¿No será demasiado costoso tomar un conjunto de medidas como las señaladas? No. De acuerdo con un estudio reciente de la Agencia Ambiental Holandesa, si durante este siglo invertimos de 1% a 3% del PIB glo­bal en acciones de mitigación, podremos mantenernos en el umbral de 2°C. A largo plazo, los beneficios de la mitigación sobrepasarán los costos, mientras que en el corto plazo, los costos de la adapta­ción dependerán del nivel de mitigación. Lo anterior se ve reforza­do por el Informe de la Economía Climática , que concluye que todos los países, independientemente de sus niveles de ingreso, tienen la oportunidad de propiciar un crecimiento económico duradero al mismo tiempo que reducen los inmensos riesgos del cambio climá­tico. El informe señala que existe una oportunidad sin precedentes para impulsar la inversión en crecimiento bajo en carbono a través de un cambio estructural en tres sistemas clave de la economía: las ciudades, el uso de la tierra y el sector energético. Lo anterior gene­rará beneficios en empleo, salud, productividad de las empresas y calidad de vida. 3. La viabilidad tecnológica y económica: cómo reducir las emisiones sin quebrar la economía y cómo adaptarse al calentamiento global 55