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¿Amenaza u oportunidad? : El giro arancelario de EE.UU y su impacto en las exportaciones no-tradicionales de Bolivia
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, illustration, Title photo sual icon or keyvi Daniel Agramont-Lechín y Ana Lucía Vidaurre Valdivia ¿Amenaza u oportunidad? El giro aran­celario de EE.UU. y su impacto en las ex­portaciones no-tradicionales de Bolivia 1 Introducción El denominadoLiberation day proclamado por el Presi­dente de Estados Unidos, Donald Trump, el 2 de abril de 2025 representa un giro ideológico significativo en la políti ­ca comercial de EE.UU., marcando una ruptura explícita con el consenso bipartidista que había dominado desde principios de los 80s. Bajo esta nueva doctrina, se anunció la imposición de aranceles generalizados del 10% a todas las importaciones, con incrementos adicionales a países considerados estratégicamente. Este control estatal del co­mercio exterior como instrumento de poder nacional, ale­jándose de la búsqueda de liberalización como un pilar de la política exterior, se da en un contexto global de disminu ­ción de su poder y el consiguiente aumento de poder relati ­vo por parte de potencias en ascenso y en lo cual la manu­factura juega un rol preponderante. Así, este anuncio, tiene que ser entendido como la consolidación de una política económica neo-intervencionista que busca reestructurar la inserción internacional estadounidense, buscando una ma ­yor autonomía industrial a través la relocalización de cade ­nas productivas. Debido a que esta potencia es aún la pri ­mera potencia económica, esto tendrá un impacto signifi ­cativo en la economía mundial y en la organización económica de los países del Sur Global Durante más de tres décadas, el comercio internacional de EE.UU. estuvo guiado por una visión liberal de la globaliza ­ción, que asumía que la apertura de mercados, la liberali ­zación del capital y la desregulación beneficiarían al lide ­razgo estadounidense. Tanto demócratas como republica ­nos respaldaron tratados como el NAFTA, la OMC o el TPP (antes de ser abandonado por Trump en 2017), bajo la pre ­misa de que un orden económico global basado en reglas, con instituciones multilaterales sólidas, aseguraría la ex ­pansión del capitalismo y la hegemonía norteamericana. La liberalización, aunque implicaba el progresivo declive del sector manufacturero nacional, se justificaba bajo la expectativa de una transición hacia sectores de mayor va ­lor agregado, como los servicios financieros, la innovación tecnológica y la economía del conocimiento(Bhagwati, 2008; Rodrik, 2011; Gereffi& Fernandez-Stark, 2016). Sin embargo, esta visión comenzó a erosionarse ante la cre ­ciente percepción de desindustrialización, pérdida de em ­1. Introducción 1