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Reprimir o regular : el falso dilema de las políticas de drogas
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aNÁLISIs 9/2015 Reprimir o regular: el falso dilema de las políticas de drogas Juan Carlos Garzón-Vergara Siempre hay una solución fácil para todo problema humano: clara, simple, y errada. H. L. Mencken n n No hay una única conexión entre las drogas, la violencia y el crimen. Cuando esta relación se expresa de manera intensa, generalmente se encuentra una débil presencia institucional y la yuxtaposición con otras actividades crimina­les. Además, las intervenciones del estado con la aplicación agresiva y deli­berada de las leyes de drogas, puede llegar a ser un factor perturbador, que genere las condiciones para el aumento de la violencia y el crimen. n n Las estrategias antinarcóticos han impactado la configuración y la manera de operar de las organizaciones criminales. Sin embargo, esto no ha traído cam­bios sustanciales en las dimensiones de los mercados de drogas. Además, las intervenciones han tenido impactos modestos en la reducción de las vulne­rabilidades de territorios donde continúan emergiendo distintas economías criminales. n n Las intervenciones de los mercados de drogas ilegales deben pasar de un modelo enfocado en reducir las dimensiones del mercado ilícito a uno que priorice la gestión de los mercados de manera que se minimicen los da­ños que este produce. Siguiendo esta premisa, este documento propone la adopción de medidas transitorias de mitigación de impactos. n n La escogencia entre prohibir o regular es un falso dilema. Hay distintas op­ciones para hacer frente al mercado ilegal de las drogas que deben ser va­loradas teniendo en cuenta tanto sus efectos positivos esperados, como las consecuencias no deseadas. Se identifican al menos tres escenarios no ex­cluyentes: 1) ladomesticación del mercado criminal; 2) el debilitamiento de la economía criminal con alternativas económicas legales; 3) la regulación del mercado por parte del estado. n n La regulación debe ser considerada en sus justas proporciones, sin sobreesti­mar los efectos que puede tener en la reducción de la violencia y el crimen, especialmente si no es acompañada por el fortalecimiento de las capacida­des del estado.