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Las múltiples caras de la seguridad en América Latina : selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad
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De plataforma logística a epicentro de violencia: Ecuador y el crimen organizado Renato Rivera Rhon La incidencia del Ecuador en el crimen organizado transna­cional es un fenómeno relativamente reciente. Aunque des­de la década de 1990 el país ha facilitado precursores quí ­micos para la producción de cocaína en Colombia, a dife­rencia de sus países vecinos, no se habían registrado conflictos de poder significativos ni un aumento notable de la violencia entre organizaciones criminales por el dominio de las rutas del narcotráfico. Esto llevó al país, a ser catalo­gado como unaisla de paz. Sin embargo, a inicios de 2024, Ecuador atrajo la atención internacional debido a la toma de un canal de televisión por parte de un grupo cri­minal organizado( GCO ) y al incremento de la violencia. Como resultado, en 2023 el país fue considerado el más violento de América Latina. Ante este contexto, surge la interrogante: ¿qué diferencia al crimen organizado ecuatoriano de otros casos en América Latina y por qué escaló tan rápidamente la violencia? Si bien no existe una explicación única que abarque todos los factores estructurales e históricos que han modificado el panorama criminal del Ecuador, la evidencia recopilada en diversos reportes de prensa y contribuciones académicas de los últimos cinco años sugiere que al menos tres facto­res, tanto externos como internos, han sido determinantes en el rápido ascenso del país dentro de la economía global del crimen organizado transnacional. Estos factores son: el Acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia(Farc), la pérdida de legitimidad del cartel de Sinaloa y la pandemia de co­vid-19, que provocó un proceso de fragmentación del mo ­nopolio criminal ejercido por los Choneros. En primer lugar, los factores externos que han incrementa­do la relevancia de Ecuador para las organizaciones crimi­nales transnacionales están vinculados al Acuerdo de paz de 2016 entre el gobierno colombiano y las Farc. La firma de este acuerdo dio inicio a un proceso de descentraliza­ción agresiva en la producción de cocaína, lo que diversifi­ el tráfico global de esta droga e introdujo nuevos acto­res, como el cartel de Jalisco Nueva Generación y las ma­fias de origen balcánico. Como consecuencia del aumento en la producción de cocaína, Ecuador adquirió mayor im­portancia como plataforma logística para su tráfico, llegan­do a incidir en el 70% del comercio internacional de esta sustancia, según datos de las Naciones Unidas. En segundo lugar, la detención y extradición de Joaquín el Chapo Guzmán fue interpretada como una oportunidad para que el cartel de Jalisco Nueva Generación expandiera su influencia y acceso al negocio de la cocaína en el sur de Colombia y, por extensión, en Ecuador. Una de las estrate­gias de este grupo criminal organizado consistió en debili­tar a la organización criminal más poderosa del país, los Choneros, que desde 2003 mantenían una alianza estraté ­gica con el cartel de Sinaloa. Con el debilitamiento de este último, el cartel de Jalisco Nueva Generación comenzó a fi­nanciar a grupos criminales rivales, como los Lagartos y posteriormente los Lobos con el fin de movilizar cocaína a través de los puertos ecuatorianos. Simultáneamente, las mafias balcánicas, que inicialmente respaldaban a los Cho­neros, comenzaron a operar de manera independiente, fi­nanciando a distintos grupos y exacerbando la competen­cia entre redes criminales locales, lo que derivó en un in­cremento significativo de la violencia. En tercer lugar, Ecuador experimentó un proceso de frag­mentación criminal que se evidenció principalmente por medio de las masacres carcelarias registradas desde 2018. Los Choneros, que hasta entonces habían monopolizado la gobernanza criminal en el país mediante el control de los centros penitenciarios y las rutas del narcotráfico, vieron su estructura debilitada debido al financiamiento de grupos criminales transnacionales a organizaciones locales adver­sarias. A este proceso se sumó el impacto de la pandemia de covid-19, que afectó el monopolio de los Choneros al in ­terrumpir las rutas de tráfico de drogas por la crisis global de contenedores. Dado que el 80% del comercio lícito se transporta por vía marítima, la crisis logística de 2020 y 2021 transformó a Ecuador en un centro clave de almace ­namiento de cocaína para diversos grupos del crimen orga­nizado transnacionales, todos ellos dispuestos a financiar a grupos locales para asegurar el suministro a los mercados de consumo internacionales. Como resultado de estas dinámicas internas y externas, el asesinato del líder de los Choneros provocó una fragmen­tación que dio origen a nuevos grupos del crimen organiza­do, como los Lobos, Tiguerones y Chone Killers, así como el resurgimiento de otros grupos, como Latin Kings y los Lagartos. Todos ellos declararon la guerra contra los Cho­neros bajo la alianza Nueva Generación, promovida por emisarios del cartel de Jalisco Nueva Generación, lo que contribuyó al incremento acelerado de la violencia en el país. Este proceso se refleja en el aumento de los homici­dios intencionales, que pasaron de 5,7 por cada 100.000 habitantes en 2016 a 47 en 2023. 44 Friedrich-Ebert-Stiftung e. V.