Figura 4 Fuente: Ministerio de Finanza(2024) Por último, la Ley FRDL de 2005 y la Ley PFM de 2009 establecen claramente los requisitos para la presentación de informes sobre deuda y presupuesto al Parlamento con el fin de garantizar la transparencia y la rendición de cuentas. Sin embargo, como ya se ha indicado, si el Gobierno no cumple con estos requisitos, no recibe sanciones de ningún tipo. En consecuencia, la clasificación global de Pakistán en materia de gestión de deuda ha descendido entre 2005 y 2019, lo cual sitúa al país ligeramente por encima de la media de la región de Asia-Pacífico(Singh, Charan y Vatcharin Sirimaneetham, 2021). Además, según el Mapa de Calor de Información sobre la Deuda del Banco Mundial(2021), Pakis tán también está rezagado en la presentación de informes sobre deuda, concretamente en lo que refiere a la disponibilidad de información sobre la deuda contraída anteriormente, los planes de endeudamiento anual y otras estadísticas sobre la deuda y los pasivos contingentes. En última instancia, el dilema de Pakistán es que, a pesar de contar con toda la legislación necesaria, el país se queda atrás en la ejecución de estas leyes y en el rol del Parlamento en el control de la gestión fiscal y de la deuda del Gobierno. Consecuencias no deseadas A pesar de que en Pakistán existe legislación que garantiza la sostenibilidad de la deuda y su gestión eficaz, así como legislación que evita que la deuda supere un determinado límite(el 60% del PIB), el país ha superado este nivel con creces y no ha cumplido sus objetivos anuales de reducción de la deuda. En realidad, como se indica en la Figura 1, la relación entre deuda y PIB de Pakistán no solo se ha mantenido por encima del 70% del PIB desde 2018, sino que, de hecho, ha aumentado desde 2018 hasta 2020 y desde 2021 hasta 2023(SBP, 2023). Si bien las proyecciones indican que la relación entre deuda y PIB disminuirá gradualmente entre 2024 y 2028, la relación global seguirá estando por en cima del 60%(SBP, 2023). Además, en el año 2023, la deuda de Pakistán en relación con el PIB se situó en el 76,6%, muy por encima del objetivo del 57,5% fijado para ese año. La razón principal detrás de este desvío importante de los objetivos es el hecho de que la Ley FRDL de 2005 no establece consecuencias con cretas para el caso de que el Gobierno no cumpla con sus objetivos o con alguna de sus responsabilidades. Como resultado, esta ley no se ha cumplido del todo hasta el momento, y el Gobierno ha sido negligente en cuanto a sus obligaciones específicas. Así, la ley no ha logrado crear un efecto disuasorio ni salvaguardar al país de prácticas de endeudamiento irresponsables. Además, debido a la falta de consecuencias, tanto el Gobierno como el Parlamento se han vuelto laxos en el cumplimiento de sus responsabilidades constitucionales. El Gobierno ha informado poco o nada al Parlamento sobre sus decisiones en materia de deuda, y el Parlamento, por su parte, no le ha impuesto ningún límite ni restricción. Además, debido a lo amplio de la terminología sobre transparencia, así como por la falta de medidas detalladas en lo establecido en la Ley FRDL de 2005, el Gobierno puede eludir los re quisitos de transparencia en materia de deuda pública. Por otra parte, al no existir mecanismos Documento de referencia de Pakistán 88
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Terminar con la trampa de la deuda : opciones posibles desde las legislaciones nacionales
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