Justicia ambiental y climática, y las dinámicas de violencia en América Latina Caroline Delgado/ Farah Hegazi/ Anniek Barnhoorn Introducción América Latina y el Caribe es una región con una diversidad ecológica sin parangón, que abarca selvas tropicales, desiertos áridos y extensas costas, lo que la hace especialmente susceptible a los efectos de largo alcance del cambio climático y la degradación ambiental. Más allá de sus diversos y singulares paisajes naturales, la región enfrenta a una compleja red de desafíos climáticos y ambientales que trascienden las fronteras nacionales. Desde el deshielo de los glaciares de la cordillera de los Andes, que amenaza la seguridad hídrica de millones de personas, hasta la deforestación de la selva amazónica, que pone en riesgo la biodiversidad y el secuestro de carbono a escala global, la región se enfrenta a problemas que tienen implicaciones de largo alcance tanto para las comunidades locales como para la comunidad internacional. De acuerdo con las proyecciones sobre cómo afectará el cambio climático a América Latina, se espera que las temperaturas aumenten en toda la región y que cambien los regímenes pluviales(Castellanos et al., 2022: 1689-1816). También se prevé un aumento de la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos como sequías e inundaciones. En una región que depende en gran medida de la agricultura, los cambios en los patrones de temperatura y de precipitación tendrán consecuencias negativas para la producción de alimentos y la seguridad alimentaria. Se espera que el rendimiento agrícola disminuya, lo que aumentará la inseguridad alimentaria y la malnutrición. Además, la degradación forestal que se prevé debido a las sequías y al aumento de la temperatura reducirá la disponibilidad de productos forestales. Al mismo tiempo, se espera que América Latina satisfaga parte de la creciente demanda mundial de alimentos, ganado y maderas, lo cual amenaza con exacerbar la degradación ambiental vinculada a las prácticas inadecuadas derivadas de la gestión del suelo y relacionadas con la expansión de la agricultura a gran escala( PNUMA , 2016). Es muy preocupante el modo en que los desafíos climáticos y ambientales se entrecruzan con las desigualdades sociales y la inestabilidad política. La región padece diversas formas de violencia, desde conflictos armados hasta una violencia criminal rampante de un nivel equiparable al de los conflictos armados. Sobresale asimismo como una de las más violentas del mundo. Según datos de 2023 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ( ONUDD ), en América Latina y el Caribe se registra el 29% de los homicidios globales, siendo una región con el 8% de la población mundial 1 . La región alberga ocho de los diez países con mayor número de homicidios y quince de los más letales. Siete de las diez ciudades con mayor tasa de homicidios se encuentran en América Latina y el Caribe 2 que es también la región con mayor número de conflictos ambientales y un foco de delitos contra el ambiente(Rettberg, 2020: 2-17). Muchos de estos conflictos están relacio nados con la extracción legal e ilegal de recursos naturales, que a menudo se cruza con otras economías delictivas, como el narcotráfico, la trata de personas y el contrabando 3 . Entre los principales autores de esta violencia hay una multitud de grupos armados no estatales, como bandas, cárteles, redes de contrabando, milicias y grupos de vigilancia parapolicial. Según algunas fuentes, a veces las empresas mineras cooperan voluntariamente con grupos armados ilegales, quienes a cambio les proporcionan seguridad contra otros grupos( OCDE , 2017). En consecuencia, América Latina es una de las regiones más peligrosas para los defensores del medio ambiente, de hecho, el 75% de todos los asesinatos mundiales de defensores de los derechos humanos ocurridos entre 2015 y 2019 tuvieron lugar allí 4 . En 2022, el 20% de los asesinatos de personas defensoras de los derechos humanos se cometieron en la región amazónica(Global Witness, 2023). Con frecuencia, las comunidades y los defensores del medio ambiente en las zonas donde se llevan a cabo actividades extractivas han sido objeto de graves violaciones de los derechos humanos, y estos ataques van en aumento en toda la región. Además de los asesinatos, las amenazas de muerte, las detenciones arbitrarias, las agresiones sexuales, la actuación policial militarizada, el acoso judicial, la intimidación, la violencia física y otras formas de violencia se utilizan para silenciar las denuncias de las comunidades locales y obstaculizar sus intentos de emplear medios legales de protesta contra los proyectos extractivos(Global Witness, 2018). Los defensores 1 Monitor de homicidios, Igarape, https://homicide.igarape.org.br/?l=es(consultado el 19 de octubre de 2023). 2 Monitor de homicidios, Igarape, https://homicide.igarape.org.br/?l=es(consultado el 19 de octubre de 2023). 3 https://www.crisisgroup.org/es/latin-america-caribbean/latin-america-wrestles-new-crime-wave 4 Informe anual 2021 de la organización Global Witness; PNUD , 2021. Las múltiples caras de la seguridad en América Latina. Selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad 65
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Las múltiples caras de la seguridad en América Latina : selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad
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