• Fortalecimiento de las capacidades institucionales: debido a que la influencia del cambio y la variabilidad climática constituye una amenaza para los territorios, es vital contar con actores institucionales preparados para enfrentar los retos y promover la adaptación en los territorios. En Colombia, por ejemplo, se han puesto en marcha diversas estrategias para lograr este objetivo. Los nodos regionales de cambio climático son espacios en los que se fortalecen actores de las diferentes regiones del país y se promueven procesos para aunar esfuerzos que disminuyan la vulnerabilidad en los diferentes departamentos. Las buenas noticias Al proteger los bosques, conservamos la biodiversidad, así como sus servicios económicos, ambientales, sociales y culturales. H ay buenas noticias para acompañar las malas. Las tecnologías bajas en emisiones no solo tienen beneficios para el clima, sino también para otros aspectos de la vida humana: • La salud. Los combustibles fósiles no solo generan el cambio climático, sino también enfermedades respiratorias. Según la Organización Mundial de la Salud, tres millones de personas mueren cada año debido a las emisiones del transporte y la industria, y 1,6 millones más, por el uso de biocombustibles, como leña. En Colombia, según un estudio del Banco Mundial, el material particulado que es generado por los vehículos causa 6000 muertes prematuras cada año. Al cambiar a tecnologías más limpias, estas cantidades disminuirán sustancialmente. • El empleo y la productividad. Según el IPCC, la promoción de la eficiencia energética y las energías renovables tiene efectos positivos sobre el mercado laboral local y la productividad. Por eso, para reactivar sus economías, las políticas de diferentes gobiernos del mundo se han enfocado en generar negocios y empleos‘verdes’, tal como lo ilustran los casos de Alemania, Corea y Estados Unidos. Según la Agencia Internacional de Energías Renovables, en 2015, la industria de energías renovables empleó a 7,7 millones de personas en el mundo, 18% más que el año anterior. • La seguridad energética. La dependencia de los combustibles fósiles nos hace vulnerables a problemas en su abastecimiento y a cambios bruscos de precio, en particular, dado que muchos de los grandes exportadores tienen alta inestabilidad política. Al diversificar nuestro portafolio de fuentes y al aprovechar las fuentes renovables locales, podríamos disminuir estos riesgos. • La biodiversidad. Al proteger los bosques, conservamos la biodiversidad, así como sus servicios económicos, ambientales, sociales y culturales. La presencia de diversas especies y variedades promueve la buena nutrición, regula la oferta de agua, controla la difusión de enfermedades infecciosas y ofrece grandes posibilidades para desarrollos médicos y farmacéuticos. 3. La viabilidad tecnológica y económica: cómo reducir las emisiones sin quebrar la economía y cómo adaptarse al calentamiento global 59
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