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Las múltiples caras de la seguridad en América Latina : selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad
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Uno de los objetivos más importantes de los soberanistas fueron las Convenciones sobre Derechos Humanos y sobre el Genocidio, fruto, en su opinión, del poder de las nacio­nes no blancas dentro de la ONU , a las que se referían como elbloque afroasiático. En opinión de los antiinter­nacionalistas, los convenios y organismos de la ONU soca­vaban la autoridad civilizadora de las naciones blancas y cristianas y de sus pueblos al ofrecer membresía e influen­cia a estados no blancos y a movimientos y estados que se oponían al imperialismo. Tales preocupaciones llevaron al movimiento a nuevas áreas de activismo en política exterior, entre ellas el canal de Panamá. Al igual que muchos países con historias de dominación imperial, Panamá adoptó la política de descolonización y autodeterminación que los países del Sur global llevaron a la ONU . En las décadas de 1950 y 1960, los panameños in ­vocaron la Carta de las Naciones Unidas y las normas de la Corte Internacional de Justicia sobre territorios en disputa para desafiar la autoridad estadounidense sobre el canal. También convencieron a los presidente Dwight D. Eisen ­hower(1953-1961), John F. Kennedy(1961-1963) y Lyndon Johnson(1963-1969) para que cedieran parte del gobierno simbólico y real sobre el canal. Los panameños convencie­ron a otras naciones recientemente descolonizadas para que presionaran a las Naciones Unidas con el fin de que estudiaran su reclamación sobre el territorio. Los antiinter­nacionalistas del movimiento soberanista denunciaron lo que consideraban una conspiración internacionalista para robar el canal, que, en sus palabras, eratan parte de Esta­dos Unidos como Florida o Alaska. Comenzaron una cam­paña política para crear conciencia sobre el peligro de las ideologías internacionalistas y de la ONU que amenazaban el control estadounidense sobre el canal. A medida que las administraciones estadounidenses otorgaban lentamente una mayor autoridad a los panameños, el movimiento para proteger el canal creció. Pero los panameños frustraron ese movimiento. En 1973, el líder militar panameño Omar Torrijos(1968-1981) consiguió que el Consejo de Seguridad de la ONU se reuniera para celebrar una audiencia sobre el canal en Ciudad de Pana­, colindante con la Zona del Canal: acordaron investigar el estatus de la zona comoterritorio ocupado de Panamá por Estados Unidos. La audiencia de la ONU se sumó a la presión local de los panameños, y en 1974, Henry Kissinger reabrió las conversaciones en curso con el gobierno de To­rrijos para negociar un tratado que puso en marcha un pro­ceso de concesión del control panameño sobre el canal. Con esa medida, al conjunto de aliados de larga data en organizaciones de veteranos y grupos patrióticos se unie­ron a influyentesnuevos conservadores como el Conser­vative Caucus[ TCC ] y el candidato presidencial Ronald Re­agan(1981-1989). La disputa final sobre el canal, que se produjo durante el debate del Congreso en relación con el tratado en 1977 y 1978, popularizó la política de soberanía y el antiinternacionalismo, dando forma al atractivo nacio­nalista de Reagan y llevándolo a él y al Partido Republica­no hacia una perspectiva más antiinternacionalista. Esa perspectiva mantuvo su importancia en la derecha es­tadounidense durante los ochenta, cuando Reagan se retiró del tratado de la Unesco, y cobró nueva vida en los noven­ta, cuando el fin de la Guerra Fría, la desaparición de la amenaza soviética y el surgimiento del llamadonuevo or­den mundial condujeron al triunfo del internacionalismo liderado por Estados Unidos. Los soberanistas se mostra­ron reacios a la participación de las tropas estadouniden­ses en misiones de mantenimiento de la paz de la ONU y a la proliferación de acuerdos comerciales a nivel mundial, por ejemplo. Para los soberanistas de finales del siglo vein­te y principios del veintiuno, la política antiinternacionalis­ta parecía más importante que nunca. No es de extrañar, entonces, que la política soberanista haya resurgido con Trump, en parte, por medio de sus de­mandas sobre el canal de Panamá. Pocos creen que Trump realmente retomará el control del canal. No obstante, los soberanistas de su administración intentarán llevar a cabo muchas iniciativas de la agenda soberanista y antiinterna­cionalista que han mantenido durante un siglo. A juzgar por sus propias declaraciones en el Proyecto 2025, busca ­rán retirarse de otros acuerdos y organizaciones internacio­nales, como ya han hecho con la Organización Mundial de la Salud. También es probable que intenten debilitar y des­estabilizar la OTAN y la Unión Europea. Y que alienten a otros gobiernos y partidos de derecha en Europa e Israel, entre otros, ya de por hostiles al internacionalismo, a buscar su propia retirada. Como resultado, el orden interna­cionalista que surgió después de la Segunda Guerra Mun­dial puede enfrentarse a una crisis nunca vista desde el na­cimiento de la política soberanista estadounidense en 1919. Acerca de la autora Jennifer Mittelstadt . Profesora de Historia en la Universi­dad de Rutgers(Estados Unidos). Fuente Publicado en marzo de 2025 en el Newsletter 20 de la Red Latinoamericana de Seguridad Incluyente y Sostenible. Disponible en: https://colombia.fes.de/detail/trump-el-ca­nal-de-panama-y-la-politica-de-soberania-estadounidense 30 Friedrich-Ebert-Stiftung e. V.