La propuesta nunca se adoptó ni debatió en profundidad en el Parlamento. Esto se debió principalmente a que el bloque político Front Populaire, que promovía la iniciativa, no contaba con la mayoría necesaria para llevarla adelante. Además, la ley fue considerada irrealista y muchos legisladores no la tomaron en serio, ya que no ofrecía alternativas claras para financiar el presupuesto del estado. Esta falta de soluciones concretas hizo que la propuesta resultara ineficaz para abordar los desafíos financieros que pretendía resolver. El mismo bloque intentó fijar un límite en el porcentaje del presupuesto público(ley de finanzas) correspondiente a los recursos financieros provenientes de préstamos entre 2015 y 2021. Estas modificaciones fueron rechazadas porque el bloque parlamentario tampoco pudo proporcionar recursos alternativos para financiar el presupuesto nacional. El tiempo limitado para la discusión del presupuesto nacional y la falta de transparencia por parte del Gobierno en cuestiones relacionadas con préstamos y finanzas presupuestarias fueron dos de las razones detrás del fracaso de estas iniciativas. La campaña“Magaloulnech” En 2013, Túnez inició su primer programa con el FMI después de la revolución, lo que generó una oposición significativa por parte de la sociedad civil, partidos políticos de izquierda y activistas. En respuesta, se lanzó la campaña“Magaloulnech” 4 (CADTM, 2013). Esta campaña exigía transparencia y pedía la participación ciudadana en dichos acuerdos. Aunque no tuvo un impacto significativo en las políticas de deuda pública del país, fue una campaña que desempeñó un papel fundamental en la movilización y educación de una nueva generación de activistas y asociaciones. Estos grupos se involucraron cada vez más en asuntos económicos y financieros, dado que adquirieron la experiencia y los conocimientos necesarios para promover una mayor rendición de cuentas y participación pública en la toma de decisiones económicas. Así, la campaña“Magaloulnech” marcó el inicio de un movimiento más amplio centrado en la transparencia y la participación ciudadana en la justicia económica en Túnez. En 2014, la sociedad civil tunecina se dirigió es pecíficamente a la Unión Europea, uno de los principales acreedores de Túnez, instándola a cancelar las deudas del país en lugar de conceder nuevos préstamos. Esta solicitud tenía como objetivo aliviar la carga financiera del país y proporcionar mayor flexibilidad para su transición democrática. Diversos grupos informales y organizaciones civiles alternaron entre campañas de concientización y protestas centradas en el peso de la deuda tunecina. No obstante, estas campañas incipientes tuvieron dificultades para ganar impulso debido a un enfoque elitista y a la incapacidad de convertir la deuda en un tema central del debate público. Accionar actual de la sociedad civil Las acciones de la sociedad civil en torno a la deuda han adoptado principalmente la forma de movimientos sociales, movilizaciones, reuniones públicas y otros tipos de encuentros. Los sindicatos también han resistido la deuda y las medidas de austeridad relacionadas con el empleo y los salarios en el sector público mediante huelgas y negociaciones con el Gobierno. La resistencia sindical obligó al Gobierno a renegociar con el Parlamento su acuerdo relativo a algunas de las medidas de austeridad. Aunque la sociedad civil ha comenzado a proponer alternativas a la deuda—como los son la mejora en la eficiencia en la recaudación impositiva y la implementación de reformas progresivas del sistema fiscal— aún no ha surgido una propuesta legislativa clara y completa. A pesar de los esfuerzos de la sociedad civil regional e internacional, el papel de la sociedad ci4 “Magaloulnech” significa“no nos lo dijeron” en dialecto tunecino. 109
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Terminar con la trampa de la deuda : opciones posibles desde las legislaciones nacionales
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