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Las múltiples caras de la seguridad en América Latina : selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad
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La importancia y el gran impacto en la seguridad por parte de agentes no estatales, ya sea como perturbado­res o como proveedores de seguridad. La expansión y diversificación de los riesgos y amena­zas, con múltiples interconexiones y efectos en cascada. Los nuevos instrumentos de seguridad. La erosión de la dicotomía tradicional entre las dimen­siones interna y externa de la seguridad. Y La interacción entre seguridad, desarrollo, derechos hu­manos, avances tecnológicos y emergencia climática. En consecuencia, el concepto tradicional de seguridad del Estado, por el Estado y en nombre del Estado por medio de los instrumentos militares contra las amenazas de otros Es­tados y de naturaleza esencialmente militar ha dado paso a nuevos enfoques como laseguridad humana, lasegu­ridad global y seguridad mundial y laseguridad integral, que engloban en su totalidad otras referencias de seguri­dad más allá del Estado y se basan en concepciones mul­tidimensionales y multinstrumentales de la seguridad. Por otra parte, estas transformaciones implican que la seguri­dad común se extiende mucho más allá del tipo de preo­cupaciones fundamentales que guiaron a laComisión Palme. De hecho, incluso en un sistema de seguridad competitiva, los agentes deben competir responsablemente y darse cuenta de que su propia seguridad suele estar mejor garan­tizada con otros y no contra los otros; incluidos sus adver­sarios, frente a una amplia gama de amenazas, riesgos y desafíos comunes: desde determinadas crisis, conflictos y hotspots[puntos calientes]; hasta el terrorismo y la delin­cuencia organizada transnacional, el subdesarrollo y la po­breza extrema, las violaciones masivas de los derechos hu­manos, las interrupciones en las cadenas de suministro de bienes y energía, los Estados frágiles y fallidos, la piratería marítima, la proliferación de armas de destrucción masiva y sus vectores de lanzamiento, el uso malintencionado de las nuevas tecnologías, la escasez de recursos vitales, la degradación ambiental y el cambio climático, las epide­mias y las pandemias... Al tratar de abordar adecuadamen­te estos y otros riesgos y retos comunes, la seguridad no puede imponerse o lograrse por medio de una estrategia de unos contra otros, o de lo contrario la seguridad propia empeorará en lugar de mejorar. Asimismo, la reconstrucción o el desarrollo de nuevos ins­trumentos de seguridad –desde los tratados y acuerdos in­ternacionales hasta la ayuda en pro del desarrollo, pasan­do por otras formas de multilateralismo, tribunales interna­cionales, mecanismos de mediación y arbitraje, gestión de crisis y conflictos, regímenes de control de armamento, cooperación policial internacional, nuevas normas para combatir la financiación del terrorismo y las actividades delictivas, sistemas de intercambio de información o la lu­cha contra el cambio climático y la mitigación de sus efec­tos–, así como un orden internacional basado en normas que todos consideren legítimo, solo pueden lograrse sobre la base de una seguridad común. En vista del riesgo que existe actualmente de una confron­tación a escala global y una amenaza de guerra, especial­mente en Asia y en el Indopacífico entre Estados Unidos y China, y en Europa tras la agresión rusa contra Ucrania, los supuestos delInforme Palme siguen siendo plenamente válidos. Sin embargo, la seguridad común debe aplicarse también a otra variedad de asuntos y a otras regiones, en particular en elSur Global, donde los riesgos, amenazas y desafíos prioritarios tienen un carácter distinto –como la delincuencia organizada, las bandas armadas o la polariza­ción político-social en América Latina, los Estados frágiles y el terrorismo yihadista en la región del Sahel o el calen­tamiento global y el aumento del nivel del mar que ame­nazan la existencia de las islas del Pacífico–. Todo ello, a propósito, se refleja en el informe Seguridad Común 2022, publicado cuarenta años después delInforme Palme. La seguridad común no elimina la competencia, pero no solo mitiga sus efectos, sino que permite que progresen la seguridad colectiva y la seguridad cooperativa, favorecien­do la seguridad y la supervivencia de todos los pueblos, co­munidades, países y regiones del mundo –incluyendo tanto al eje Estados Unidos-Occidente como al eje China-Rusia; tanto a las democracias como a las autocracias, y tanto al mundo desarrollado como alSur Global. Acerca del autor Luis Tomé . Profesor titular de la Universidad Autónoma de Lisboa( UAL ), donde es director del Departamento de Rela­ciones Internacionales y de su Observatorio de Relaciones Exteriores(Observare). Investigador en el Instituto Portu­gués de Relaciones Internacionales(Ipri). Fuente Publicado en marzo de 2023 en el Newsletter 12 de la Red Latinoamericana de Seguridad Incluyente y Sostenible. Disponible en: https://colombia.fes.de/detail/el-imperati­vo-de-la-seguridad-comun-en-un-sistema-de-seguridad-in­ternacional-competitivo.html Las múltiples caras de la seguridad en América Latina. Selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad 13