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Cambio climático : lo que está en juego
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Como resultado, es imperativo establecer una meta global para es­tabilizar el nivel de gases de efecto invernadero(GEI) en la atmós­fera, y fijar las obligaciones y derechos de cada país para contribuir a su cumplimiento. ¿Cómo? Mediante la negociación internacional. Pero la diplomacia del cambio climático parece tan compleja como el fenómeno que trata de enfrentar, tal como lo demuestra la expe­riencia de las dos últimas décadas. ¿Qué se ha logrado hasta hoy? En 1992 se firmó la Convención Marco sobre Cambio Climático (CMNUCC), ratificada por ciento noventa y seis miembros de las Naciones Unidas y que entró en vigor en 1994. Mediante ella, los gobiernos adquirieron el compromiso de estabilizar las concentra­ciones de gases efecto invernadero en la atmósfera para impedir las interferencias peligrosas en el sistema climático. Para ello, los países debían poner en marcha estrategias nacionales para reducir emisio­nes de GEI y adaptarse a los efectos previstos; recoger y compartir información; y compartir las políticas nacionales y las prácticas óp­timas para combatir el fenómeno, entre otras. En la Convención, se incorporó el principio 7 de la Declaración de Río que afirma que todos los países tienenresponsabilidades co­munes pero diferenciadas y capacidades respectivas. Es decir, aun­que el cambio climático es un problema global, los países desarro­llados tienen una mayor responsabilidad y capacidad para hacerle frente a ese desafío(ver www.unfccc.int). Los compromisos previstos en la Convención para los países desa­rrollados fueron débiles. Se estableció que, voluntariamente, redu­cirían las emisiones de GEI a los niveles de 1990. Pero el voluntaris­mo sirvió de poco: la tasa de emisiones de GEI del conjunto de esos países incrementó. En la Convención, además, se estableció la necesidad de que los paí­ses desarrollados proveyeran recursos nuevos y adicionales a todos los países en desarrollo –en particular, a los más pobres y vulnera­bles al calentamiento global, como los estados insulares y con costas bajas–, y les transfirieran tecnologías en forma concesional. Estas fueron dos condiciones que se previeron como requisito necesario para que dichos países pudieran estar en capacidad de tomar las medidas de mitigación y adaptación requeridas. De nuevo, estas previsiones eran de carácter voluntario y, hasta la fecha, han tenido expresiones muy modestas. 62 Cambio climático: lo que está en juego