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Las múltiples caras de la seguridad en América Latina : selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad
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3. MILITARIZACIÓN E(IN)SEGURIDAD REGIONAL ¿Un nuevo papel para los militares? Una introducción a las relaciones cívico-militares en América Latina Wolf Grabendorff ¿Qué papel deben cumplir los militares en una sociedad? En muchos países, más allá de que tengan un gobierno au­toritario o democrático, esta pregunta despierta polémica. Los militares son mirados de manera especialmente crítica en los países democráticos que han soportado un largo pe­riodo de dictaduras militares. La gran mayoría de los países latinoamericanos pertenece a este grupo. Por otro lado, en la región suelen ser considerados como los héroes de las guerras de independencia contra el dominio colonial espa­ñol. Es por ello que en algunas Constituciones son denomi­nados garantes de la ley y el orden. No cabe duda de que por tal motivo tienen un sitial destacado en la cultura polí­tica de América Latina, que se refleja también en los eleva­dos índices de popularidad de los que gozan en la mayoría de sus países. Dado que las guerras entre países de la región práctica­mente han desaparecido, el peso de las Fuerzas Armadas es sobre todo doméstico, lo cual es evidente por la frecuen­cia con la que se recurre a ellas en casos de conflictos polí­ticos internos. Por cierto, no sería correcto adjudicar por ello a los militares una tendencia general a hacerse con el poder. En muchos casos, los gobiernos electos utilizan a las Fuerzas Armadas como símbolo importante para con­servar el poder, como lo demuestra la presencia frecuente de generales en los discursos presidenciales televisados en tiempos de crisis. En muchos países de la región, la historia también muestra que las élites políticas y económicas no han titubeado en acudir a los militares para evitar perder el poder. Por supuesto, siempre ha habido militares que se han resis­tido a obedecer a tal llamado y, por lo tanto, han permitido el traspaso pacífico de poder en su país o, en algunos otros casos, asumieron inicialmente el poder ellos mismos. Esta tan criticadafunción de árbitro político hace que las rela­ciones cívico-militares en los países latinoamericanos sean un reflejo de las relaciones de poder político. Esto no enca­ja con el concepto democrático, el cual exige una clara subordinación de los militares a las autoridades civiles. Sin embargo, una multitud de factores contribuye a una ines­tabilidad institucional casi permanente de los estados lati­noamericanos, lo cual hace que se suela poner en duda la autoridad de los gobiernos civiles, pero que esto rara vez ocurra con la de los militares como institución. Eso también está relacionado con el concepto común de enemigo en América Latina. Para las élites gobernantes, el enemigo ha sido casi siempre un enemigo interno. Por eso, en la región el términoseguridad se usa principal­mente para todos los asuntos relacionados con la seguri­dad interna. Durante la Guerra Fría el enemigo estuvo en­carnado por el Partido Comunista y/o la guerrilla, luego por las redes internacionales mafiosas del tráfico de dro­gas y los(pocos) terroristas y, en la actualidad, principal­mente por el crimen organizado. Dado que la violencia en la región rara vez se manifiesta en guerras entre estados sino, casi sin excepción, en una violencia brutal dentro de la sociedad, no se puede pasar por alto la función princi­pal de las Fuerzas Armadas como poder regulador interno, aunque a muchos estados les siga siendo difícil crear el marco legal necesario para justificar esas funciones. El papel actual de los militares en la gobernabilidad de los países de la región es un problema central que sigue, en la mayoría de los casos, sin encontrar una solución institucio­nal. En este sentido,el uso político de los militares como amenaza o como garantes de la seguridad pública sigue siendo uno de los factores más importantes que determinan la gobernabilidad en la mayoría de los países latinoameri­canos. Obviamente, no está nada claro en qué medida las Fuerzas Armadas de cada país son adecuadas o incluso es­tán capacitadas para las diversas acciones necesarias para salvaguardar la gobernabilidad, o si realmente quieren par­ticipar en todas estas tareas, especialmente en el área de seguridad pública. En todos los países, a menudo tras un cambio de gobierno, debe sopesarse el papel de las Fuerzas Armadas, tanto en el plano político como en el constitucio­nal. Varios capítulos del presente volumen abordan esta cuestión central. La ampliación de tareas de las fuerzas armadas como tensión adicional en la relación entre civiles y militares Ningún sistema político en América Latina ha encontrado hasta ahora una solución perfecta para las relaciones entre civiles y militares, si se dejan de lado a Costa Rica y Pana­, que han disuelto las Fuerzas Armadas, pero deben re­currir a fuerzas policiales militarizadas en caso de inciden­tes fronterizos. Para los países que han sufrido dictaduras militares durante décadas, el control de las Fuerzas Arma­das en el Estado democrático ha sido algo primordial des­de la década de 1990, tal como se resalta en varios capítu ­los del presente volumen. Ya desde principios de este siglo ha habido un cambio pro­fundo en las tareas de las Fuerzas Armadas en la mayoría Las múltiples caras de la seguridad en América Latina. Selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad 31