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Terminar con la trampa de la deuda : opciones posibles desde las legislaciones nacionales
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Una medida importante para frenar los déficits y limitar los niveles de deuda se produjo en el lado de la recaudación del Gobierno, y consistió en la adopción de la Ley de Exenciones Fiscales. El FMI estima que las exenciones fiscales le cuestan a Ghana un 4% del PIB en la recauda ­ción impositiva. Estas concesiones en la recau­dación tienen implicaciones para los déficits fis­cales y la acumulación de deuda. En 2022, el Gobierno aprobó la Ley de Exenciones para(a) racionalizar el régimen actual de exenciones me­diante la consolidación y la modificación, cuan­do fuera necesario, de las disposiciones legales existentes sobre exenciones; y(b) establecer la administración de las exenciones. El Gobierno también adoptó Directrices Administrativas para la implementación de la Ley de Exenciones Fis­cales. Sin embargo, la Ley de Exenciones enfrenta di­versas limitaciones. Primero, no está claro cuál es el verdadero objetivo de la Ley. Algo como ra­cionalizar el régimen actual de exenciones sería una descripción demasiado genérica. La redac­ción de la Ley no ofrece garantías de que los be­neficiarios de las exenciones existentes renun­ciarán a ellas, lo que permitiría al Gobierno aumentar su recaudación. Segundo, la Ley no hace ninguna referencia al sector de recursos na­turales, donde las exenciones son frecuentes, lo que priva al Estado de ingresos significativos. Aunque en la redacción de la Ley se afirma, con cierta audacia, quese aplica a todas las exen­ciones, no se indica cómo se abordarán las cláusulas de estabilidad fiscal incluidas en los arrendamientos mineros de Ghana. Finalmente, y derivado de lo anterior, desde su aprobación no se sabe demasiado sobre esta Ley en térmi­nos de su implementación real. Cómo afrontar la crisis de deuda actual Es evidente que las diversas leyes adoptadas en el pasado no han logrado detener la acumula­ción de deudas ni frenar las crisis actuales. Estas leyes no fijaron un objetivo de endeudamiento. En los últimos dos años, el enfoque se ha puesto en sacar al país de la crisis de deuda mediante procesos de reestructuración. El año pasado, el componente de deuda interna se reestructuró con éxito, lo que permitió un ahorro de hasta 5 000 millones de dólares estadounidenses. Este año, el componente de deuda externa también se reestructuró exitosamente, lo que condonó otros 10 500 millones de dólares estadouniden ­ses de deuda. En el pasado, estos alivios otorgaron al país es­pacio fiscal para invertir en infraestructura eco­nómica y social y en crecimiento. Pero uno o dos años después comenzó una nueva ola de endeu­damiento. Ghana emitió su primer eurobono en 2007, un año después de la IADM, que había re ­ducido más de la mitad de su deuda externa. La historia puede repetirse. El país sigue enfrentan­do una brecha significativa de recursos mientras busca mejorar la infraestructura y ampliar los servicios públicos. Los ingresos continúan si­tuándose por debajo de lo esperado. Por otra parte, las demandas de servicios estata­les siguen siendo altas. En una democracia elec­toral, la presión sobre el liderazgo político es in­mensa. Sin lugar a dudas, Ghana seguirá endeudándose. Lo que se necesita son reglas más estrictas para garantizar un endeudamiento responsable, incluida la utilización más eficiente del dinero prestado. La fase actual del programa del FMI incorpora cambios a la Ley del Banco de Ghana para limi­tar la financiación monetaria del presupuesto y definir con claridad las situaciones de emergen­cia que permitirían suspender dicho límite. Mientras se introducen las modificaciones lega­les, el Banco de Ghana y el Ministerio de Finan­zas están obligados a firmar un Memorando de Entendimiento para eliminar la financiación del presupuesto por parte de dicho Banco. Documento de referencia sobre Ghana 60