Estudio de Caso-“Autoempleo, Familia y el Proceso de Formalización” Marcial G. Pérez Herrera Inclusive, gestores de la difusión de este concepto, como Hernando“Nano” Guerra García, llegan a“aterrizarlo”, desde su particular perspectiva, en una arquitectura filosófica, tal cual transcribimos, a continuación: “El emprendedurismo es una filosofía y una forma de ver el mundo. Para el emprendedor, el mundo no es un sueño o un conjunto de contradicciones o una parte de algo celestial que no llegaremos a comprender. Al contrario, para el emprendedor, el mundo es lo real, es lo que interpreta y lo que puede transformar usando su racionalidad a partir de su propio esfuerzo. Es así que actuando con su razón, transformando la naturaleza, creando productos e intercambiándolos, el hombre consigue su felicidad. No sacrifica o espera el sacrificio de otros para esto, lo cual lo hace moral y con derecho al goce, a la felicidad aquí en la Tierra. En esa filosofía, el emprendedurismo cree en un hombre responsable de sí mismo, con amor propio, con conciencia de la realidad y, por lo tanto, merecedor de sus propios triunfos con legítimo orgullo” El antropólogo Raúl Rosales León, en la Revista de Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2013, hace un adecuado análisis crítico, de este concepto, al afirmar lo siguiente: “Este discurso se legitima en el Perú a inicios de la década de los noventas cuando comenzaba la hegemonía del modelo neoliberal, luego de la caída del Muro de Berlín. La imagen del hombre de éxito visualiza un mundo integrado por individuos que compiten entre sí, en donde el lazo social se fragmenta y se naturaliza la indiferencia. Por este motivo el empleable y el emprendedor se ubican dentro del discurso del éxito, pero con matices bien definidos: si bien el empleable puede obtener buenos puestos laborales en la más prestigiosa empresa, tiene como límite que no es el dueño. Ante esta divisoria surge la identidad del emprendedor, un sujeto que busca el éxito a través de la empresa propia. La tercera identidad: el emprendedor, un sujeto con iniciativa porque no espera de otros para hacer cosas, sino de sí mismo para generar riqueza. La empresa no debe ser visualizada como una entidad explotadora de los hombres, es decir, una visión negativa. La mentalidad emprendedora reformula mencionada imagen de forma positiva: liberarse, progresar y trascender creando bienestar para uno mismo. En el campo político, Nano señala que la riqueza no la genera el Estado sino los emprendedores de todos los tamaños(micro y pequeños empresarios) que son los motores de la sociedad. Es necesario tener en cuenta el contexto económico y político de donde emerge el discurso emprendedor. Tiene como referente histórico la reestructuración del capitalismo mundial en la década de los setentas que David Harvey denominó“la acumulación flexible” que consistió en la flexibilidad de los procesos laborales”. 3.2 ¿Quiénes son los autoempleados en el Perú? 3.2.1. Una breve reseña de su inserción temática. En lo tangible de la realidad, el abordaje de la economía informal, y del autoempleo, en Perú, se incluye en la agenda de los trabajadores en las postrimerías del Siglo 20(1997-1999) y con singular posicionamiento, en los primeros años del presente siglo 21. Esta tarea corre a cargo de las influencias, del denominado sindicalismo sociopolítico, y, el sindicalismo solidario, que en lo 7
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