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Cambio climático : lo que está en juego
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Somos la primera generación que siente los efectos del cambio climático y la última que puede hacer algo para revertirlo . Barack Obama, presidente de Estados Unidos Dicho cambio ha generado grandes dificultades para las negociacio­nes, puesto que ellas se adelantan en el marco de una Convención y un Protocolo cuyas obligaciones y derechos fueron concebidos para un mundo diferente al actual, en lo que se refiere al poder económi­co y político de los países y su contribución al calentamiento global. Aquella fue una situación que se hizo evidente en Copenhague, en particular, en las tensiones que se presentaron entre EE.UU. y Chi­na, y que, también, están presentes en el camino hacia París. ¿Acaso las negociaciones de cambio climático dependen enteramente de EE.UU. y China? El éxito de la Cumbre de París estará influenciado por estos dos países, las dos mayores potencias económicas del mundo y como los dos mayores emisores de GEI. Como ha afirmado el sociólogo y po­litólogo Anthony Giddens, en su libro The Politics of Climate Change , el futuro del cambio climático no se podrá sellar adecuadamente en la medida en que las dos superpotencias no acuerden qué es lo justo en términos de mitigación para cada uno de los dos países y cómo se repartirán el negocio de la energía del futuro. Cuando se negociaron la Convención de Cambio Climático y el Protocolo de Kioto, el mundo estaba dominado por una sola gran potencia, pero eso cambió con la irrupción de China. Aunque his­tóricamente ha existido rivalidad entre los dos países en las nego­ciaciones de cambio climático, ya que Estados Unidos se negaba a ratificar un Protocolo en el que los países en desarrollo no tu­vieran obligaciones de mitigación, en noviembre de 2014, los dos países hicieron un anuncio conjunto en el que cada uno manifestó, de forma independiente, sus compromisos para hacerle frente al cambio climático. Estados Unidos se comprometió a reducir en­tre 26% y 28% sus emisiones para 2025, comparado con los nive­les de 2005, y China acordó llegar a un pico de carbono en 2030. Todo parece indicar que la rivalidad histórica entre los dos mayo­res emisores no será un obstáculo tan grande para la negociación como lo fue en Copenhague. Además, el presidente Obama podría contribuir positivamente a las negociaciones en París. En efecto, él ha adelantado en el último año una audaz y, para muchos, inesperada política internacional, como son los casos del acuerdo con Irán en materia de energía nuclear, el restablecimiento de las relaciones con Cuba o la cul­minación del Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio de Asociación 4. La viabilidad política: el acuerdo político global y los debates y los actores en las nuevas negociaciones 71