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Cambio climático : lo que está en juego
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¿Pero bastarían estos esfuerzos producto del mercado y de la buena voluntad para enfrentar el cambio climático? Son esfuerzos esperanzadores que alivian el problema, pero su suma tiene al mundo muy lejos de resolverlo. Es claro que un problema de la magnitud del cambio climático no es posible enfrentarlo so­lamente a partir de fuerzas del mercado, o del voluntarismo y po­sitivas acciones de las empresas, los gobiernos locales o los ciuda­danos. Se requiere un acuerdo político global y eso es lo que se ha intentado sellar en los últimos 25 años, desde que se iniciaron las negociaciones para la Convención de Cambio Climático. Hoy están tomando fuerza movimientos sociales que buscan pre­sionar los líderes políticos a fin de que actúen con más contunden­cia de la que han demostrado hasta el presente para enfrentar estos desafíos, tal como se evidencia en la multitudinaria manifestación realizada en Nueva York el segundo semestre del año pasado, o en la que ha sido convocada para el 12 de diciembre en París. En­tre los promotores de estas manifestaciones se encuentran líderes como Naomi Klein, quien representa el total escepticismo frente a la posibilidad de que se adopte un acuerdo efectivo para combatir el cambio climático si se continúa negociando en las Naciones Unidas con el talante de business as usual . Para ellos, se requiere un profun­do cambio en el modelo económico vigente, lo cual solo podría ser producto de la protesta social, como lo advierte Klein en su libro This Changes Everything: Capitalism vs. The Climate . En su opinión, Pa­rís no es un destino final o una parada más, sino un eslabón adicio­nal de un fracaso que está poniendo en un inaceptable riesgo a la humanidad. El Papa Francisco, con su autoridad moral y liderazgo político, forma parte de quienes manifiestan un profundo descontento con el estado actual del problema del cambio climático, y, en general, del medio ambiente y de la persistencia de la pobreza, como lo ha expresado en su encíclica Laudato Si y en la reciente Asamblea General de las Nacio­nes Unidas, en septiembre de 2015. En esta última, afirmó: El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica… hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos. 82 Cambio climático: lo que está en juego