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Fundamentos del derecho ambiental Colombiano
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El derecho a gozar de un ambiente sano 69 análisis en tres etapas: 1) el derecho fundamental a gozar de un ambiente sano; 2) la teoría de la conexidad: la protección del derecho a gozar de un ambiente sano por su conexidad con derechos fundamentales; y 3) la pro­tección del derecho a un ambiente sano: teoría de la conexidad y la justicia ambiental. Finalmente, se presentarán algunas reflexiones referentes a por qué consideramos que el derecho a gozar de un ambiente sano debería ser de carácter fundamental a la luz del ordenamiento constitucional colombiano y el escenario en el que nos encontramos. 1. E l derecho a gozar de un ambiente sano en la C onstitución política de C olombia En el ámbito constitucional conviene destacar que la Constitución de 1886 no consagró derechos ambientales, lo cual se debe, entre otras razones, a que la protección del entorno y de los recursos naturales es una preocupación relativamente reciente del hombre y de los Estados. En efecto, la conserva­ción del ambiente comenzó a tener trascendencia nacional e internacional entre los años setenta y noventa. Ello generó un proceso de organización que condujo a la realización de campañas y a la formulación de propuestas de protección de estos derechos ante los miembros de la Asamblea Nacio­nal Constituyente. Como resultado de este trabajo, liderado por importantes ambientalistas de Colombia, la Carta constitucional de 1991 incluye la di­mensión ambiental y consagra principios relacionados con los derechos y deberes del Estado y de los particulares en relación con el medio natural, así como algunos mecanismos para hacerlos efectivos. Las preocupaciones ambientales surgidas en todo el mundo llevaron a que en el ámbito interna­cional se reconociera la necesidad de regular la relación entre el ser humano y la naturaleza y a establecer los principios generales bajo los cuales esta se orientaría. Estos instrumentos son importantes para entender el contexto de la consagración y el desarrollo del derecho a gozar de un ambiente sano. Como mencionamos en el capítulo anterior, en 1972 la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano aprobó la Declaración de Esto­colmo, que establece veintiséis principios comunes para preservar y mejorar