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Las múltiples caras de la seguridad en América Latina : selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad
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Trump, el canal de Panamá y la política de soberanía estadounidense Jennifer Mittelstadt El llamamiento a retomar el canal de Panamá como terri­torio estadounidense se enmarca en una centenaria ver­tiente política de derecha que se define a misma como el baluarte que protege la soberanía estadounidense. La exigencia del presidente Trump(2025-) de que,(...) el Canal de Panamá nos sea devuelto, en su totalidad, rápi­damente y sin preguntas fue una sorpresa para muchos estadounidenses. Es probable que pocos hubieran pensado en el canal de Panamá, salvo de forma pasajera, durante décadas. Pero para el círculo íntimo de Trump y sus parti­darios, la amenaza sobre el canal no fue una sorpresa. El llamamiento a retomar el canal como territorio estadou­nidense se enmarca en una centenaria vertiente política de derecha que se define a misma como el baluarte que protege la soberanía estadounidense de lo que se percibe como los peligros del internacionalismo del siglo veinte: or­ganizaciones como la ONU , la Corte Internacional de Justi­cia, los acuerdos internacionales de defensa y las prácticas de gobernanza global. Esta idea de soberanía es una una política que afirma la libertad frente a los acuerdos e insti­tuciones internacionales que amenazan con limitar la juris­dicción soberana y la gobernanza de Estados Unidos –de su territorio, pueblos y fronteras, y de sus pretensiones pro­yectadas en otros lugares. Trump no es un hombre fácil de categorizar. Y los encargados de formular las políticas y asesores de su círculo más cercano muestran una amplia gama de impulsos ideológicos. Pero, aun así, muchos de ellos reconocerían el trumpismo como, usando sus propias palabras,soberanista. El resurgimiento de esta agenda soberanista es claramente visible hoy en día en el rechazo generalizado de Trump a la ONU , la OTAN y otros organismos y acuerdos internaciona­les. Esto es lo que impulsa la implacable campaña de la derecha para proteger las fronteras nacionales contra la in­migración. También sirve para explicar la afinidad de Trump con otros regímenes y movimientos antiinternacio­nalistas y opositores a la ONU , como el de la Hungría del euroescéptico Victor Orban(2010-) o el de la italiana Geor ­gia Meloni(2022-). Y también explica su postura beligeran ­te y que reduce a propiedad exclusiva lo que fue territorio estadounidense, el canal de Panamá. La política soberanista surgió hace más de cien años den­tro del movimiento contra el internacionalismo que se pro­dujo tras la Primera Guerra Mundial y la formación de la Sociedad de las Naciones. La Sociedad de las Naciones en­carnaba las esperanzas de muchos de un mundo más pací­fico y ordenado. Destacaban entre ellos aquellos que bus­caban la independencia de los imperios(naciones coloni­zadas o antiguamente colonizadas) y que esperaban utilizar la Sociedad de las Naciones como medio para im­pulsar sus pretensiones de autogobierno y representación internacional. Sin embargo, para algunos estadounidenses, eran precisa­mente estas esperanzas de los colonizados –de los pueblos no blancos– de una mayor igualdad y autodeterminación las que hacían tan peligrosa a la Sociedad. Según ellos, este gobierno mundial introduciría una forma de gobierno supranacional que amenazaría el control soberano de Esta­dos Unidos sobre su territorio y sus pueblos. Perturbaría especialmente la gobernanza de la que disfrutaban los es­tadounidenses nativos de raza blanca, herederos, en su opinión, de las venerables tradiciones de la cultura política anglosajona. Como dijo el senador James Reed de Misuri haciendo un recuento de los muchos países asiáticos, afri­canos y latinoamericanos que serían miembros de la Socie­dad,no consentiré que se delegue en ninguna otra raza o nación ninguno de los poderes soberanos de Estados Uni­dos que pertenecen a nuestro pueblo. El movimiento creció después de la Primera Guerra Mun­dial, aunque Estados Unidos no se unió a la Sociedad de las Naciones, y trató de derrotarel sutil veneno del inter­nacionalismo, tal y como lo expresó un soberanista. Evo­lucionó a lo largo de las décadas, a medida que las carac­terísticas y el alcance del internacionalismo liberal y de izquierda adoptaban nuevas formas y planteaban nuevos desafíos para la soberanía y la jurisdicción estadouniden­ses. En los años treinta y principios de los cuarenta, los sobera­nistas antiinternacionalistas ayudaron a liderar la oposición a la entrada en la Segunda Guerra Mundial junto a los alia­dos. En su lugar, apoyaron la insurgencia nacionalista anti­internacionalista de Franco(1939-1975), y los regímenes an ­ticomunistas e hipernacionalistas de Italia y Alemania. En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, con el nacimiento de las Naciones Unidas y el liderazgo de Esta­dos Unidos en esa institución, los soberanistas sintieron que los peligros del gobierno mundial habían comenzado. Emprendieron una larga guerra contra las Naciones Unidas, sus convenciones y el derecho internacional público, el co­mercio y los derechos que creó. Las múltiples caras de la seguridad en América Latina. Selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad 29