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La neutralidad en la movilidad
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perspectivas N o 4/2016 La neutralidad en la movilidad Roberto Remes N oviembre 2016 Cuando el sistema de reglas de una sociedad define que los peatones van en la banqueta, las bicicletas en las ciclovías y los autos usarán el máximo de carriles posible para no generar congestión, esa sociedad está rompien­do con la neutralidad en la movilidad. La decisión general y las decisiones particulares que conforman el paradigma de movilidad de una sociedad corresponden a una ponderación tanto en el uso del espacio como en las reglas de convivencia entre los modos y formas de desplazamiento. Cuando una sociedad fija sentencias respecto a las buenas y malas con­ductas en la calle, está parcializando la movilidad. Sus decisiones entonces corresponden a las prioridades que en un momento dado se fijaron para la convivencia entre sus habitantes. El balance de prioridades se puede modificar en el tiempo, en la medida que una sociedad va transformando su visión sobre la ciudad misma. La agenda del cambio climático puso sobre la mesa la necesidad de trans­formar la movilidad en nuestras ciudades. Modelos exitosos de movili­dad, instrumentados en otras latitudes, fueron conocidos por los actores de la movilidad: había que visitar Curitiba, Bogotá y Medellín, entre otras ciudades. La velocidad a la que hacemos los cambios no corresponde a la velocidad en que se incrementan las necesidades. Un proyecto de berreté transporta de 100 a 150 mil pasajeros al día regularmente y tarda de 3 a 5 años en consolidarse desde el inicio de su planeación. La demanda de viajes de los habitantes se incrementa a mayor velocidad. ¿Cuánto tiempo tardaremos en llevar las soluciones al 100% de cada ciudad si estas van más rápido que las acciones de gobierno? El paradigma vigente con todo y el uso del automóvil exige, además de la viralización, mayores recursos económicos para poder dar el salto y un acuerdo general respecto al rumbo a seguir. Lo económico no puede seguir frenando los avances; tampoco la falta de capacidades técnicas para la instrumentación ni la falta de socialización de los beneficios. A