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Las múltiples caras de la seguridad en América Latina : selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad
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5. HACIA EL FUTURO Defensa de una seguridad humana para reequilibrar el gasto militar Michael Brzoska/ Wuyi Omitoogun/ Elizabeth Sköns No será fácil construir la voluntad política para adaptar el gasto militar global a la realidad del creciente alcance de las amenazas vitales no tradicionales. El ataque armado de Rusia contra Ucrania ha jugado a favor del razonamiento que defiende el gasto militar. Cientos de millones de personas se enfrentan a riesgosvi­tales no tradicionales y a amenazas contra su seguridad: sus vidas, sus medios de subsistencia y su dignidad. La aceleración del cambio climático y la creciente pérdida de biodiversidad están acrecentando estos riesgos y amenazas vitales, y añadiendo una urgencia sin precedentes a la ne­cesidad de invertir en la seguridad de las personas. Si bien la comunidad internacional se ha comprometido, en principio, a mejorar la situación de las personas más afec­tadas, existe una gran brecha de financiación para abordar los riesgos de seguridad no tradicionales. La crisis de la co­vid-19 ha agudizado considerablemente los riesgos, empeo ­rando tanto la situación de millones de personas como la de los presupuestos gubernamentales. Mientras tanto, el gasto militar ha alcanzado niveles ré­cord, superando los niveles alcanzados durante la Guerra Fría. El contraste de estas dos realidades hace más urgen­tes los llamamientos para reducir el gasto militar y reasig­nar ese dinero a la promoción de la seguridad humana. El fracaso de las iniciativas pasadas de reducción del gasto militar indica que la yuxtaposición de las necesidades de financiación no militar con el gasto militar no es suficiente para motivar a los gobiernos a actuar. Una de las principa­les razones por las que no se ha avanzado es el miedo justificado o no– de los gobiernos a que la reducción del gasto militar reduzca su seguridad. Se precisa una manera de entender la seguridad que abar­que más que la seguridad de los estados y el orden estatal, un entendimiento más enfocado en la seguridad humana definida como la seguridad de las personas y las comuni­dades, incluyendo amenazas contra la vida, los medios de subsistencia y la dignidad, como lo son la pobreza extre­ma, el hambre persistente, los conflictos armados, la vio­lencia política y criminal, además de futuras consecuencias fatales debidas al cambio climático y otros cambios en el medio ambiente. El concepto de seguridad humana ha sido aceptado como guía de actuación por los gobiernos del mundo en las Na­ciones Unidas. Sin embargo, existen grandes lagunas en la financiación disponible para hacer frente a las amenazas vitales para la seguridad humana. Este documento sostie­ne que tomar en serio la seguridad humana implica reeva­luar el gasto militar, teniendo en cuenta las necesidades de seguridad humana, ya que todos los riesgos vitales y ame­nazas son amenazas a la seguridad, independientemente de su causa. Ahora bien, esta reevaluación(y cualquier rea­signación de fondos de la seguridad militar a la seguridad humana) no tiene por qué conducir a una reducción de la seguridad en general. No será fácil generar la voluntad política para adaptar el gasto militar global a la realidad del creciente alcance de las amenazas vitales no tradicionales. El ataque armado de Ru­sia contra Ucrania, que comenzó en febrero de 2022, ha ju ­gado a favor del razonamiento que defiende el gasto militar. Para facilitar el avance hacia el reequilibrio del gasto mili­tar y el gasto en seguridad humana, podría ser útil poner en marcha un proceso gradual. Entre los campos de activi­dad prioritarios para liberar recursos mediante la reducción del gasto militar se encuentran(a) las negociaciones y los acuerdos de control de armas y desarme;(b) la reforma del sector de la seguridad para la prevención de conflictos, y (c) la responsabilidad financiera en el gasto militar y la ad­quisición de armas. Se pueden dar pasos en estos campos sin perjudicar la se­guridad de los estados y el orden estatal. Si tienen éxito, deberían conducir a un debate sobre otras formas de vincu­lar la reducción de los gastos militares con la mejora de la condición humana en un Antropoceno cada vez más peli­groso. Conclusiones Las amenazas y los riesgos para la seguridad humana no pueden afrontarse únicamente reasignando fondos del gas­to militar. No obstante, el ahorro derivado de la reducción del gasto militar podría suponer una importante contribu­ción a la creciente necesidad de hacer frente a desafíos como la pobreza extrema y el cambio climático. Ya se han hecho propuestas para acordar reducciones conjuntas de del gasto militar. Nuestra propuesta es vincular directamente el objetivo de reducir el gasto militar con evaluaciones de seguridad más Las múltiples caras de la seguridad en América Latina. Selección de recursos del Newsletter del Centro Regional sobre Paz y Seguridad 69