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Las múltiples caras de la seguridad en América Latina : selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad
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Los obstáculos para lapaz total en Colombia Catalina Niño Guarnizo La política de Gustavo Petro de negociar, a la vez, con di­versos grupos armados –políticos y delictivos– enfrenta nu­merosas dificultades, entre ellas, la desconexión entre la estrategia de paz y las políticas de seguridad. Al mismo tiempo, varios grupos se han venido aprovechando de la retórica de la paz para ganar tiempo, reducir la presión de las fuerzas de seguridad y tratar de fortalecerse, y ponen en riesgo una de las principales promesas de campaña del presidente Desde su discurso de posesión, el presidente colombiano Gustavo Petro(2022-) planteó que el suyo seríael gobier ­no de la vida, de la paz y que así sería recordado(Rodrí­guez Álvarez y León, 2022). Elegido por representar una es ­peranza de cambio y de grandes transformaciones en mu­chos frentes, el mandatario colombiano decidió priorizar en ese primer discurso la cuestión de la paz y de la protección de la vida. En esa línea, una de sus principales banderas es la política depaz total, parte fundamental de la visión de Colombia como unapotencia mundial de la vida. Ese es el título del Plan de desarrollo, documento con fuerza de ley que cada gobierno plantea en sus inicios y que es la hoja de ruta de toda su gestión. El objetivo central de lapaz total es reducir el impacto humanitario de la violencia generada por los diversos gru­pos armados que aún operan en el país y que constituyen una mezcla compleja de agrupaciones criminales, como el Clan del Golfo o los Pachenca, y actores con origen políti­co, como el Ejército de Liberación Nacional(ELN) y las dos disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Co­lombia(Farc) 1 , que de todos modos hoy en día están muy vinculados a las economías y las rentas ilegales, con las cuales se financian. Desde el principio, la apuesta del gobierno fue negociar con todos los grupos generadores de violencia al mismo tiempo, bajo el supuesto de que negociar con uno solo ge­nera vacíos de poder que son aprovechados por otros acto­res violentos para fortalecerse. La negociación con esos grupos se desarrolla por canales paralelos de acuerdo con la naturaleza de cada uno. Esto significa que hay negocia­ciones de paz con los grupos considerados guerrilleros y acuerdos sobre sometimiento a la justicia con las bandas criminales de alto impacto. Para dar un marco jurídico a esta estrategia, el Congreso aprobó la ley de paz total pro­puesta por el gobierno(Reynoso, 2022). Pero esa división entre grupos insurgentes y criminales tiene complejidades en términos prácticos: por un lado, varios sectores no ven con buenos ojos o incluso plantean impedimentos jurídicos al reconocimiento político de las disidencias de las Farc, particularmente las lideradas porIván Márquez, que abandonaron el proceso de paz de La Habana. Por otra parte, el Clan del Golfo insiste en que su naturaleza es po­lítica y se autodenomina Autodefensas Gaitanistas de Co­lombia, por lo cual quiere avanzar en una negociación para un acuerdo de paz con el Estado y no en una discusión so­bre su sometimiento –o acogimiento, como eufemística­mente lo llaman algunos miembros del gobierno– a la jus­ticia. Más allá de las discusiones sobre la viabilidad jurídica o política de la estrategia de Petro, desde el comienzo el go­bierno inició sus acercamientos a los diversos grupos sobre la base de que era necesario parar la guerra, con el fin de reducir su impacto humanitario sobre la vida de las perso­nas y también para ambientar las negociaciones con cada uno de ellos. Muy rápidamente se retomó la mesa de nego­ciaciones con el ELN con base en los avances que se ha­bían hecho durante la presidencia de Juan Manuel Santos (2010-2018) y se comenzó a explorar la voluntad de paz de los demás grupos. Sin embargo, no parecía haber una es­trategia clara para el logro de lapaz total, más allá del compromiso explícito del gobierno. De hecho, unos días antes de la posesión de Petro, el designado canciller Álvaro Leyva usó la metáfora de una partitura para una banda de jazz para hablar de lapaz totalE: de acuerdo con esa ana­logía, esta sería una guía general a partir de la cual diver­sos actores podían improvisar en la búsqueda del objetivo común de la paz. Los problemas de lapaz total En su afán por avanzar, el gobierno hizo gestos tempranos de buena voluntad. En su primera semana, el alto comisio­nado para la Paz, Danilo Rueda, señaló que como un gesto de confianza se podrían suspender las órdenes de captura de los cabecillas del ELN . Poco después promovió ceses bi­laterales al fuego con las diversas organizaciones armadas, sin aún haber definido una hoja de ruta detallada. El 31 de diciembre, el presidente anunció por Twitter un acuerdo al respecto con el ELN , las disidencias de las Farc, el Clan del 1 Las lideradas por aliasMordisco eIván Márquez, que se autodenominan Estado Mayor Central y Segunda Marquetalia, respectivamente. 52 Friedrich-Ebert-Stiftung e. V.