EL DEBER DE PLANIFICAR E l territorio y los recursos naturales que en él se encuentran se han constituido en una de las causas de disputa a lo largo de la historia de nuestro país, debido a los distintos intereses alrededor de este. Como refiere Hernández(2010), dichos intereses van desde los que tiene el pequeño propietario hasta los de los dueños de grandes extensiones, desde los grupos que defienden la conservación del ambiente hasta aquellos de grandes empresas transnacionales. Desde la Carta Mundial de la Naturaleza se ha señalado que en la planificación y la ejecución de las actividades de desarrollo social y económico se tendrá en cuenta el hecho de que la protección ambiental es parte integrante de estas, y que toda tarea de planificación incluirá, entre sus elementos esenciales, la elaboración de estrategias de conservación de la naturaleza, el establecimiento de inventarios de los ecosistemas, la evaluación de los efectos que hayan de tener sobre el ambiente y las políticas y acciones proyectadas. Todos estos elementos se pondrán en conocimiento de la población recurriendo a medios adecuados y con la antelación suficiente, para que las personas puedan participar efectivamente en los procesos de consulta y de adopción de decisiones al respecto. Para ello se considera forzoso asegurar la disponibilidad de los medios financieros, los programas y las estructuras administrativas necesarias para alcanzar los objetivos de la conservación y protección de la naturaleza. En el contexto nacional, para el constituyente de 1991 fue indispensable incluir lo relacionado con la planificación y el ordenamiento territorial y am— 323 —
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